Vaca Muerta: Petroleros en alerta ante la amenaza de 1200 despidos

El sindicato de Jerárquicos convocó a reunión de comisión directiva y asamblea a partir del lunes. El gremio de Pereyra se declaró en alerta pero aguardará para convocar a los delegados. Desde las empresas de servicios especiales se emitirían telegramas de despido para la mayoría de los empleados que están suspendidos.





La mayoría de los empleados suspendidos corresponden a las firmas que controlan las torres y sets de fractura. (Foto Mauro Pérez)

La mayoría de los empleados suspendidos corresponden a las firmas que controlan las torres y sets de fractura. (Foto Mauro Pérez)

La crisis que atraviesa Vaca Muerta desde agosto y, que mantiene paralizada gran parte de su actividad, tiene en estas horas sus momentos más candentes. Los sindicatos de Jerárquicos y Petroleros Privados se encuentran en alerta y en el caso de los profesiones ya convocó a reunión de delegados y asamblea a partir del lunes ante el inminente despido de 1.200 trabajadores de las empresas de servicios especiales.

"Yo no permito suspensiones ni despidos", aseguró a Energía On el titular de Petroleros Jerárquicos, Manuel Arévalo, tras reconocer que desde las empresas de servicios especiales "están diciendo que van a despedir a 1.200 trabajadores".

El secretario administrativo de Petroleros Privados, Marcelo Rucci, aseguró hoy temprano que el este lunes realizarían una reunión de delegados para analizar la situación, pero con el correr de las horas el gremio resolvió suspender esa convocatoria y aguardar a ver qué hacen las empresas antes de convocar a reunión.

Desde el congelamiento del precio del crudo que impuso el DNU 566 y que se sumó a la disparada del Riesgo País y al control de capitales, las empresas de servicios especiales de Vaca Muerta, las que controlan las torres de perforación y equipos de fractura, comenzaron a suspender a buena parte de sus empleados.

A la fecha son entre 1600 y 2000 los trabajadores cesanteados, en coincidencia con la baja de unas 13 torres de perforación y la salida del país de varios sets de fractura.

Desde algunas firmas ya se avanzó en el achique de sus plantillas, a través de retiros voluntarios como los realizados por Schlumberger, o incluso con despidos que ahora están frenados en conciliación como los que realizó H&P.

Pero el panorama es más grave. Las versiones que hoy circularon en la industria como un reguero de pólvora, y que Arévalo también recibió, dan cuenta de que varias de estas firmas, la mayoría extranjeras, preparan un total de 1200 telegramas de despidos que comenzarán a llegar a los trabajadores desde el lunes.

Parece que no quieren esperar al cambio de gobierno y lo primero que hacen es cortar por el más débil que es el trabajador”, indicó Arévalo y agregó que “deberían aguantar a que asuma Alberto Fernández y ahí sentarnos en una mesa grande con el ministerio de Trabajo, los gremios, las provincias y sacar conclusiones, pero no. Dicen que tienen órdenes de sus casas centrales”.

Arévalo detalló que el lunes realizarán una reunión de comisión directiva para analizar la situación y el martes convocaron a plenario de delegados en el predio de Chrestía al 250 de Neuquén para definir las medidas a adoptar entre las que no se descartan romper con el blindaje de Vaca Muerta.

"Este es el peor golpe que ha tenido Vaca Muerta. El decreto fue extemporáneo e innecesario, cuando lo que había que hacer era inyectar más inversiones", aseguró Arévalo y remarcó que "en Jerárquicos se ha ido gente con los retiros que ofrecen y ahora se vienen masivamente (los despidos) pero vamos a hacer lo que tengamos que hacer para que la sangre no llegue al río".

En las empresas el achique de personal comenzó hace tiempo. La firma Cal Frac no renovó cerca de 60 contratos que vencieron en septiembre de trabajadores que tenían contratos por dos años, eludiendo de esta forma ser catalogados como despidos.

Otras firmas como Schlumberger, Halliburton y Weatherford han avanzado en retiros acordados, en algunos casos incluso abonando más del 100% de lo que sería la indemnización, que tampoco se anotan como despidos. Con esto evitan no sólo la mala prensa que por ejemplo tuvo H&P con los 60 telegramas de despido que envió la semana pasada, sino también la realización de medidas de fuerza y el dictado de conciliaciones obligatorias.

"Se está parando todo. Pusieron un palo grueso en la rueda con el DNU 566 que hizo frenar todo y las empresas se asustan. La verdad es que da mucha bronca la incapacidad que tenemos ante un desarrollo de semejante naturaleza", aseguró Arévalo.


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