“Va por la política”
–¿Adónde va Hugo Moyano con su poder? –A la política, a incidir fuertemente en el trámite político que lleva al 2015. Hoy avanza en esa línea. –¿Quiere ser presidente? –No sé, tampoco lo descarto. Pero sí está claro que tiene capital para hacerse sentir en el espacio político. Tiene más poder que los gobernadores peronistas, kirchneristas, y también, a diferencia de éstos o de muchos de los que desde ese espacio aspiran al 2015, Moyano cuenta con dos datos a favor. Por un lado, puede moverse con autonomía del kirchnerismo, vuela con alas propias; por el otro, y en función de su poder, de su rol y de sus aspiraciones, muestra mayor sensibilidad social que los gobernadores y otros planos de la dirigencia del peronismo, kirchnerismo. Cualquiera sea la opinión sobre su estilo y contenidos, no puede dejar de reconocerse que al menos hoy está en muy buenas condiciones para manejar aspiraciones. –¿Desde afuera del peronismo? –En todo caso, desde un afuera del kirchnerismo, pero no del peronismo. En el sindicalismo no se construye poder fácilmente desde afuera del peronismo… por supuesto que esto implica reflexionar qué es hoy el peronismo, qué dejó de ser. Pero tengo la impresión de que Moyano aspira a reconstruir peronismo y, desde ahí, incidir de cara al 2015. Tiene a su favor varios factores para intentarlo: aparato, presencia mediática, representación… también resistencias, pero en política éstas suelen venir bien, al menos en algunos momentos. No estoy diciendo que será presidente, digo que quiere ir por la política. –¿Su desencanto con el kirchnerismo no tiene retorno? –Me parece que no. Si uno sigue con detenimiento el proceso de alejamiento de Moyano del kirchnerismo rápidamente comprueba que todo comenzó cuando en el 2011 él percibe que le cierran toda posibilidad de incidir en la conformación de la fórmula presidencial. Él aspiró a poner al vice, para lo cual tenía su candidato: Recalde. –¿Quién podría condicionarle sus expectativas políticas desde el peronismo no kirchnerista ? –Daniel Scioli, que por lo demás aún resta mucho para saber qué hará. Pero si lo reflexionamos en términos de cuotas de poder real, tengo la impresión de que puede acomodar las expectativas de Moyano. –¿Sumándolo? –Eventualmente. Pero reitero: hay que ver por dónde van los pasos de Scioli. También hay que esperar los pasos que dé De la Sota, pero no le hace sombra a Scioli. ¿Sabe lo que sucede con mucho del poder que se expresa vía el resto de los gobernadores peronistas, kirchneristas? –No… –Que no pueden construir poder a escala nacional. No pueden superar ciertos condicionamientos que de hecho los vinculan más con tareas municipalistas que con política de mayor horizonte. No vea en esto nada peyorativo, no desjerarquizo. –En su libro “Los tres peronismos” usted señala que Kirchner asumió como presidente sin tener mayores vínculos con el sindicalismo; sin embargo, Moyano consolidó su poder en ese tiempo. ¿Cómo reflexionar esto? –No es contradictorio que haya sido así. Tampoco que se llevara mejor con Néstor que con Cristina. Pero Moyano intuyó que en ese tiempo no podía forzar a la política, a la presidencia. Luego construyó poder cohesionando sectores gremiales muy heterogéneos y esto lo ha posicionado. Pero claro, no podemos saber por dónde seguirá esta historia… sólo conjeturas… –Volvamos a un punto que tocó al pasar: ¿qué es hoy el peronismo? –Lentamente, una rémora… (Ricardo Sidicaro es sociólogo de la UBA. En la dictadura militar se exilió en Francia. Luego se doctoró en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales en París. Tiene una dilatada carrera académica y entre sus libros destacan: “La política mirada desde arriba: las ideas del diario ‘La Nación’ 1909-1989”, “La crisis del Estado y los actores políticos y socieconómicos en la Argentina 1989-2001” y “Los tres peronismos. Estado y poder económico”).
Entrevista: Ricardo Sidicaro, sociólogo
–¿Adónde va Hugo Moyano con su poder? –A la política, a incidir fuertemente en el trámite político que lleva al 2015. Hoy avanza en esa línea. –¿Quiere ser presidente? –No sé, tampoco lo descarto. Pero sí está claro que tiene capital para hacerse sentir en el espacio político. Tiene más poder que los gobernadores peronistas, kirchneristas, y también, a diferencia de éstos o de muchos de los que desde ese espacio aspiran al 2015, Moyano cuenta con dos datos a favor. Por un lado, puede moverse con autonomía del kirchnerismo, vuela con alas propias; por el otro, y en función de su poder, de su rol y de sus aspiraciones, muestra mayor sensibilidad social que los gobernadores y otros planos de la dirigencia del peronismo, kirchnerismo. Cualquiera sea la opinión sobre su estilo y contenidos, no puede dejar de reconocerse que al menos hoy está en muy buenas condiciones para manejar aspiraciones. –¿Desde afuera del peronismo? –En todo caso, desde un afuera del kirchnerismo, pero no del peronismo. En el sindicalismo no se construye poder fácilmente desde afuera del peronismo… por supuesto que esto implica reflexionar qué es hoy el peronismo, qué dejó de ser. Pero tengo la impresión de que Moyano aspira a reconstruir peronismo y, desde ahí, incidir de cara al 2015. Tiene a su favor varios factores para intentarlo: aparato, presencia mediática, representación... también resistencias, pero en política éstas suelen venir bien, al menos en algunos momentos. No estoy diciendo que será presidente, digo que quiere ir por la política. –¿Su desencanto con el kirchnerismo no tiene retorno? –Me parece que no. Si uno sigue con detenimiento el proceso de alejamiento de Moyano del kirchnerismo rápidamente comprueba que todo comenzó cuando en el 2011 él percibe que le cierran toda posibilidad de incidir en la conformación de la fórmula presidencial. Él aspiró a poner al vice, para lo cual tenía su candidato: Recalde. –¿Quién podría condicionarle sus expectativas políticas desde el peronismo no kirchnerista ? –Daniel Scioli, que por lo demás aún resta mucho para saber qué hará. Pero si lo reflexionamos en términos de cuotas de poder real, tengo la impresión de que puede acomodar las expectativas de Moyano. –¿Sumándolo? –Eventualmente. Pero reitero: hay que ver por dónde van los pasos de Scioli. También hay que esperar los pasos que dé De la Sota, pero no le hace sombra a Scioli. ¿Sabe lo que sucede con mucho del poder que se expresa vía el resto de los gobernadores peronistas, kirchneristas? –No... –Que no pueden construir poder a escala nacional. No pueden superar ciertos condicionamientos que de hecho los vinculan más con tareas municipalistas que con política de mayor horizonte. No vea en esto nada peyorativo, no desjerarquizo. –En su libro “Los tres peronismos” usted señala que Kirchner asumió como presidente sin tener mayores vínculos con el sindicalismo; sin embargo, Moyano consolidó su poder en ese tiempo. ¿Cómo reflexionar esto? –No es contradictorio que haya sido así. Tampoco que se llevara mejor con Néstor que con Cristina. Pero Moyano intuyó que en ese tiempo no podía forzar a la política, a la presidencia. Luego construyó poder cohesionando sectores gremiales muy heterogéneos y esto lo ha posicionado. Pero claro, no podemos saber por dónde seguirá esta historia… sólo conjeturas… –Volvamos a un punto que tocó al pasar: ¿qué es hoy el peronismo? –Lentamente, una rémora… (Ricardo Sidicaro es sociólogo de la UBA. En la dictadura militar se exilió en Francia. Luego se doctoró en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales en París. Tiene una dilatada carrera académica y entre sus libros destacan: “La política mirada desde arriba: las ideas del diario ‘La Nación’ 1909-1989”, “La crisis del Estado y los actores políticos y socieconómicos en la Argentina 1989-2001” y “Los tres peronismos. Estado y poder económico”).
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