“Volver al ferrocarril”

Por Redacción

Con mucha nostalgia estaba recordando mis viajes de niño, cuando iba en el tren de Neuquén a Buenos Aires, sobre todo porque el viaje era como vivir una linda película de un paisaje muy cambiante y con la posibilidad de conocer la Argentina. A su vez sentir un gran placer por la paz y tranquilidad de ir seguro, tanto en camarote como los asientos de primera o segunda, teniendo siempre la posibilidad de pararme, caminar para estirar las piernas, ir al coche comedor, inclusive no tener que estar atento al tránsito… así que es imposible un mal recuerdo. Eso fue a mediados de la década del 60. Recuerdo que los viajes desde Neuquén a Buenos Aires duraban aproximadamente 17 horas. Buen tiempo, considerando que paraba en muchas estaciones. Pero tiempo después los últimos trenes, finalizando los 80, tardaban 24 horas. Lamentablemente todo eso lindo y seguro se fue perdiendo y, para continuar este desastre, le siguieron las pésimas privatizaciones sin control del gobierno de Menem, trayendo como resultado innumerables accidentes, sumados a los dos últimos gravísimos, y sabemos que todo lo que paso es porque evidentemente hubo mucho descontrol, mucho robo y mucho mal manejo, trayendo así la casi total destrucción del ferrocarril. Es imperdonable, sobre todo porque fue manejado mal políticamente, siendo esto muy dañino. Pero también tuvo que ver la inconsciencia e indiferencia de algunos empleados: por ejemplo, como decimos ahora, en muchos casos si algunos operarios se hubieran puesto las pilas podrían tal vez haber solucionado el problema de la calefacción de muchos vagones; personalmente tengo conocimiento de mecánica y sé que eso era posible, y tengo que decir que he viajando en invierno y pasé frío. También en el ferrocarril hubo casos de algunas personas que seguramente sabían que un compañero hacía algo indebido y no hacían nada para remediarlo. Esto fue muy grave. Así, con esta falta de conciencia, por mirar para otro lado cuando alguien robaba y no colaborar protegiendo a la empresa, se provocó que ésta siguiera deteriorándose y derrumbándose, y muchos de esos que miraban para otro lado se quedaron sin trabajo. Bueno, una locomotora puede arrastrar hasta 40 vagones, o sea que normalmente es imposible que traiga pérdida. Sería buenísimo que la presidenta le diera mucha más importancia al ferrocarril, y pienso que éste podría ser la columna vertebral del país. Y no hace falta tanto tren bala, porque con una velocidad menor también rinde muchísimo. Que le dé el poder para manejar el ferrocarril a gente recta, honesta y capaz, y así éstos tendrán la posibilidad de demostrar sus virtudes; no es nada difícil encontrarlos. Personalmente pienso que gran parte eran buenos empleados y que todavía quedan muchas buenas personas que trabajaron en el ferrocarril y fueron eficientes, y mediante un buen examen, sumado a la trayectoria, muchos de estos exempleados pueden ocupar puestos claves tan necesarios para el gran resurgimiento del ferrocarril, y me atrevo a decir que con gente así tendríamos resultados casi mágicos, trayendo por supuesto al país un gran beneficio que tanta falta les hace a los argentinos Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén

Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén