¿Vuelven los autocines a la región?

Por la pandemia de coronavirus, el regreso a las salas será lento. Al adaptarse a estos tiempos, la modalidad de mirar películas desde los vehículos resurge. Neuquén, Bariloche y Fernández Oro ya han tenido experiencias.



Cientos de personas pueden disfrutar de la misma función y a la vez cumplir con el distanciamiento.

Cientos de personas pueden disfrutar de la misma función y a la vez cumplir con el distanciamiento.

Dentro de los numerosos rubros que se ven afectados por la pandemia de coronavirus, la industria del cine es uno de las más golpeadas. Ante la imposibilidad de abrir las salas y una lenta transición por delante hasta volver a la normalidad, está claro que las pérdidas serán abismales.

En este contexto en el que el distanciamiento social llegó para quedarse un buen tiempo, el autocine aparece como una opción ideal para mantener vivo el séptimo arte sin necesidad de llenar de personas un lugar cerrado.

Las ventajas de esta modalidad son muchas. Más allá del respeto de las normas preventivas, su implementación no representa un gasto sideral.

“Se necesita un proyector y un procesador de sonido, después una pared para proyectar o una estructura, esa demandaría la inversión más grande. Pero son gastos viables para los costos que se manejan en cine”, aseguró Pablo Brunone, gerente de Brandan Argentina, empresa que abastece de insumos a más del 30% de las salas del país.

“Como alternativa, mientras las salas no puedan funcionar con normalidad, el autocine es una buena posibilidad”, agregó.

Además de proveer los materiales, también crearon una aplicación para que los usuarios adquieran las entradas sin ir a una boletería y, a su vez, pidan comidas o bebidas que serían alcanzadas a sus lugares por lo que no tendrían que bajarse de sus autos.

“Ya surgieron un montón de inquietudes en todo el país, muchos preguntaron y están interesados pero aún no hay nada concreto porque la incertidumbre es grande. En otros lugares donde no es tan estricta la cuarentena ya se está llevando a cabo”, comentó Brunone sobre la situación en Argentina.

En Neuquén, ya fue elevada una propuesta por medio de Martín Ferrari, de la productora Boutik. Ya tuvieron experiencia en autocines en la Expo Plottier del año pasado y la idea es retomarlo desde un costado comercial.

“A partir de este momento de aislamiento social vimos que en otros países ha resurgido. Empezamos a retomar los contactos con los estudios. Nos encontramos con que todavía no hay un panorama cierto sobre cuáles van a ser las reglas del juego para pasar legalmente las películas”, aseguró Ferrari, ex Subsecretario de Cultura del municipio.

Para poner en marcha un autocine con entradas pagas se necesita la autorización del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

El otro impedimento lógico es el de la aprobación del protocolo. “Ya lo presentamos al Ministerio de las Culturas y hablamos con el Municipio por posibles lugares para hacerlo”, expresó Ferrari.

“El protocolo está basado en otras experiencias, es una propuesta a consideración. La técnica se resuelve pero las autorizaciones llevan sus pasos”, añadió.

Neuquén es una de las ciudades que supo tener un espacio de estas características en la región. Primero en el predio de Olascoaga y Luis Beltrán y luego en el espacio de la Estación Terminal de Ómnibus (ETON), durante el año 2012. En esa oportunidad, proyectaron estrenos recientes.

En 2019, también en la gestión de Horacio Quiroga como intendente, el gobierno local impulsó el “repocine”, un ciclo de verano gratuito que se realizó en el Parque Sur, dentro de la isla 132. Se hicieron cuatro proyecciones, de películas clásicas como Volver al futuro y Jurassic Park, elegidas por el público mediante un voto previo.

En Fernández Oro, a través del programa “Cine Móvil” del INCAA, el autocine se ha puesto en práctica en el marco del aniversario de la ciudad, el 19 de mayo. Cada provincia cuenta con los elementos y, desde hace tres años, Oro recibe el visto bueno del gobierno provincial para utilizarlos.

Para este año volvieron a solicitarlos pero a partir de las medidas preventivas del estado rionegrino, uno de los más afectados por la pandemia, fue imposible llevarlo a cabo. 

“Es una actividad que gusta mucho. La política de la gobernadora es que no haya movimiento de gente, en nuestra ciudad también llevamos adelante eso, pero entendíamos que el movimiento sería solo de vehículos. De todas maneras, respetamos la decisión de no hacerlo esta vez”, señaló la Directora de cultura del municipio, Susana Vázquez.

En Bariloche, la experiencia con el autocine ha sido canalizada por el Festival Audiovisual local.

En el FAB, el autocine se utiliza para reproducir películas fuera de competencia.

“A partir de la tercera edición se nos ocurrió incluir el autocine, queríamos algo que atraiga a más público, una opción distinta”, recordó Diego Carriqueo, uno de los organizadores del evento. Las proyecciones se hacen en la estación de trenes y el área de la secretaría de cultura (cinemóvil) adquirió su propia pantalla inflable.

“Es una manera simple y efectiva, la gente la disfruta, se llevan sus propias comidas y bebidas. Lo más costoso, después de la pantalla, es el transmisor de radio, después se puede proyectar en una pared blanca a una determinada altura”, agregó Diego.

Aunque el sonido también se reproduce en parlantes, la posibilidad de reproducir en la radio de los autos lo hace más llevadero. En Neuquén, transmitían mediante FM Capital. 

El FAB se realiza habitualmente en septiembre, pero en esta oportunidad podría cambiar la fecha, aunque intentarán que se haga este año. Dadas las circunstancias, el autocine podría ganar un lugar más importante e incluso agregar otra locación.

Alemania y Corea lideran el resurgimiento en el mundo

El autocine es furor en Seúl.

Durante las décadas de 1940 y 1950, el autocine fue furor en Estados Unidos. Aunque ya existían comercialmente desde comienzos del ‘30, después de la Segunda Guerra Mundial la actividad tuvo su época dorada. En Argentina, su momento de auge se vivió en los ‘70. 

La pandemia de coronavirus cambió y cambiará muchos hábitos, y la vuelta de los autocines serían parte de eso, algo que nadie hubiera imaginado hace unos meses.

Alemania y Corea del Sur son dos países que ya viven el crecimiento de esta modalidad. La Agencia Federal de Redes alemana ya otorgó 43 frecuencias destinadas a nuevos autocines y hay otras 80 en trámite. Esta práctica va más allá de la reproducción de películas y también fue utilizada para ceremonias religiosas y recitales. 

En Corea del Sur, el propio municipio de Seúl abrió un autocine en un parte, con entrada gratuita y reserva de lugares online.El éxito de esta iniciativa ya despertó el interés de otras localidades.

En Estados Unidos, aquellos autocines que aún subsistían recuperaron un caudal de público inédito en este milenio.

En Uruguay, el aeropuerto de Carrasco utilizará su playa de estacionamiento para el funcionamiento de un autocine. La propuesta es para 90 vehículos  y tendrá ofertas gastronómicas.

En Argentina quedan pocos y la mayoría se lleva a cabo en ciclos veraniegos, como el del Rosedal de Palermo, en Buenos Aires.

Uno de los que actualmente funciona se encuentra en Catamarca, pero a falta de la autorización deI INCAA, solo puede pasar algunas películas y sin costo. El momento actual también podría animar a las cadenas a implementarlo.

Una industria en problemas

El distanciamiento social hará que no se vean salas llenas por mucho tiempo.

Aunque muchos le vaticinan la muerte desde hace mucho, el cine ha resistido al paso del tiempo. Ni la televisión, ni internet ni los servicios de streaming reemplazaron la experiencia de ver una película en pantalla gigante.

Sin embargo, este inesperado golpe puede cambiar el escenario como nunca se ha visto. 

Cuando eventualmente los cines vuelvan a abrir sus puertas deberán hacerlo con una ocupación cercana al 25% por cada sala para cumplir el protocolo, algo que intentaron hacer en los primeros días, con el coronavirus presente, antes del cierre total.

“El negocio no va a ser sostenible como tal. Para vender 100 entradas necesitas 400 butacas y son pocas las que hay en el país”, señaló Pablo Brunone, gerente de Bardan y también propietario de salas.

“Esto es catastrófico, no hay ingresos desde que cerraron y el panorama no es bueno”, añadió.

Las grandes productoras y distribuidoras del mundo postergaron sus estrenos de estos meses. Las más optimistas los pasaron para agosto y septiembre, confiando en un escenario mejor. El resto lo hizo para 2021.

En cuanto al autocine, ese aspecto podría atentar contra la idea de proyectar novedades. Sin los ingresos habituales de taquilla van camino hacia pérdida millonarias. 

El sistema de cartelera también podría verse afectado en los próximos meses. Mientras los cines funcionen con ocupaciones parciales, los títulos deberían mantenerse más tiempo disponibles para alcanzar las cifras pretendidas.


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