Vecinos del Santa Clara y Fátima ya no aguantan el mal olor de las cloacas

Lo que se anunció como una importante obra de saneamiento, es por ahora un mal olor causado por desbordes cloacales.





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Vecinos cansados de los inconvenientes y el mal olor.(Foto: Marcelo Ochoa )

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Lo que se anunció como una importante obra de saneamiento ambiental en el límite de los barrios Santa Clara y Fátima es por ahora un verdadero dolor de cabeza para los vecinos por el mal olor y los inconvenientes causados ante desbordes cloacales.

A juzgar por los testimonios, los inconvenientes comenzaron con el recambio del colector cloacal de boulevar Ituzaingó y calle Schieroni de Viedma, considerado como una tarea de suma complejidad dadas las condiciones del terreno y proporciones del ducto que se está instalando.

Los trabajos están a cargo la empresa Cementos del Sur y contemplan la colocación de 260 metros de cañería de 710 milímetros de diámetro con su correspondiente reposición de pavimento. La inversión supera los seis millones de pesos.

En el ínterin hasta su finalización, la empresa Aguas Rionegrina instaló un sistema de “by pass” para asegurar el tránsito del líquido cloacal, que servirá para asegurar el servicio hasta que finalicen los trabajos.

En ese sector de Schieroni que pertenece al barrio Santa Clara, varios frentistas se encontraron no pueden ingresar con el vehículo a sus viviendas, ni tampoco a ellas de manera normal y cortes de agua corriente por los trabajos; pero lo peor fue que el jueves pasado se produjo un desborde cloacal que inundó -por lo menos- una unidad habitacional, La damnificada hizo reclamos a la empresa y a la contratista sin haber podido obtener una respuesta satisfactoria.

Frente a esta situación, los vecinos han exteriorizado sus molestias preguntándose si la empresa ARSA adjudicó los trabajos a una empresa con antecedentes adecuados, se verifican los avances de obras o bien se el organismo de control como el Departamento Provincial de Aguas (DPA) constata el volcado de líquidos cloacales en la vía pública.

Los inconvenientes por los líquidos cloacales sobre el pavimento también provoca el enardecimiento de los vecinos en el sector de bulevar Sussini y la calle San Luis del barrio Fátima, donde, los damnificados sostienen que son permanentes.

El último accidente de envergadura que la ciudadanía y los contribuyentes tienen antecedentes en esta capital es en mayo pasado cuando miles de litros de la red cloacal fueron a parar -en crudo- al río a raíz de una rotura en el caño troncal que debía llevarlos hasta a la planta depuradora ubicada frente al Parque Industrial para su tratamiento.

Esa falla originó que la bomba elevadora situada en la esquina de Belgrano y Contín, a pocas cuadras del centro de la ciudad, saliera de servicio, la red colapsara y el líquido fluyera directamente desde una de las bocas de registro hasta el sumidero cercano y, por la red pluvial, llegó hasta el curso de agua por un ducto situado a la altura del bulevar Ayacucho en inmediaciones del “Barco Hundido”.


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