Viedma: estremecedor relato de cómo su vecino intentó matarlo

Comenzó ayer en Viedma el juicio contra Juan Herrmann por el intento de homicidio de Jacinto Direne. El hecho ocurrió en 2011 en chacras de Valcheta.

Redacción

Por Redacción

VIEDMA (AV).- “Me encaró ciego con la camioneta y yo me quedé parado, frío. Se bajó con el arma en la mano y me disparó tres veces. Escuché que gatilló una vez más pero ese, gracias a Dios, no salió y debe haber sido mi salvación”. Ese fue parte del relato de Jacinto Direne, de 57 años, de lo ocurrido la tarde del 11 de abril de 2011 en un callejón que divide dos chacras en Valcheta, una de su propiedad y la otra de Juan Herrmann, quien lo hirió gravemente y llega al juicio procesado por “homicidio en grado de tentativa”. Direne relató que tenía 80 vacas pastoreando en el lugar cuando el vecino irrumpió con su camioneta a una velocidad no frecuente y empezó a zigzaguear entre los vacunos hasta frenar prácticamente sobre sus pies. “El instinto y los nervios me llevaron a cambiar la vara que llevaba para arrear los animales y golpearla en el parabrisas de la camioneta. Herrmann bajó y disparó. Alcancé a ver un chispazo en el piso y me di vuelta como para irme pero caí con el segundo tiro que me dio en la parte de atrás a la altura de la cadera. En el piso me protegí la cabeza con el brazo y me disparó otra vez dándome en la tetilla”, detalló la víctima al dar gracias a que el cuarto disparo no salió. Recordó que Herrmann dejó el arma en la camioneta, lo mismo que su gorra y la vara para luego “darme una tremenda pateadura diciéndome todo lo que le molestaba, que era un hijo de una gran puta y para qué había venido a ese lugar. Así, accidentado como estaba, le contesté que tenía tres hijos y que tenía que seguir trabajando. Trataba de cubrirme porque me preocupaba que al respirar me salían como unos globos de sangre por la herida. Esperaba el momento de morirme pensando que me habría tocado el corazón”. Agregó que Herrmann se ausentó por unos minutos, seguramente para trasladarse a una chacra lindante donde estaban dos obreros de Direne para pedirles que “le dieran una mano” a la víctima a quien le había dado tres tiros. Los dos trabajadores coincidieron en este relato y dijeron desconocer si entre ambos existía una enemistad previa. Los jóvenes avisaron al hijo de Direne para que pidiera una ambulancia y fueron en ayuda del hombre que estaba ensangrentado. Le improvisaron una almohada con sus camperas y le dieron agua. Ante el Tribunal integrado por los camaristas Jorge Bustamante, María Luján Ignazi, y Rolando Gaitán ayer declararon también los médicos que atendieron a Direne en el hospital Zatti, donde estuvo internado más de 60 días, los dos trabajadores que lo auxiliaron y su hijo Gastón. El juicio continuará hoy. Actúan como fiscal Fabricio Brogna, como querellante Emiliano Gallego y Manuel Maza en la defensa del imputado.


VIEDMA (AV).- “Me encaró ciego con la camioneta y yo me quedé parado, frío. Se bajó con el arma en la mano y me disparó tres veces. Escuché que gatilló una vez más pero ese, gracias a Dios, no salió y debe haber sido mi salvación”. Ese fue parte del relato de Jacinto Direne, de 57 años, de lo ocurrido la tarde del 11 de abril de 2011 en un callejón que divide dos chacras en Valcheta, una de su propiedad y la otra de Juan Herrmann, quien lo hirió gravemente y llega al juicio procesado por “homicidio en grado de tentativa”. Direne relató que tenía 80 vacas pastoreando en el lugar cuando el vecino irrumpió con su camioneta a una velocidad no frecuente y empezó a zigzaguear entre los vacunos hasta frenar prácticamente sobre sus pies. “El instinto y los nervios me llevaron a cambiar la vara que llevaba para arrear los animales y golpearla en el parabrisas de la camioneta. Herrmann bajó y disparó. Alcancé a ver un chispazo en el piso y me di vuelta como para irme pero caí con el segundo tiro que me dio en la parte de atrás a la altura de la cadera. En el piso me protegí la cabeza con el brazo y me disparó otra vez dándome en la tetilla”, detalló la víctima al dar gracias a que el cuarto disparo no salió. Recordó que Herrmann dejó el arma en la camioneta, lo mismo que su gorra y la vara para luego “darme una tremenda pateadura diciéndome todo lo que le molestaba, que era un hijo de una gran puta y para qué había venido a ese lugar. Así, accidentado como estaba, le contesté que tenía tres hijos y que tenía que seguir trabajando. Trataba de cubrirme porque me preocupaba que al respirar me salían como unos globos de sangre por la herida. Esperaba el momento de morirme pensando que me habría tocado el corazón”. Agregó que Herrmann se ausentó por unos minutos, seguramente para trasladarse a una chacra lindante donde estaban dos obreros de Direne para pedirles que “le dieran una mano” a la víctima a quien le había dado tres tiros. Los dos trabajadores coincidieron en este relato y dijeron desconocer si entre ambos existía una enemistad previa. Los jóvenes avisaron al hijo de Direne para que pidiera una ambulancia y fueron en ayuda del hombre que estaba ensangrentado. Le improvisaron una almohada con sus camperas y le dieron agua. Ante el Tribunal integrado por los camaristas Jorge Bustamante, María Luján Ignazi, y Rolando Gaitán ayer declararon también los médicos que atendieron a Direne en el hospital Zatti, donde estuvo internado más de 60 días, los dos trabajadores que lo auxiliaron y su hijo Gastón. El juicio continuará hoy. Actúan como fiscal Fabricio Brogna, como querellante Emiliano Gallego y Manuel Maza en la defensa del imputado.

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