Atenas en familia: el viaje perfecto entre la historia, la mitología y el mar

La capital de Grecia está lejos de ser solo un inmenso museo al aire libre. Es un destino vibrante, seguro y lleno de curiosidades que atrapan tanto a los más chicos como a nosotros los más grandes. Claves para planificar la aventura sin estrés.

Redacción

Por Marcelo García

La Acrópolis es la gran aventura familiar, pero conviene visitarla temprano para evitar el calor. Fotos: @viajoconvos.

Pensar en llevar a los chicos a recorrer ruinas bajo el sol puede sonar a desafío extremo para cualquier familia. Sin embargo, Atenas tiene un as bajo la manga: es la cuna de la mitología, una ciudad donde las historias de dioses y héroes cobran vida en cada esquina. Con una planificación inteligente, el viaje a la capital griega puede convertirse en una experiencia fluida, sumamente educativa y, sobre todo, divertida para todas las edades.

Aquí te compartimos una guía práctica, pensada para familias viajeras, con todo lo que tenés que saber antes de armar las valijas.


El clima y los papeles: cuándo ir y qué llevar


El primer gran secreto para el éxito del viaje es elegir bien la fecha. Hay que evitar a toda costa julio y agosto, cuando las temperaturas superan fácilmente los 38°C y las multitudes agotan hasta al viajero más experimentado. Los meses ideales para caminarla con chicos son abril, mayo, septiembre y octubre, con un clima primaveral o un otoño suave que promedia los 25°C. Nosotros viajamos en Abril y fue una excelente decisión, aunque también es cierto que es más difícil poder disfrutar de las playas si lo combinas con una escapada a Mykonos o Santorini.

En cuanto a los papeles, los argentinos necesitamos pasaporte válido (con al menos 6 meses de vigencia). Recordá que, si viajás solo con tus hijos (un solo progenitor), es obligatorio llevar el permiso de viaje del padre o madre ausente, debidamente legalizado y traducido. Además, en breve entrará en plena vigencia el permiso electrónico ETIAS para ingresar a Europa. Hay que estar atento y chequeando la info.

Marcelo comparte sus aventuras en @viajoconvos.

Salud indispensable: Como los argentinos no tenemos cobertura sanitaria en Europa y la medicina privada en Grecia es muy costosa, el seguro de viaje (que incluya atención pediátrica) no es opcional. Es el gasto que ojalá no uses, pero que te salva de un gran dolor de cabeza.


Cómo llegar y el traslado al centro


En nuestro caso, la puerta de entrada a la capital griega fue a través de un vuelo directo desde Madrid que dura aproximadamente 4 horas. Para este tramo elegimos viajar con Aegean Airlines, la aerolínea de bandera griega, que tras evaluar distintas alternativas resultó ser, por lejos, la opción más conveniente y competitiva en cuanto a precio para todo el grupo familiar. (250 USD por persona ida y vuelta al momento del viaje)

El Aeropuerto Internacional Eleftherios Venizelos es la principal puerta de entrada. Está a 33 kilómetros del centro y, al llegar con chicos y equipaje, la mejor opción de transporte público es la Línea 3 (Azul) del Metro. Es amplio, cuenta con ascensores y tarda unos 40 minutos hasta la céntrica Plaza Syntagma (los menores de 6 años viajan gratis). Si llegás de madrugada o con cochecito, un transfer privado o taxi (ronda los 40 a 55 euros) es la salida más cómoda.

Nosotros optamos por alquilar un auto con Alamo: lo hicimos con tiempo antes de viajar y resolvimos la movilidad de manera efectiva, sobre todo para cuando queres moverte por las afueras de Atenas.


Barrios amigables: dónde hacer base


Elegir el alojamiento define el ritmo del viaje. Necesitas estar cerca de los principales puntos de interés, pero en zonas de fácil acceso:

Koukaki: A los pies de la Acrópolis. Es residencial, plano (ideal para cochecitos), con veredas anchas y lleno de supermercados. Ideal para alquilar un departamento.

Makrygianni: Pegado al Museo de la Acrópolis y con excelente conexión de metro. Es muy práctico.

Puede ser un destino para viajar con chicos, entre mitología, juegos e historia.

Plaka: Es el barrio más céntrico y pintoresco, ideal si buscas hoteles boutique, pero sus calles son empinadas y con escaleras, lo que lo hace poco amigable si te moves con cochecito doble.

Un dato de movilidad: aunque el metro tiene ascensores, las veredas atenienses suelen ser irregulares o estrechas. Si tenés bebés, una mochila es tu mejor aliada, para poder llevar las manos libres.


La agenda imperdible (para no aburrirse)


El secreto para visitar Atenas con hijos es dosificar la historia e interactuar con el entorno.

La Acrópolis: Obvio, es la joya de la ciudad. Hay que comprar las entradas de manera anticipada por la web oficial (hoy se asignan por horario) y llegar al menos unos 20 minutos antes del turno asignado para poder entrar sin problemas y evitar el amontonamiento innecesario. Conviene subir temprano para evitar el sol más agobiante ya que no hay sombra y ya que estamos, te recomiendo usar la entrada lateral (cerca del Teatro de Dioniso) que tiene menos pendiente y por lo general es menos concurrida.

El Museo de la Acrópolis: El plan perfecto para el mediodía. Tiene un aire acondicionado excelente, réplicas de los templos construidas en LEGO que fascinan a los más chicos y prestan «mochilas familiares» gratuitas con juegos interactivos. (Dato de color: ¡los menores de 18 años entran gratis a los sitios arqueológicos y museos públicos!)

El Cambio de Guardia: En la Plaza Syntagma, frente al Parlamento, los Evzones (guardia presidencial) realizan su relevo cada hora. Su particular uniforme (con faldas y zapatos con pompones) y su hipnótica marcha es un imán para los más chicos.

Jardín Nacional y el Estadio Panatenaico: El jardín es un oasis verde de 15 hectáreas para que los chicos corran libres y descansen bajo la sombra. A pocos pasos está el Estadio donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896; ideal para jugar a las carreras en una auténtica pista de mármol.

Atardecer en Cabo Sunión: Si se quedan 4 noches, vale la pena alejarse 70 kilómetros de la ciudad para ver la caída del sol en el Templo de Poseidón, sobre un acantilado asomado al mar Egeo.


Sabores que no fallan


La comida griega es mediterránea, fresca y muy amigable para el paladar infantil. No pueden dejar de probar el Souvlaki (clásicas brochetas de pollo o cerdo) y el icónico Gyros (carne en pan pita con tomate y papas fritas). Para arrancar el día, un Koulouri (anillo de pan con sésamo) comprado en un puestito callejero por 1 euro es un éxito garantizado.

El consejo para ahorrar: Eviten sentarse a comer en las arterias principales de Plaka o frente a los grandes monumentos, donde los precios se triplican. Caminar un par de cuadras hacia los barrios de Thissio o Pangrati les permitirá sentarse en las clásicas tabernas donde comen los atenienses, con precios mucho más amables (un almuerzo al paso ronda los 8 a 12 euros por persona).

Marcelo comparte sus aventuras en @viajoconvos.


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La Acrópolis es la gran aventura familiar, pero conviene visitarla temprano para evitar el calor. Fotos: @viajoconvos.

Pensar en llevar a los chicos a recorrer ruinas bajo el sol puede sonar a desafío extremo para cualquier familia. Sin embargo, Atenas tiene un as bajo la manga: es la cuna de la mitología, una ciudad donde las historias de dioses y héroes cobran vida en cada esquina. Con una planificación inteligente, el viaje a la capital griega puede convertirse en una experiencia fluida, sumamente educativa y, sobre todo, divertida para todas las edades.

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