Río Negro: el gran negocio del agua envasada mueve millones de litros

En 6 de cada 10 hogares de la región la compran. Los cortes en el servicio, la contaminación de los ríos y su turbiedad son determinantes.

14 ene 2017 - 00:00
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Antes, hasta hace un tiempo razonable, lo habitual era abrir la canilla para calmar la sed. Un vaso de agua fresca (“lo único barato” también en ese entonces) era reparador. Hoy, en 6 de cada 10 hogares, la sed se apaga pero al abrir un envase de agua. Y con un costo extra.

El crecimiento que ha tenido el consumo en bidones (de hasta 20 litros) en los últimos años es exponencial y el negocio se cuenta por millones de litros. Solo en una ciudad como Roca, se estima que el abrupto salto –ayudado por cuestiones ambientales y de servicios deficientes– ubicó la demanda solo en el mercado de bidones en más de medio millón de litros de agua comercializados en un mes.

No abundan las estadísticas al respecto, pero referentes del sector indican que el consumo promedio por familia ronda hoy entre uno y dos bidones por semana “cuidándola”. En forma mensual se llegan a vender entre 20.000 y 25.000 bidones en Roca, se indicó. Esto, sin tener en cuenta, toda la gama de aguas minerales que se compran en comercios y supermercados. “Hoy el agua pasó a ser una prioridad en el presupuesto familiar”, destacó el vocero de su híper de la zona. “Se reponen constantemente las góndolas pero muchas veces nos quedamos sin stock”.

En la región el consumo promedio por persona de agua potable se ubica entre los 300 y 350 litros diarios. En otros puntos del país se duplica por “derroche”, mientras que en países de Europa llega a unos 180 litros diarios.

“La vida sana, las caminatas, el gimnasio”, además de la estación del año, han impulsado un gran aumento en el consumo en general de bebidas, explicó el empresario del rubro, Carlos Pablo.

Sin embargo, en los últimos años la estampida en las ventas de agua envasada se incrementó en la región, debido a la dudosa calidad del agua. En momentos en que los ríos muestran signos de contaminación, y el servicio de agua potable en las ciudades llega a cuentagotas o –según las condiciones meteorológicas– turbia, con partículas en suspensión y mucho olor a cloro, la mayoría de las familias no encuentran otra opción que la compra de agua tratada o mineral.

“En mi vida mi familia compró agua. Siempre tomamos de la canilla sin problemas. Si tenías dudas, se hervía. Pero ahora es imposible. El agua tiene olor, gusto y nunca es transparente. Prefiero ahorrar en cualquier cosa y comprar agua para tomar y, a veces, hasta para cocinar”, contó Silvina González, trabajadora de Salud.

Hay diversos tipos de agua, según el Código Alimentario Argentino, que es el reglamento técnico que establece las normas higiénico-sanitarias, bromatológicas, de calidad y genuinidad que se deben cumplir, “que no son iguales”, pero todas deben ser aptas para el consumo humano. (Ver aparte)

Las envasadas en particular, son las que se han disparado en las góndolas de los súper y en las empresas que venden bidones.

“Solo en estos últimos meses la demanda creció casi el doble. Influyó mucho no solo el tema del calor, que impacta todos los años, sino todo lo que salió del río contaminado. La gente nos cuenta y muchos hasta la empiezan a usar para cocinar”, contó Gustavo Reguera, de la empresa Manantiales Patagónicos, que distribuye “agua mineral de manantial” de bajo contenido en sodio que se obtiene de una vertiente ubicada en la región sur, en Colan Conhue.

“El agua de la canilla viene muy turbia, cuando hay tormenta se corta, está muy revuelto el río y el agua se necesita igual. Ha aumentado tanto el consumo (de bidones) que a veces tenemos que rechazar pedidos para seguir atendiendo a los clientes habituales”, agregó.

Fernando Yunes, de la firma Cuenca Andina, coincidió con el panorama. “El consumo sigue subiendo, nosotros estamos repartiendo más de un centenar de envases de 20 litros por día, de agua mineral que se envasa en Las Lajas, y cada vez piden más”.

“El agua debe ser inocua, no debe enfermar a quien la consume. Y aquí sucede que todo lo que te va a enfermar no lo ves”.
Laura Mariconda, licenciada en Tecnología
de Alimentos.
Características
Potable: apta para la alimentación y uso doméstico. No debe contener sustancias o cuerpos extraños de origen biológico, orgánico, inorgánico o radiactivo. Deberá presentar sabor agradable y ser prácticamente incolora, inodora y transparente.
Envasada o embotellada: es el agua de origen subterráneo o proveniente de un abastecimiento público que se comercializa envasada, con rotulación reglamentaria.
Minerales: agua apta para la bebida, de origen subterráneo, procedente de un yacimiento o estrato acuífero.
Los establecimientos que comercialicen agua tienen que informar en el envase el número de Registro Nacional de Productos Alimenticios (RNPA).
En números
$ 65 a $ 75
El costo del bidón de agua osonizada de 20 litros. Varían los precios según la marca.
$ 85 a $ 20
El valor del bidón de 20 litros de agua mineral en las ciudades de la región.
1 a 2
El consumo semanal
de bidones para lo que
se considera una familia
tipo.
“Hay que ver su aspecto y revisar los rótulos”

“La gente ya no confía en el agua”, explica Fernando Yunes, de una de las empresas que vende agua mineral en Roca. “Sea por corte de agua, de luz, caños rotos, todos los días tenés problemas”, dijo. “Y lo que vemos es que la compra todo el mundo, el que puede y el que no hace el esfuerzo porque hoy pasó a ser un artículo prioritario en el hogar”.

Luis Riera, gerente de Roca Refrescos, explicó que el crecimiento se mantiene, aunque “también los costos”.

Para “elegir qué agua consumir”, explicó la licenciada en Tecnología de los Alimentos, Laura Mariconda, hay que ver su aspecto, “que sea clara, transparente, que no tenga partículas en suspensión. Igualmente todo lo que te va a enfermar no lo ves, como las bacterias. Por eso hay que revisar los rótulos, y asegurarse de que esté todo en regla”.

Roca

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