6 paseos en el Otto

La montaña más alta del ejido de Bariloche, una de las primeras donde se empezó a esquiar en los años ‘20 y ‘30 del siglo pasado, en la actualidad ha sido “colonizada” por variados emprendimientos que cubren todas las expectativas del turista, sean niños, adolescentes, adultos o maduros.

Por Redacción

Bariloche

1 y 2. Piedras Blancas. Las primeras dos propuestas se encuentran en Piedras Blancas, subiendo 5 km por el camino vehicular de montaña que asciende al cerro Otto desde el km 1 de la avenida Pioneros. Fue uno de los primeros lugares donde se comenzó a esquiar en Bariloche, en las décadas de 1920 y 1930. Aún perdura el refugio construido por la familia Capraro, ampliado y modernizado. En sus inmediaciones hay una aerosilla que sube hacia las pistas de trineos y la segunda aerosilla, que sube desde el sector sur de la montaña, un lugar donde la nieve se conserva en óptimo estado. Este lugar es visitado a diario por centenares de turistas y también los jóvenes en su viaje de egresados, quienes disfrutan de los vertiginosos descensos con trineos y juegan con el manto blanco.

En la parte inferior del complejo Piedras Blancas se ubica Winter Park, un pequeño centro de esquí ideal para principiantes. Se pueden contratar clases colectivas y también hay servicio de transporte hacia la ciudad.

3. Estilo nórdico. Un kilómetro más arriba, está el Centro de Ski Nórdico y enfrente el refugio Berghof. En el primero de ellos hay varias actividades, siendo las más demandadas los paseos en fantásticos cuatriciclos con orugas y el esquí nórdico, para lo cual el complejo dispone de pistas especialmente diseñadas. También hay paseos en trineos tirados por motos de nieve y una cálida confitería/restaurante, donde se puede degustar buena gastronomía. También se organizan excursiones nocturnas, con cena a la luz de las velas.

4. El Berghof. Con vista a la ciudad y el lago Nahuel Huapi se encuentra el refugio del Club Andino Bariloche, donde todo el año los viernes a la noche tiene lugar el “Sturm und Drang”, con actividades culturales y gastronomía. En invierno estas noches se repiten de miércoles a sábado, con folclore, tango, música clásica y jazz. Hay menú a la carta y también cerveza tirada artesanal. En las inmediaciones del refugio hay un museo andino, dispuesto en lo que fue la vivienda de don Otto Meiling, pionero del esquí y andinismo en Argentina. También se organizan caminatas y paseos por el bosque nevado.

5. En la cumbre del cerro Otto se emplaza el complejo turístico Teleférico Cerro Otto, hasta donde se sube por una telecabina que parte del kilómetro 5 de la avenida Los Pioneros. Allí hay magníficas pistas de trineos, que tienen un funicular exclusivo para los ascensos. También se organizan caminatas con raquetas y juegos en la nieve. La confitería – restaurante es giratoria, por lo cual uno disfruta de todo el paisaje circundante. También hay una galería de arte, donde lucen las réplicas exactas del Moisés, La Piedad y David, y venta de souvenirs y productos artesanales como asimismo una confitería exclusiva para los grupos de turismo estudiantil. El complejo pertenece a la Fundación Sara María Furman, creada por don Boris Furman, y destina el cien por ciento de las utilidades a obras de beneficencia, siendo la mitad de los ingresos, que cada año tienen 7 dígitos, para la Cooperadora del Hospital Zonal. Para visitar este complejo hay colectivos exclusivos, que parten desde Mitre y Villegas, frente al Banco Nación, donde hay una oficina de venta de pasajes. La sexta propuesta turística se emplaza en el extremo sur del cerro Otto, donde hay un refugio de montaña con vista al Catedral. Hasta allí se sube en motos de nieve, desde Arelauquen, y se disfruta de una rica fondue de queso o de chocolate.