Vísteme despacio
La ansiedad está en la lógica de los procesos que conducen desde un estado de carencias hacia otro de mayores recursos.
Tal vez por eso en Roca seguirá escuchándose por varios meses que el gobierno municipal está logrando objetivos para mejorar la calidad de vida en la ciudad, pero todavía no hizo «esto», «aquello» y «lo otro».
Y consecuencia de esa misma población que exige siempre algo más para quedar conforme, es común que los dirigentes políticos o funcionarios de la comuna prometan más de la cuenta.
Esta característica, cimentada durante la transición por el estilo que adoptó el radicalismo en su vínculo con la población del centro y los barrios, no fue ajena al primer año de administración peronista en la comuna.
La lista de obras a concretar para transformar la imagen, pero sobre todo el espíritu de Roca, se hizo extensa.
E indefectiblemente para un intendente que intentó demostrar fuerza con una estructura municipal de músculos poco entrenados, el 2004 terminó con el tintero bastante cargado para Carlos Soria.
Consciente de ese lastre, el jefe comunal inauguró esta semana un nuevo período de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante.
Admitió entonces que la estrategia desplegada durante el año pasado, haciendo propios los proyectos que dependían de acciones y decisiones de los gobiernos nacional o provincial, fue equivocada. Párrafo seguido, advirtió que no anunciaría nada que no esté al alcance del presupuesto municipal.
El gesto de prudencia sorprendió a quienes recuerdan el pasado -no tan lejano- de Soria y su verbo ligero.
Pero más allá de la cuota de escepticismo que cada uno puede aplicar al análisis de su discurso, la decisión de intentar abandonar la vieja usanza para la promoción de los actos de gobierno y tomar el camino inverso (celebrar cuando el proyecto llega a su fin, como ocurrió con el alumbrado y la adquisición de maquinaria cero kilómetro) es una pequeña batalla ganada para los que reclaman ponerle coto al circo.
Y en virtud de este camino que parece haber tomado el intendente, cada uno de los actores de la sociedad roquense podría reflexionar sobre sus expectativas y pensar que si tantos años pasaron sin mejoras evidentes -en muchos casos con quejas reprimidas por conducta partidaria o la relación de mutualismo que los unía con la UCR- no es coherente pretender que los avances lleguen de inmediato.
Esta postura no implica desconocer la validez de argumentos de quienes opinan que actualmente la zona céntrica prevalece ante los barrios en el esquema de obras públicas diseñado por el gobierno.
Incluso el intendente sabe que es así, pero no hay que desconocer una posible estrategia de embellecer el área comercial ahora para desplegar un plan de infraestructura gravitante en la periferia entre 2006 y 2007, cuando las elecciones provinciales y locales se acerquen y se busque captar una vez más a los sectores más poblados.
El inicio de año encuentra al municipio con buenas perspectivas.
La ciudad está apurada por mostrar una nueva imagen.
Más que nunca, hay que vestirla despacio.
Hugo Alonso
halonso@rionegro.com.ar
La ansiedad está en la lógica de los procesos que conducen desde un estado de carencias hacia otro de mayores recursos.
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