Verano en la Patagonia: cinco rincones «escondidos» para descubrir en Bariloche

La ciudad que eligen miles de turistas ofrece a visitantes y residentes maravillas para explorar entre lagos, bosques, playas y montañas.





Bariloche está inserta en un área protegida de miles de kilómetros cuadrados, como es el parque nacional Nahuel Huapi, en un entorno natural que deslumbra a quienes la visitan y también a los residentes, que cada vez salen más a descubrir esos rincones con paisajes de ensueño, que muchas veces están a corta distancia de la esquina de su casa.


Un remanso de tranquilidad para refrescarse en el lago Escondido de Bariloche. Foto: Chino Leiva.

Como su nombre lo indica, en el Circuito Chico de Bariloche hay un lago Escondido. No se trata del famoso espejo de agua cercano al paraje El Foyel, donde un magnate inglés construyó su mansión. En este caso es un pequeño lago en el que se refleja el cerro Capilla. Está a mitad de camino del inicio del paseo y a 4 kilómetros de Puerto Pañuelo, entre la ruta provincial 77 y el lago Nahuel Huapi, y pertenece al parque municipal Llao Llao.

Para ingresar y descubrirlo, se debe llegar hasta la vieja casa del guardaparque donde comienza un sendero pequeño. Son solo 500 metros de caminata para acceder al muelle de madera desde el cual se puede apreciar todo el entorno.

Desde ese punto sale otro camino de 500 metros para acceder a la llamada Bahía de los Troncos, una playa que en verano tiene asiduos visitantes para pasar el día en un entorno natural. El nombre de este lugar se lo dieron los troncos o palos que fueron desplazados por el agua hacia la costa, tras un incendio feroz en el bosque que enfrente, al pie del cerro Capilla.


En el parque municipal Llao Llao hay un bosque a pequeña escala de Arrayanes. Foto: Chino Leiva.

Otra copia a pequeña escala existe en el parque municipal Llao Llao y se trata de un Bosque de Arrayanes.  No tiene la dimensión del que se encuentra en la Península de Quetrihué, en Villa La Angostura, pero tiene un encanto particular.

Este bosque que nuclea varios ejemplares de este árbol de madera de tono naranja, está en el sendero que lleva su nombre y que parte del área de estacionamiento y puesto de informes del acceso al parque municipal. Desde allí se debe caminar por un sendero corto, no más de 10 minutos, donde surge esta pequeña formación boscosa.

El recorrido interno es circular y el paseo es ameno, sobre un camino de madera. Apto para toda la familia.Los que deseen seguir caminando, pueden continuar por el sendero central que los llevará a la costa del lago Moreno, para tener una vista poco habitual del emblemático hotel Llao Llao, ya que desde allí se observa el ala Moreno del hotel, y seguir bordeando este lago hasta salir en la casa del guardaparque. Solo de ida el camino tiene 3 kilómetros. La opción alternativa es regresar por el mismo lugar y retornar por la ruta provincial 77.


En playa Muñoz hay una extensa costa, alejada de todo. Foto: Gentileza


Otro sector de Bariloche, en la seccional Gutiérrez del parque nacional Nahuel Huapi, a 3 kilómetros del corazón del barrio Villa Los Coihues, comienza un sendero mucho más extenso que los anteriores, pero con dificultad baja, que conduce a una playa a la que solo se llega por agua o caminando: Playa Muñoz.

Este rincón para descubrir en el lago Gutiérrez está a 6 kilómetros del inicio del sendero. Para llegar se transita en primer orden un bosque de coihues y luego comienza la vegetación baja. Se cruza el arroyo La menta, por un pequeño puente de madera, y se ingresa a un área despojada de vegetación viva ya que hay restos de un incendio forestal de la década del ’90.

Hay poco lugar de sombra en el primer tramo del recorrido, hasta llegar a una bifurcación de caminos. Allí hay que tomar el de la izquierda que se dirige a la playa, ya que el opuesto sigue al refugio Frey. Aquí comienza un sendero en descenso pronunciado en el  bosque, donde solo se escuchan las aves que habitan el ambiente hasta que comienza a vislumbrarse nuevamente el tono azul del lago.

Una vez en el área de Playa Muñoz hay distintos sectores para conocer. El primer tramo es un bosque y muchos troncos enormes que se cayeron naturalmente están posados sobre el agua, en la orilla. Si se avanza por la costa se puede acceder a otra vista ya que la playa hace un “codo” y se amplía el espacio para disfrutar del día. La estimación oficial es que se puede tardar 4 horas ida y vuelta.

Muchos optan por ir temprano y pasar el día en una playa tranquila, lejos de la urbanización y con la frescura del lago Gutiérrez. En esta zona está prohibido acampar y hacer fuego. Además, como está inserto en el parque Nahuel Huapi se debe realizar el registro de trekking.


El camino a la Piedra de Habsburgo comienza en la confitería de la cima del cerro Otto.

La Piedra de Habsburgo es una imponente formación rocosa sobre el borde de una colina. Está en la ladera sur del cerro Otto, a unos 4 km de la conocida confitería giratoria, y sobre el country Arelauquen. Es un mirador natural intervenido ya que le realizaron barandas y escaleras metálicas para evitar riesgos de accidentes.

La vista es panorámica y abarca el lago Gutiérrez, el cerro Catedral como una cortina de fondo a la derecha, y las montañas del sur de la ciudad (cerro Ventana y Carbón). Al pie se llegan a vislumbrar las lujosas casas del country, sus piscinas, la cancha de polo y de golf, y más a la izquierda los barrios populares.

Para llegar a este punto se parte del sendero detrás de la confitería del Teleférico. Está bien marcado, pero sin señalización formal. Se transita una zona boscosa y a mitad de camino se debe atravesar un molinete o tranquera donde se indica que se está ingresando a la propiedad del country, que permite el acceso libre hasta la Piedra de Habsburgo.

En este punto ya resta poco de camino y se continúa el disfrute del bosque hasta llegar a una bifurcación de caminos donde se debe tomar el de la izquierda y avanzar un poco más, para deslumbrarse con el paisaje de este mirador natural. En total son unos 4 kilómetros ida y vuelta desde la confitería (hasta donde se puede llegar en auto o por el Teleférico). Es desnivel es bajo y es un paseo para toda la familia. 


Desde el mirador del Brazo Tristeza se puede contemplar un paisaje único desde la altura. Foto: Chino Leiva.

Si se continúa por el Circuito Chico, en la Bahía López comienza el sendero que conduce al Mirador del Brazo Tristeza, un camino deslumbrante que transita bosque, bordea el lago Nahuel Huapi y tiene un poco de altura para otorgarle mayor dimensión al imponente paisaje.

El sendero se inicia junto a la playa de estacionamiento. Tiene 2 kilómetros y un desnivel de 95 metros. Luego de caminar unos 40 minutos se llega a una formación rocosa natural, sobre un acantilado que tiene a sus pies el azul profundo del lago en este brazo.

Desde allí se tiene una vista panorámica imponente, con el cerro Capilla enfrente, al otro lado del agua, y toda la vía navegable a donde solo llegan kayakistas y embarcaciones privadas. Este brazo también es navegado por la excursión Exploración Brazo Tristeza, que parte de Bahía López, y llega a la increíble cascada del arroyo Frey.

Desde el mirador natural del Brazo Tristeza se puede continuar unos metros más, trepar algunas rocas y acceder a otra planicie que tiene como vista principal la cumbre del cerro Tronador, siempre nevada.


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