25 años del atentado a la AMIA: un dolor que atraviesa generaciones

El acto oficial para recordar a las víctimas se hizo esta tarde de jueves en la Municipalidad de Bariloche. Reclamos contra la impunidad.



El acto se desarrolló en la sala de prensa de la municipalidad y estuvo el intendente Gustavo Gennuso. (Gentileza)

El acto se desarrolló en la sala de prensa de la municipalidad y estuvo el intendente Gustavo Gennuso. (Gentileza)

El atentado que hace 25 años destruyó la sede de la AMIA en Buenos Aires y dejó 85 muertos y más de 300 heridos fue conmemorado esta tarde de jueves en esta ciudad con un emotivo acto, en el que abundaron las expresiones de dolor y los reclamos de justicia.
Como cada año, uno de los oradores fue Daniel Reisfeld, un vecino barilochense que perdió a su hermana Noemí en el devastador ataque. También dejó su mensaje Matías Teitelboim, de 17 años, que es coordinador de adolescentes de la comunidad judía. “Es una herida abierta para todos, aun para los que no habíamos nacido”, aseguró. También dijo que “recordar es como una lucha, una batalla incansable por justicia”.
El acto se realizó en la sala de prensa municipal y comenzó con una melancólica plegaria cantada en yiddish por Judith Romang, también dirigente de la comunidad, y cerró con el clásico sonido ronco del shofar, a modo de homenaje y recuerdo por las víctimas.
El intendente Gustavo Gennuso subrayó que más de 80 familias se quedaron “sin un hijo, sin un padre o una madre”, lo cual genera “un dolor infinito”.
Dijo que para el recuerdo se mezcla con “el bochorno de no haber podido averiguar la verdad”, ya que en lugar de una investigación efectiva esa oportunidad se diluyó en medio de “operaciones, campañas políticas, desplazamientos de policías y funcionarios”. Dijo que ese fracaso “habla de nosotros como pueblo”.
El presidente de la comunidad judía en esta ciudad, Gerardo Eidilstein, pidió “que de una vez por todas se llegue a la verdad” y recordó un pensamiento según el cual “lo que mata no es la violencia sino la indiferencia”.
Reisfeld también cuestionó “las internas políticas que interfirieron para que no se supiera” quiénes fueron los autores “siguieron actuando” a pesar de los cambios de gobierno.
Dijo que el ex presidente Carlos Menem “fue el que más actuó” para que la investigación se empantanara, pero luego la situación continuó igual y se sucedieron “el pacto con Irán” y ahora “la calificación del Hezbollah como grupo terrorista”, a la que inscribió entre las “declaraciones altisonantes”, que nada aportan.
Reisfeld subrayó que “la grieta de la que tanto se habla no funciona en este caso”.
Consultado luego por este diario, dijo que la imposibilidad de esclarecer lo ocurrido y de identificar a los autores materiales e intelectuales del atentado se sucedió tanto tiempo y con tantos gobiernos que le resulta casi un enigma. “Hay un trasfondo que no alcanzamos a ver -afirmó-, hay algo que no quiere que avancemos”.
Recordó que su hermana trabajaba en la AMIA y tenía 36 años cuando murió en la explosión. Dijo que su vida resultó paradójica porque “en los 70 escapó de la Argentina perseguida por la dictadura y se exilió en Israel. Pero también se tuvo que ir porque cuestionaba la política que el Estado aplicaba con los palestinos.

Estuvo un tiempo en México, conoció a un argentino, tuvieron dos hijos y volvió a la Argentina. Estudió Trabajo Social y consiguió trabajo en la AMIA, donde la mataron los árabes a los que ella había defendido”.


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