¿Vuelve la guerra fría por la vacuna del coronavirus?

Desde Estados Unidos critican a las que desarrollan en China y Rusia porque “no son seguras”. Antes, las potencias se diferenciaban por cuestiones ideólogicas; ahora por razones comerciales y económicas. Todo en un marco de tensión por la pandemia.



Los laboratorios de EE.UU. Europa y China en “días calientes”, para llegar cuanto antes a la vacuna que neutralice al covid-19.

La vieja guerra fría que dividió antes a las potencias por su posición ideológica se traslada ahora al escenario económico y comercial por el coronavirus. El máximo responsable estadounidense en enfermedades infecciosas expresó su preocupación sobre la seguridad de las vacunas contra la covid-19 que desarrollan China y Rusia.

Los sistemas reguladores de las vacunas que desarrollan China y Rusia son más opacos que en Occidente”.

Anthony Fauci, experto en EE.UU. en enfermedades infecciosas

Seis meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la emergencia global, el nuevo coronavirus ya mató a más de 680.000 personas en el mundo y ha infectado a más de 17,6 millones.

Numerosas empresas chinas lideran la carrera para desarrollar una inmunización a la enfermedad y Rusia fijó septiembre como fecha límite para lanzar su propia vacuna.

Pero el experto estadounidense en enfermedades infecciosas, Anthony Fauci, dijo que es poco probable que su país utilice una vacuna desarrollada por uno de estos países, donde, dijo “los sistemas reguladores son más opacos que en Occidente”.

“Espero que los chinos y los rusos realmente estén probando la vacuna antes de administrársela a alguien”, dijo durante una audiencia en el Congreso el viernes.

“Las afirmaciones de que tienen una vacuna lista para distribuir antes de hacer las pruebas son, cuanto menos, problemáticas”, añadió.

Como parte de su proyecto “Operation Warp Speed”, el gobierno estadounidense pagará a los laboratorios Sanofi y GSK hasta 2.100 millones de dólares para desarrollar una vacuna contra la covid-19, dijeron las farmacéuticas.

Uno de los países que participará en los ensayos a gran escala (la tercera y última fase de pruebas de la vacuna) de Sanofi es México, donde el viernes se registró un nuevo récord de contagios diarios, con 8.458 infecciones.

El país norteamericano es ya el tercero más afectado del mundo por el virus, con 46.688 muertos (424.637 casos), superando a Reino Unido.

Acuerdos con laboratorios

Señal de la intensa competición entre los Estados, los contratos para intentar conseguir un acceso a una posible vacuna contra la covid-19 se multiplican.

Las farmacéuticas Sanofi y GSK anunciaron el viernes un contrato con Estados Unidos por más de 2.000 millones de dólares para el desarrollo de esos remedios. Y pocas horas después, la Comisión Europea anunció que reservaba 300 millones de dosis de esa futura vacuna, que podría estar lista en 2021.

Desarrollada conjuntamente por la francesa Sanofi y la británica GSK, la vacuna fue seleccionada por el programa estadounidense “Operation War Speed”.

Este programa gubernamental prevé garantizar a los estadounidenses un acceso a la vacuna lo más rápido posible, a través de numerosos acuerdos firmados con laboratorios.

Sanofi y GSK recibirán hasta 2.100 millones de dólares (1.772 millones de euros) de Estados Unidos a cambio del suministro inicial de 100 millones de dosis a los estadounidenses.


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