Playas de Brasil en clave calma: tres destinos donde la belleza se impone sin multitudes

Lejos de las playas abarrotadas y del turismo acelerado, Tibau do Sul, Ilhéus y São Miguel dos Milagres proponen otra forma de viajar: paisajes que no necesitan artificios y una tranquilidad que se vuelve el verdadero lujo del viaje.

Por Redacción

São Miguel dos Milagres y sus playas casi vírgenes, piscinas naturales y un ritmo pausado que invita a bajar un cambio.

Brasil es enorme y, quizás por eso, siempre guarda lugares que se corren del centro de la escena. No compiten por likes ni por récords de visitantes. Se ofrecen con distancia, con calma, con una experiencia que se revela de a poco. Al norestedel país, Tibau do Sul, Ilhéus y São Miguel dos Milagres integran ese mapa alternativo, ideal para quienes este año buscan playas bonitas, y algo más.


Tibau do Sul: llegar lejos


Tibau do Sul no queda cerca. Para llegar hay que sumar escalas, cambiar de avión, aterrizar en Natal y seguir por ruta durante una o dos horas más. En total, entre 12 y 14 horas de travesía. Esa distancia, que en otros destinos sería un problema, acá funciona como un filtro. El premio es inmediato, menos gente, menos ruido y una calma que se percibe apenas se pisa el lugar.

Tibau do Sul: no un pueblo único, sino un municipio amplio que combina mar abierto, lagunas interiores y pequeñas localidades como Pipa.

Desde Natal, capital de Río Grande do Norte, la costa se abre en una sucesión de playas que se estiran hacia ambos extremos. Hacia el sur, a unos 80 kilómetros, aparece Tibau do Sul: no un pueblo único, sino un municipio amplio que combina mar abierto, lagunas interiores y pequeñas localidades como Pipa.

El día empieza temprano y termina antes. Cerca de las cinco de la mañana el sol ya está arriba; poco después de las cinco y media de la tarde, la luz empieza a retirarse. Entre una cosa y otra, las calles se recorren con vecinos a la sombra, charlas largas, frutas apoyadas sobre mesas improvisadas: mangos maduros, cocos recién cortados. Todo está ahí, sin cartel ni anuncio.

Uno de los secretos mejor guardados es la laguna Guaraíras. Lejos de la postal típica del nordeste, es un espejo de agua calmo donde se mezclan lo dulce y lo salado. Desde allí salen paseos en barco que pueden ser tranquilos, pensados para observar delfines, o más animados, con música y bebidas frías.

Cuando la marea baja, la laguna revela bancos de arena que se convierten en islotes. Aparecen mesas, sillas y sombrillas; los almuerzos se alargan con los pies en el agua. Camarones empanados, arroz, frijoles negros. La comida no busca sofisticación: es abundante, directa, parte natural del día.

Tibau do Sul Lejos de las rutas rápidas, el tiempo se estira entre lagunas calmas.

Dentro de este mismo territorio está Pipa, la localidad más conocida. Su centro se recorre a pie, entre calles adoquinadas y una mezcla constante de idiomas. Desde allí se accede a playas separadas por acantilados y senderos: la Praia do Centro, práctica y concurrida; la Praia do Amor, más activa; la Baía dos Golfinhos, donde los delfines aparecen sin aviso; Madeiro, con surf y espacio; Cacimbinhas, menos amable desde abajo pero inolvidable desde el mirador.


Ilhéus cuenta historias


Ubicada en plena Costa del Cacao, conocida como la Pequeña Princesa del Sur, Ilhéus ofrece más de 70 kilómetros de litoral, el más extenso del estado. Hacia el sur, el viaje se vuelve confortable: playas amplias, resorts frente al mar, restaurantes cuidados y servicios pensados para el descanso. Hacia el norte, el paisaje cambia de tono y propone aventura: playas casi vírgenes, ríos que desembocan en el océano, senderos y áreas preservadas.

Ilhéus Mar tibio, selva húmeda y cacao: una ciudad que combina descanso y memoria.

El centro invita a combinar jornadas de playa con caminatas por su casco histórico, donde el pasado todavía pesa, pero no abruma. Ilhéus no es solo postal: es territorio con memoria. La historia local está atravesada por el cacao, que durante décadas fue motor económico y símbolo de poder. Hoy, esa herencia se resignifica en el chocolate artesanal que se produce con cacao nativo. Muchas haciendas abren sus puertas para recorrer el proceso completo, del grano a la barra.

Los personajes del escritor Jorge Amado siguen vivos en espacios emblemáticos como el Cabaré Bataclan o el Bar Vesúvio. Caminar por allí es recorrer una ciudad que fue escrita antes de ser visitada, donde la ficción y la realidad se superponen sin esfuerzo. La experiencia se completa en la mesa: pescados frescos, moquecas humeantes, aceite de dendê y postres donde el chocolate es protagonista. Ilhéus no grita para ser vista. Prefiere insinuarse.


São Miguel dos Milagres


Lejos del ruido de los grandes centros turísticos y muy cerca del paraíso, São Miguel dos Milagres es uno de esos lugares que no prometen adrenalina ni agendas cargadas. Ubicado en el estado de Alagoas, este pequeño pueblo de apenas 8.000 habitantes conserva una escala humana que se percibe desde el primer día.

Las playas son amplias, de arena blanca y aguas transparentes, ideales para caminar sin apuro. Cuando la marea baja, el paisaje cambia y aparecen piscinas naturales que permiten hacer snorkel y descubrir peces de colores a pocos metros de la orilla. No hay grandes paradores ni música alta. La poca infraestructura es parte del encanto.

São Miguel dos Milagres Playas casi vírgenes, piscinas naturales y un ritmo pausado que invita a bajar un cambio

Otra experiencia típica son los paseos en jangadas, pequeñas embarcaciones tradicionales que navegan hasta bancos de arena que aparecen y desaparecen según el movimiento del mar. La sensación es la de estar suspendido en medio del océano, rodeado de agua turquesa y silencio.

Tres destinos, tres climas distintos, una misma promesa. Tibau do Sul, Ilhéus y São Miguel dos Milagres no compiten por atención: ofrecen tiempo para bajar un cambio.

  • Tibau do Sul Para moverse en Río Grande do Norte, el punto de partida suele ser el aeropuerto de Natal y desde ahí el traslado por ruta. Un paquete de 10 días (vuelo más alojamiento) para fines de marzo en Despegar, se cotiza a $1.291.304 por pesona.
  • Ilhéus tiene aeropuerto con vuelos diarios y buenas conexiones terrestres. Precio de un paquete para marzo: Incluye vuelo y alojamiento con un precio final por persona de $1.161.832.
  • São Miguel dos Milagres se encuentra a unos 100 kilómetros del aeropuerto de Maceió y desde allí se llega en auto por las rutas. Un paquete de 10 días (vuelo más alojamiento) para fines de marzo se consigue desde $ 1.110.447.

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