Y al final nos cazaron…

Supongo que a esta altura de la vida, sobre todo los mayores como yo, todos conocen la anécdota de cómo se domestican los chanchos salvajes. Algo similar nos está pasando como especie humana con esto de la covid-19.

El primer cerco que nos colocaron fue el miedo. Sí, ese miedo que nos paraliza y no nos deja pensar, no atinamos a investigar, consultar, preguntar el por qué. Consumimos horas y horas de noticias en los medios sobre estadísticas de muerte por coronavirus, como si ésta fuese la única causa. Se habrán dado cuenta de que mágicamente no hay otras por fallas hepáticas, cáncer, fibrosis o insuficiencia cardíaca o respiratoria… Segundo cerco: la cuarentena, para ganarle al virus mucho antes de que se produzca la famosa curva exponencial. Medida correcta pero de consecuencias todavía desconocidas. Se desencadenan una serie de eventos trágicos: la liberación de presos, femicidios, problemas de ansiedad, entre otros que nos bajan las defensas.

El tercer cerco: órdenes estrictas de uso del barbijo so pena de severas multas. Así que la gente anda por la calle con su barbijo desde que sale de su casa, incluso dentro de sus propios autos, como si el virus estuviera en el aire que respiramos (¿cuando estalló el sida la gente salía con el profiláctico puesto?).

Por último y para cerrar el cerco ¡vendrá la vacuna salvadora! Y ahí sí, de chanchos salvajes nos convertiremos en corderos, a merced de nuestros captores. Está visto el efecto de las vacunas universales en una población sana con sus propios anticuerpos. Se aplican a toda la población sin importar su situación geográfica.

Estamos sometidos a un inmenso negocio. La covid 19 es curable, investiguen, usen internet. Hay mucha información que los grandes medios ocultan en complicidad con gobernantes. Particularmente uso el dióxido de cloro (CDS) es preventivo. ¡No se quede con lo que le dan los medios!

Ricardo Dougall

DNI 10.532.537


Neuquén


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