Aniversario 89: «¡Qué Traful no pierda ese encanto que la hace una villa única!»
La empresaria Thais Guterrez pone en valor, una vez más, a este sitio increíble de la cordillera neuquina.
Por Thais Guterres (*), especial para «Río Negro»
Villa Traful acaba de cumplir 89 años, y no puedo evitar emocionarme al pensar en este aniversario. Yo, una brasileña que llegó a la Patagonia hace algunos años, encontré en este rincón de Neuquén algo más que un lugar de trabajo: encontré un hogar emocional. Villa Traful me recibió con su calma, con su aire puro, con la quietud que envuelve el alma, y hoy siento que mi corazón late al ritmo de sus montañas y su lago.

La historia de este lugar nos recuerda la visión de su fundador, Eduardo O’Connor, quien impulsó la creación de la Villa el 30 de noviembre de 1936. Él vio en estas tierras no solo su belleza natural, sino un potencial humano y comunitario que se sigue expresando hasta hoy. Desde aquellos primeros años, donde casi todo estaba por hacerse, hasta la actualidad, Villa Traful ha crecido de manera orgánica, humilde y auténtica, sin perder su esencia.
En este tiempo he visto cómo sus habitantes cuidan y defienden la identidad del pueblo, cómo cada familia aporta desde su oficio y su historia, cómo los emprendedores apostamos no solo a recibir visitantes, sino a ofrecer experiencias significativas y respetuosas con el entorno. Desde mi lugar como parte del sector turístico, siento el compromiso de que cada paso que damos contribuya a engrandecer la Villa sin dañarla, acompañando su evolución con sensibilidad y respeto.

Trabajar y vivir cerca del lago, observar el viento moviendo los árboles, acompañar a los visitantes en sus descubrimientos y escuchar sus expresiones de asombro… todo esto reafirma mi certeza: Traful no solo se recorre, se siente. Cada noche en que el cielo estrellado parece abrirse infinito sobre nosotros, recuerdo que la naturaleza aquí no es un decorado: es el alma misma de la Villa.
Villa Traful es un lugar único, de profunda conexión con la naturaleza, donde el silencio no es vacío, sino lenguaje. Su ubicación privilegiada cerca de la Ruta de los 7 Lagos la convierte en un destino emergente dentro de la Patagonia, con un enorme potencial turístico. Aquí, la belleza del paisaje convive con la calidez humana, y cada visitante se convierte en un embajador de este tesoro natural que aún guarda su carácter protegido y auténtico.

Estas 8 décadas y casi 9 años de historia son la confirmación de que Villa Traful crece, sí, pero a su ritmo. Quienes vivimos, trabajamos o simplemente amamos este lugar, lo hacemos con un cariño que trasciende lo turístico. Cada proyecto que emprendemos es una forma de agradecimiento.
En este último aniversario renuevo mi deseo profundo de que Villa Traful nunca pierda su encanto. Que siga siendo ese refugio de paz, ese espacio donde la naturaleza habla con claridad, donde el tiempo se desacelera, y donde quienes llegan puedan sentir lo mismo que yo sentí la primera vez: la certeza de que aquí habita algo único. Feliz cumpleaños, querida Villa Traful. Gracias por permitirme ser parte de tu historia.
Por Thais Guterres (*), especial para "Río Negro"
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