Yo Pienso, mujeres que inspiran: historias, música, emoción y aplausos

Mariana Mauad, Adelaida Goldman, Taté Moretti y Paloma Nogués compartieron ante un auditorio atento no sólo sus experiencias de vida, sino también las pasiones, dudas, temores y esperanzas que las rodean .Revivilo en el video





A veces, el convencimiento nace de la necesidad, otras de la pasión, otras de un golpe de inspiración, una suerte de llamado. En cualquier caso, se impone, como algo impostergable.

Aunque llegadas desde caminos muy diversos, las cuatro mujeres que participaron el martes del Yo Pienso: Mujeres que inspiran, que organizó el diario RÍO NEGRO en el salón Rainbow del Casino Magic, confluyeron en una misma sensación: la de saber que no harían otra cosa, que lo que hacen forma parte indivisible de lo que son.

Ante un auditorio repleto, y cada cual a su turno, Mariana Mauad, Adelaida Goldman, Taté Moretti y Paloma Nogués contaron sus historias y, buscándolo o no, fueron inspiradoras para quienes las oyeron atentamente.

En el encuentro, que se extendió por más de dos horas y media, hubo un poco de baile, mucha música, aplausos, algunas lágrimas de emoción y también risas. Las historias personales, pero también las respuestas a preguntas del auditorio, esa curiosidad por saber si alguna vez sintieron culpa, o miedo, fueron las que pusieron color a una tarde coronada por la presencia de la Camerata de Plottier , el Cuarteto de Cuerdas Confluencias, dependiente d e la Secretaría de Cultura de Cipolletti y vientos de la Sinfónica de Neuquén y de la Sinfónica Nacional.

Mariana Mauad fue la primera -de las cuatro invitadas a este ciclo, que ya va por su cuarta edición- en hablar.

Mariana es artista, y es bailarina también. De hecho, buena parte de su vida hizo eso: bailar y enseñar a bailar. Pero desde hace más de 12 años, además, gerencia una de las empresas familiares del grupo Mauad, Praderas Neuquinas, donde se producen aceites de oliva.

Antes de explicar la relación entre el arte y el aceite de oliva, Mauad quiso romper el hielo. Y para eso, hizo que todo el público se parara, e imitara sus movimientos: una danza india de agradecimiento. Y así, ante un auditorio ya relajado y alegre, contó que ella aplica su creatividad a cada decisión que toma en la empresa; que no concibe otra manera de vivir y de trabajar que esa, en la que el arte y el negocio se dan la mano. “Yo sigo siendo artista, yo trabajo, vivo, siento y pienso como artista”, aseguró. “La creatividad es experimentar, divertirse, y también equivocarse”, contó mientras daba ejemplos de cómo aplica todo lo que crea a un producto “tradicional” como el aceite de oliva.

Momento musical del encuentro, guiado por la maestra Paloma Nogués y de los músicos que la acompañaron sobre el escenario.

Luego fue el turno de Adelaida Goldmam. Ella es médica emergentóloga y directora asociada del Hospital Regional Castro Rendón. Como profesional de la salud y autoridad de un centro de alta complejidad con área Covid, le tocó vivir la pandemia de coronavirus en primera fila. En estos meses experimentó el temor, la incertidumbre, la tristeza y hasta la bronca, pero siempre conservó un halo de esperanza, porque está convencida de que este momento difícil es una oportunidad para ser mejores. De eso habló en una muy emotiva alocución que hizo lagrimear al auditorio. Sobre todo cuando narró su experiencia, junto a su hijo, durante el brote de Covid en el geriátrico Hermanitas de los Pobres. Ambos se internaron en ese lugar, durante 15 días para poder asistir a las 35 personas mayores enfermas . La fuerza y la energía que contagió Goldman, pese a los duros relatos que compartió sirvieron también de ejemplo e inspiración.

Taté Moretti fue la siguiente. Licenciada en Finanzas – estudió en Buenos Aires y se recibió con solo 22 años -, está ahora al frente de Patagonian Distillery, la primera destilería de la provincia de Neuquén. Luego de vivir 18 años en Buenos Aires, de trabajar en un banco, y repartir su vida entre obligaciones, tomó la decisión junto a su pareja de volver a la Patagonia para fundar y desarrollar el emprendimiento que la colocaría en el centro de la escena. El Gin, al que nombraron Gina, es ganador de una medalla de Oro en el World Gin Awards, en Londres, Inglaterra. “Nació como una idea en mi cabeza de romper una barrera, de mostrar que soy una mujer al frente de un proyecto productivo” , contó Taté. Y por eso el nombre del Gin, y por eso también la composición, tan femenina como la cara de este emprendimiento.

Antes de que la última de las mujeres tome la palabra, el escenario del salón Rainbow se vistió de música. La maestra Paloma Nogués dirigió a los 15 músicos que subieron a escena, y allí batuta en mano, alternó momentos musicales con el relato de su vida. Una vida que arrancó en Catamarca, siempre junto a la música (en su casa había un piano de cola) y llegó hasta Viena, donde Paloma se convirtió en la primera directora de orquesta mujer egresada del conservatorio. La música la llevó a viajar por muchos lugares del mundo y a vivir en Londres, donde un atentado la puso de frente a una decisión vital. Dónde vivir. Paloma eligió San Martín de los Andes, donde fundó y dirige la Orquesta Sinfónica Académica y el Ensamble Vocal. Con ese diálogo entre la música y su propia voz, Paloma demostró que la vida tiene muchos matices, muchas diversidades, muchas ideas, muchas melodías, pero que juntas dan un resultado mayor a la suma de las individuales. Y que aún las contradicciones, en una orquesta son bienvenidas.

La presentación de Paloma cerró con el primer movimiento de la Sinfonía N 29 de Mozart .

¿Todas ellas creen o saben que lo que hacen resulta inspirador? Algunas sí, otras no. Pero no es ese el secreto que develaron en la tarde del martes, ante el auditorio. Lo que dejaron, como enseñanza o como reflexión es que volverían a elegir aquello que hacen más allá de las circunstancias, que son agradecidas del apoyo familiar que tienen y que las sostiene, y que aun con los miedos, las dudas y algunos yerros, el camino que transitaron y transitan, vale la pena.



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