Un país sin grises
Aborto sí, Aborto no. Fanáticos militantes de la grieta K o anti K. Radicales o peronistas. Liberales o progresistas. Populistas o conservadores. Laicos o libres, Religiosos fanáticos o conciliadores. Anárquicos o demócratas. Machistas o feministas. Trabajadores o vagos. Previsores o irresponsables. Alcohol o abstinencia. Permisivos o precavidos.
Todos los países limítrofes del territorio argentino en el oeste, norte y este tienen un dígito de inflación y no se preocupan por el precio que cotiza el dólar porque tienen una moneda fuerte. Nuestros hermanos de este rincón del mundo, con iguales o diferentes ideologías que nosotros, crecen en medio de la pandemia y nosotros nos caemos al precipicio sin saber cuán profundo es.
Cada día nos queda más cerca Ezeiza que el almacén del barrio.
Increíblemente, miles de ciudadanos de clase media, el motor económico de un país civilizado, están huyendo de este desastre económico social hacia destinos que quizá, no sean lo mejor para sus aspiraciones, pero a donde van tienen seguridad jurídica y respeto por la ley, algo que en Argentina no existe hace muchas décadas y no veo motivos que indiquen algún cambio en un futuro cercano.
Para muchos la pandemia fue una catástrofe pero a otros les vino como anillo al dedo y apuestan a que por ahora continúe porque es la excusa perfecta para justificar la tremenda y ya veterana crisis económica, social, educativa, sanitaria y de seguridad.
Solo el Universo podrá poner las cosas en su lugar porque los mortales que deciden hoy, lo dudo. No les conviene.
Ricardo Bustos
DNI 7.788.556