Testigos atemorizados en juicio: “me van a volar los sesos”
Una mujer llegó a tribunales en un patrullero, no quería declarar por miedo. Es por el asesinato de un hombre al que unos jóvenes hicieron bajar del colectivo en 2013.
CRIMEN DE PAINEFIL
Gladis tuvo que ser trasladada ayer por la mañana en un patrullero desde su domicilio hasta el edificio de Tribunales. Era una testigo clave para la fiscalía, pero la mujer estaba atemorizada. No quería declarar porque había sido amenazada varias veces desde que ocurrió el homicidio de Calixto Painefil por parte de familiares de los imputados. Gladis se sentó frente a los jueces y afirmó. “Me dijeron que me van a poner un revólver en la cabeza y me van a volar los sesos”.
El fiscal de Cámara Carlos López había pedido a los jueces de la Cámara Criminal Primera, Marcelo Barrutia, Alejandro Ramos Mejía y Miguel Gaimaro Pozzi, que autorizaran que la joven declarara sin la presencia de los imputados por razones de seguridad.
El Tribunal accedió al pedido como medida de excepción. Barrutia aclaró que los defensores controlarían la declaración de la testigo. Los abogados defensores Natalia Araya y Horacio Brucellaria cuestionaron la medida porque advirtieron que vulneraba el derecho de defensa.
Gladis entró a la sala de audiencia y el fiscal le pidió que contara su calvario. La joven declaró que es vecina desde hace años de los hermanos Cristian Daniel (28), Diego (20) y Jonathan Riffo (24). En cambio, indicó que Eduardo Laime Alarcón, de 30 años, arribó hace poco tiempo al barrio Nuestras Malvinas. Todos están imputados por el homicidio de Painefil, que ocurrió la tarde del 18 de enero de 2013 en esta ciudad.
La acusación fiscal sostiene que Cristian y Diego Riffo y Laime Alarcón subieron a un colectivo lleno de pasajeros, mientras Jonahtan los esperaba en un vehículo. Los imputados apuñalaron a Painefil, que iba en el fondo del ómnibus. Además, le dispararon. Luego, obligaron a Painefil, malherido, a descender del colectivo y lo remataron a balazos. La autopsia estableció que Painefil recibió tres puñaladas y cuatro disparos. Había salido de la cárcel esa semana.
Gladis relató ayer que viajaba esa tarde con sus dos hijas pequeñas en el colectivo de la línea 80 hasta su domicilio cuando un vehículo bordó se detuvo y Cristian y Diego Riffo subieron al colectivo, acompañado de un vecino que conoce como “el boliviano” (por Laime Alarcón) y otro chico. Contó que Jonathan se quedó en el vehículo.
Los jóvenes fueron hasta el fondo del colectivo, donde estaba Painefil y lo atacaron. Después, relató que escuchó tres disparos. Luego, huyeron en el auto.
Comentó que desde entonces sufrió amenazas de los familiares de los Riffo. “Me pidieron que no identificara a los chicos que vuelva todo para atrás”, sostuvo la joven. Dijo que la noche del lunes fueron hasta su casa para intimidarla para que no declarara. Dijo que tiene temor por su marido y sus dos nenas. Que las amenazas fueron contra ella y su marido. “Me dijeron que a las nenas no le iba a pasar nada”, señaló.
Antes, un joven vecino de los imputados había revelado que había sido amenazado en la calle por el padre de los Riffo. “Me dijo que si hablaba ya sabía lo que me iba a pasar”, contó el testigo, atemorizado. Luego, identificó a Diego y Cristian Riffo como los agresores de Painefil. El juicio continuará mañana, con los alegatos.
DeBariloche