Las Grutas bajo el agua: el buceo que rompe la estacionalidad, crece todo el año y revela un mundo único en la costa de Río Negro
Desde la Tercera Bajada, una propuesta que combina naturaleza, aventura y trabajo todo el año. Bautismos submarinos, arrecifes artificiales y nuevos proyectos que miran hacia el futuro del Golfo San Matías.
En Las Grutas, el mar no solo marca el ritmo del verano, también sostiene una actividad que crece todo el año bajo la superficie. Desde la Tercera Bajada, Claudio lleva más de 25 años impulsando el turismo náutico con eje en el buceo, una propuesta que combina aventura, naturaleza y formación, y que convirtió a la localidad en un punto de referencia en la costa rionegrina.
«Hace más de 25 años que estamos en la Tercera Bajada desarrollando todo lo que es turismo náutico, en especial el buceo, pero también con paseos como el snorkel, el avistaje y la pesca embarcada», explicó a Diario RÍO NEGRO el referente de Cota Cero Buceo.
El buceo como experiencia y formación
A lo largo del tiempo, la diversificación de actividades permitió sostener el trabajo durante todo el año. «El turismo náutico tiene una ventaja: no es un turismo de temporada, rompe con la temporalidad. Eso nos permitió que, con más o menos actividad, siempre estemos trabajando», señaló.
El buceo ocupa un lugar central dentro de la propuesta, tanto para personas con certificación como para quienes se acercan por primera vez. En ese sentido, el bautismo submarino funciona como una puerta de entrada. «Se hace bautismo de buceo para descubrir la actividad en gente que nunca lo hizo, y la idea es que después continúe a través de los cursos, donde formamos buceadores», indicó.

El programa incluye una instancia teórica, una práctica en pileta y una inmersión en el mar. «Primero hay una charla, después un bautismo en pileta donde aprendés lo más importante, que es respirar por la boca debajo del agua, y de ahí pasás al mar», detalló.
La experiencia en el mar se realiza de manera personalizada. «Siempre es uno a uno: un instructor y un alumno. Se baja entre 6 y 12 metros durante 15 a 20 minutos, y en ese recorrido se hacen fotos y videos que después te podés llevar», agregó.
Para Claudio, el buceo implica mucho más que una actividad recreativa. «La sensación de ingravidez y de moverse en tres dimensiones hay que experimentarla. El hombre es un bicho aéreo, y el buceo es la adaptación a un cambio de medio», definió.
Cuánto cuesta bucear en Las Grutas
En cuanto a los valores, el bautismo submarino —la experiencia inicial— tiene un costo aproximado de 150 mil pesos. La propuesta se desarrolla en tres etapas: una instancia teórica, una práctica en pileta y una inmersión en el mar sobre una plataforma submarina, una restinga natural fondeada a unos 1.500 metros de la costa. También existe la posibilidad de realizar únicamente la práctica en pileta por unos 75 mil pesos, monto que luego se descuenta en caso de avanzar con la experiencia completa en el mar.
Para quienes buscan una opción más completa, el programa Discover Scuba Diver tiene un valor cercano a los 300 mil pesos. Incluye todos los beneficios del bautismo tradicional, pero suma una segunda inmersión en el mar —una de ellas en el naufragio Don Félix— y una clase teórica previa con soporte audiovisual.

En cuanto a la formación, el curso Scuba Diver ronda los 450 mil pesos y tiene una duración mínima de dos días. Durante ese período se desarrollan dos módulos teóricos, prácticas en pileta y tres inmersiones en mar abierto con equipo autónomo. Por su parte, el curso Open Water Diver tiene un costo aproximado de 650 mil pesos y se extiende al menos por cuatro días, con cinco módulos teóricos, prácticas en pileta y cinco inmersiones en el mar. En ambos casos, a los valores se suma la certificación internacional, que tiene un costo adicional de 150 dólares.
El área natural protegida Bahía de San Antonio: un entorno natural único
Las actividades se desarrollan dentro del área natural protegida Bahía de San Antonio Bahía de San Antonio, una zona de gran riqueza biológica.
«Trabajamos con la fauna típica de la Patagonia. Es un área muy rica, desde pequeños invertebrados hasta grandes mamíferos«, explicó. Entre las especies que pueden observarse mencionó cangrejos, erizos, estrellas de mar, peces, y también delfines de distintas especies como el común oscuro y el nariz de botella.
En cuanto a los cetáceos, destacó que «si bien la ballena franca es habitual, también nos acompañan otras especies como la jorobada«.
Arrecifes artificiales y promoción del buceo
Como parte del desarrollo de la actividad, se impulsó la creación de un parque submarino artificial. «Ampliamos el parque y hoy tiene cinco barcos que funcionan como arrecifes artificiales», explicó.

Estos espacios replican las condiciones de las restingas naturales. «Es la parte dura del fondo marino donde se concentra el 80% de la vida. El resto es arena y contiene el 20%«, detalló.
En los últimos años, la propuesta comenzó a expandirse hacia otros puntos de la costa rionegrina. «Hace dos años empezamos un proyecto en la zona de Playas Doradas y Punta Colorada, vinculado al turismo en el Parque Nacional Islote Lobos», comentó.
El objetivo es sumar nuevas experiencias, como paseos de avistaje y actividades de buceo, especialmente con lobos marinos. «Esperamos que para esta temporada ya esté funcionando el local con todas estas propuestas», adelantó.
Una actividad accesible
El buceo recreativo no requiere condiciones especiales. «No se necesita nada en particular, es aprender a respirar por la boca debajo del agua y disfrutar de lo que estás viendo«, sostuvo.
Las edades mínimas rondan entre los 10 y 12 años, aunque dependen de la época del año. «A veces los más chicos sufren el frío, por eso se evalúa cada caso«, explicó.

Además, remarcó una característica física del entorno: «El agua es 800 veces más densa que el aire, entonces la adaptación también tiene que ver con ese cambio».
Innovación bajo el mar: vinos submarinos
Entre las propuestas más innovadoras aparece el desarrollo de bodegas submarinas. «Empezamos con un programa de añejamiento de vinos en el fondo del mar, trabajamos con más de 20 bodegas de la provincia», contó.
Las botellas se colocan en canastos que se sumergen durante meses. «Cada canasto tiene unas 250 botellas y, sin darnos cuenta, también terminan siendo otro arrecife artificial», concluyó.
En Las Grutas, el mar no solo marca el ritmo del verano, también sostiene una actividad que crece todo el año bajo la superficie. Desde la Tercera Bajada, Claudio lleva más de 25 años impulsando el turismo náutico con eje en el buceo, una propuesta que combina aventura, naturaleza y formación, y que convirtió a la localidad en un punto de referencia en la costa rionegrina.
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