Venezuela pierde la lucha contra el dólar



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Néstor Rojas Mavares DPA Features

Una pregunta recorre la Venezuela pos Hugo Chávez: “¿A cuánto está el dólar?”. No se trata de la cotización oficial establecida por el control de cambios de más de una década, sino del valor en el mercado negro, último recurso para el ciudadano común, que es palabra prohibida para los medios de prensa venezolanos en cualquier formato. Una prolongada sequía de dólares ha convertido la divisa en un objeto de caza, aun cuando su precio en el mercado paralelo sea cinco veces el cambio oficialmente establecido. Los expertos difieren sobre las razones de la escasez de los “verdes” en un país cuyas ventas por petróleo alcanzaron los 96.870 millones de dólares en el 2012, donde el promedio del barril de crudo se mantiene sobre 100 dólares y hay un severo control de cambios desde el 2003. El mercado cambiario controlado es parte de la herencia económica dejada por el fallecido presidente Hugo Chávez. Después de tres años con un tipo de cambio anclado, el gobierno devaluó en febrero pasando la paridad oficial de 4,30 a 6,30 bolívares por dólar, al tiempo que eliminó el mecanismo llamado Sitme, que generaba un tipo de cambio mayor basado en emisiones de bonos de la deuda. De inmediato el gobierno cerró el grifo de los dólares que aprueba a los importadores y el cambio en el mercado negro avanzó sin pausa desde 12 bolívares por dólar hasta rozar los 30. Los venezolanos no encuentran en la prensa mención al cambio paralelo, después de que en el 2010 se aprobara la ley de Ilícitos Cambiarios, que castiga con multas y cárcel la publicación de operaciones fuera de las de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), órgano que controla las divisas oficiales. En un intento por evadir las restricciones, un portal electrónico impuso el término de “lechuga verde”. Luego, la página “dólar paralelo” se convirtió en el “marcador” de operaciones ilegales. Chávez concibió el control de cambio como una medida permanente, una herramienta de presión política para grupos disidentes. Además, trazó una línea para las reservas internacionales (reservas excedentarias), de manera que si éstas superan un rango la diferencia es transferida a fondos estatales de manejo discrecional. El control incluye asignaciones de dólares para viajeros, con cupos de 450 dólares en efectivo según el destino, otra porción para compras por internet y 3.000 dólares para gastos a través de tarjetas de crédito. Las reservas venezolanas están compuestas mayormente por oro y, del total de casi 27.000 millones, alrededor de 4.000 millones son líquidas y alcanzan para poco más de un mes de importaciones. Así como el país recibe cifras millonarias, también gasta en millones. Con el aparato productivo sometido a una reingeniería socialista, las importaciones superaron los 56.357 millones de dólares en el 2012, mientras la deuda externa pasó abiertamente los 105.000 millones. Venezuela pasó por cuatro controles de cambio desde 1983 y el impuesto del 2003 ha sido el más prologando: ha desembocado en una inflación del 12% en los cuatro primeros meses del 2013 y un índice de desabastecimiento del 21,3%, cuando su promedio había sido de alrededor del 5%. Según el economista Jesús Cacique, la sequía de divisas se explica en parte en que la petrolera estatal Pdvsa sólo transfiere al Banco Central la mitad de los ingresos por ventas petroleras, mientras el resto lo envía a los fondos de desarrollo y a las prioridades de importación fijadas por Cadivi: alimentos, medicinas y bienes de capital. “Tenemos una brecha abismal entre el cambio oficial y el paralelo. No hay otra manera de cerrarla que aumentando la oferta”, indica. A su vez, el analista Eduardo Semtei señala que en materia de dólares la demanda tiende al “infinito” en un marco de escasez. “No importa el precio, la demanda siempre va a subir. Si la compra crece y la oferta se hace finita, la demanda se hace infinita. No importa el precio que se le ponga, la gente lo compra”, expone. Las pocas menciones de Maduro a la economía se han referido al dólar paralelo y su intención de darles “dolores de cabeza a los empresarios en lugar de dólares”: “Vamos a derrotar el dólar paralelo. Pido que vayan presos los que están detrás del sabotaje económico a través del dólar paralelo”, dijo.


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