Cultura y turismo dando pelea en Neuquén

A principios de 2000 comenzaba a gestarse un nuevo paradigma de ciudad. Cuatro años después, se inauguró el Museo Nacional de Bellas Artes, punto clave para el desarrollo.

Por Rosana Rins

El Museo Nacional de Bellas Artes fue y es uno de los articuladores del desarrollo cultural y turístico de la ciudad de Neuquén. Desde que comenzó a funcionar, primero en una sede transitoria en 2000 y luego en su edificio propio a partir de 2004, fue el puntapié inicial para comenzar a revertir la tradicional condición de la capital, de “ciudad de tránsito”.

En el cuadrilátero del desarrollo, la cultura y el turismo dan pelea para lograr que la capital neuquina sea el principal polo de la Patagonia. Y los primeros rounds se dieron a fines de los 90 y principios del 2000, consiguiendo su primer cinturón en 2004, cuando se celebraron los 100 de capitalidad de la ciudad de Neuquén con la inauguración de la única sede en el interior del país del Museo Nacional de Bellas Artes.

Argentina atravesaba una gran crisis de la que Neuquén no estaba exenta. Con un gobierno local a cargo del exintendente Horacio Quiroga, había que “buscarle la vuelta” a una ciudad que no solo tenía que remontar la ola sino también iniciar un camino diferente hacia su crecimiento, con el objetivo claro de convertirla en el “portal de entrada a la Patagonia”.

Oscar Smoljan, un impulsor del Turismo y la Cultura en la ciudad de Neuquén.


Los primeros años fueron clave para eso y quien se puso al hombro esa mochila fue quien en ese momento era secretario de Cultura y Turismo del municipio, Oscar Smoljan.

A lo largo de los años, la capital neuquina logró reconvertir su imagen y de a poco se va transformando en el polo turístico más importante cruzando el río Colorado. ¿Cuáles fueron los primero pasos de ese camino?

“Neuquén era un pueblo grande que se iba transformando en la ciudad más importante de la Patagonia. Pero nos tocó atravesar la crisis del 2001. Pensaba que la cultura y el turismo para un momento de crisis eran estratégicos porque cuando uno analiza la tasa de generación de empleo por unidad económica, lo invertido en cultura y turismo es el doble que la industria tradicional. En la época moderna, con el avance tecnológico, la industria requiere cada vez menos mano de obra. En cambio el turismo y la cultura requiere cada vez más mano de obra”, explicó el exfuncionario.

Neuquén, la propuesta patagónica



En ese camino, en 2000, el entonces director del Museo Nacional de Bellas Artes, Jorge Glusberg, impulsó el proyecto para instalar sedes en el norte, sur, este y oeste de Argentina. Neuquén fue propuesta para la región patagónica. Y finalmente se autorizó habilitarla en la ciudad capital, quedando en el olvido las otras tres propuestas. Neuquén es la única ciudad del país que cuenta con una sede del MNBA.

Oscar Smoljan en el MNBA de Neuquén.


“Recuerdo que la decisión de elegir Neuquén fue porque era la ciudad más poblada de la Patagonia y el centro comercial más importante de la zona”, recordó el exsecretario de Cultura y Turismo.

Entonces lo que parecía una utopía comenzó a hacerse realidad. En 2000 se inauguró el MNBANeuquén, en su sede transitoria, el museo Gregorio Álvarez, con una muestra de Julio Le Parc. De la inauguración participaron 4.000 personas.

En 2003, en una fuerte apuesta, desembarcó en la ciudad la colección del pintor y grabador Rembrandt, que solo se expuso en CABA y Neuquén capital.

“De las crisis no se sale sin un cambio cultural y ese cambio cultural lo tiene que hacer la sociedad».

Oscar Smoljan, exsecretario de Cultura y Turismo de Neuquén.

Convocó a más de 200.000 personas y allí comenzó el camino para transformar la ciudad. Con el paso de los primeros años del 2000 y la implementación de otras políticas públicas como fue el Neuquén Cultural, la creación del Paseo de la Costa, la remodelación de los balnearios, la revalorización de la barda y la Fiesta de la Confluencia, la capital pasó de ser un lugar donde el turista pernoctaba una o dos noches, a ser destino para permanecer de 4 a 5 días.

En la actualidad, el promedio de pernoctes en esa ciudad es de una semana hasta 10 días, en temporada alta. “Neuquén está adquiriendo una identidad nueva”, cerró Smoljan.

La necesidad de un cambio cultural



La capital de Neuquén que transitó transformaciones varias en sus 119 años, encara su futuro turístico a paso firme. El exsecretario de Cultura y Turismo del municipio, en una época clave para que eso suceda, Oscar Smoljan, consideró que aún quedan cosas pendientes que deberían resolverse. Una de ellas es la creación de un parque paleontológico, un potencial que la ciudad demostró tener. Otro punto es contar con un Centro de Arte Contemporáneo.

“Construyendo un museo a cielo abierto podríamos vender la ciudad nacional e internacionalmente. Un recorrido que comenzaría acá, seguiría en Los Barriales, El Chocón y Plaza Huincul y pernoctar en Neuquén para reactivar la economía local”, explicó el exfuncionario municipal.

“Construyendo un museo a cielo abierto podríamos vender la ciudad nacional e internacionalmente. Un recorrido que comenzaría acá, seguiría en Los Barriales, El Chocón y Plaza Huincul y pernoctar en Neuquén para reactivar la economía local”.

Oscar Smoljan, exsecretario de Cultura y Turismo de Neuquén.

En ese sentido, Smoljan recordó que la ciudad de Neuquén tiene un reservorio de huevos de dinosaurios único en el mundo. “Es un potencial que tiene la ciudad que nos identificaría no solo como el lugar de la cultura, sino también de las raíces de los que habitaron acá hace millones de años. Y eso nos daría una identidad definida”, agregó.

Por otra parte, consideró necesario la creación de un Centro de Arte Contemporáneo, donde no solo se expongan las expresiones de artistas locales, sino que también sea “un lugar donde podamos debatir ideas y que cuente con las nuevas tecnologías para los jóvenes puedan estar en contacto con el resto del mundo”.

“De las crisis no se sale sin un cambio cultural y ese cambio cultural lo tiene que hacer la sociedad. La cultura nunca es sometida a la decisión de los Estados ni de los dirigentes, sino que es una energía que surge de la propia ciudadanía que va marcando las pautas que después toman los dirigentes. Hay que producir un cambio cultural”, aseguró.


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