Tiburones en Tierra del Fuego: hallazgos reveladores sobre su diversidad y ecosistema marino

Un equipo de Conicet y de fundación Por el Mar realizó una expedición científica para relevar tiburones, rayas y quimeras durante dos meses. “Los resultados fueron muy alentadores”, aseguró el biólogo Matías Delpiani. ¿Con qué se encontraron?.

Por Florencia Bark

En los bosques submarinos de Tierra del Fuego, la ciencia se sumerge para descubrir qué secretos guardan las frías aguas del extremo sur del planeta. 

Durante enero y febrero de este año, un equipo de investigadores comenzó a desentrañar uno de los interrogantes menos explorados de la costa atlántica austral. La misión fue conocer qué especies de tiburones, rayas y quimeras habitan estos ambientes y cómo se relacionan con los bosques de algas gigantes.

Un especialista del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic) dependiente de Conicet y otro de la ONG fundación «Por el Mar» lideraron la expedición en la cual estudiaron la presencia de condrictios (el grupo de peces cartilaginosos que incluye tiburones, rayas y quimeras) en áreas de macroalgas Macrocystis pyrifera, una de las estructuras ecológicas más importantes del litoral fueguino.

Los primeros resultados de la campaña científica fueron revelados recientemente y aportan pistas clave para comprender el funcionamiento de estos ecosistemas. El objetivo central es definir estrategias de conservación para estas especies que cumplen un rol ecológico tan importante. 

“Los resultados fueron realmente muy alentadores”, explicó Matías Delpiani, biólogo marino del Laboratorio de Ecología, Fisiología y Evolución de Organismos Acuáticos del Cadic-Universidad Nacional de Tierra del Fuego. Los científicos pudieron registrar cinco especies en total: dos de tiburones (cazón espinoso y tiburón pintarroja), dos rayas (raya hocicuda y raya marmolada) y una quimera conocida como pez gallo.

Pesca con marea baja.

Entre redes y espineles, los hallazgos de la campaña fueron de gran valor no solo porque son especies poco conocidas sino porque son las primeras capturas costeras realizadas con fines de investigación en un territorio donde la información científica sobre estas especies es aún muy escasa.

“El objetivo de esta campaña fue comenzar a registrar la diversidad de condrictios con especial énfasis en los ejemplares asociados a los bosques de Macrocystis pyrifera del intermareal y sus alrededores”, explicó Ramiro Braga, biólogo de la fundación Por el Mar. Estos sitios son importantes porque ofrecen refugio, alimento y zonas de reproducción para numerosas especies.

«Cuando agarramos los primeros tiburones y rayas nos pusimos muy contentos», contó Delpiani a Diario RÍO NEGRO luego de haber transitado la experiencia. Más allá de los datos que tenían y las encuestas realizadas, buscaban encontrarse cara a cara con los ejemplares.

«La colecta más importante fue la raya hocicuda», aseguró. La forma en la que la capturaron fue sorpresiva: un dorado quedó dentro del espinel y esa raya hocicuda entró para alimentarse del pez que ya había caído. «Hicimos una doble pesca en una noche con una misma carnada, así que fuimos muy afortunados», comentó.

Raya hocicuda.

Para los científicos, este tipo de relevamientos es el punto de partida de cualquier estrategia ambiental. “En conservación hay una premisa clara: no se puede proteger lo que no se conoce”, resumió.

Tiburones en Tierra del Fuego: un hallazgo que abre más preguntas


Entre los primeros resultados surgió un dato inesperado que despertó el interés del equipo: todos los ejemplares capturados fueron hembras. Esto abre nuevas preguntas sobre la dinámica de estas poblaciones. 

A partir de las muestras recolectadas, los investigadores buscan reconstruir aspectos básicos de su historia de vida en la isla. Surgen interrogantes sobre la utilización del hábitat, qué tipo de alimentación tienen y en qué etapa reproductiva se encuentran. Además, buscan determinar cuál es la proporción de machos y hembras en estas poblaciones, una información clave para comprender su estado de conservación.

Tiburones en Tierra del Fuego: depredadores clave en ecosistemas frágiles


Los tiburones y rayas cumplen un papel ecológico fundamental en el océano. Según Delpiani, muchas de estas especies funcionan como depredadores tope o mesodepredadores, porque regulan poblaciones de otras especies y mantienen el equilibrio de las redes tróficas.

Pitarroja.

Sin embargo, también se encuentran entre los animales más vulnerables del ambiente marino. “Las mayores amenazas son la sobrepesca y la pesca incidental”, señaló el investigador. A esto se suma que los tiburones suelen crecer lentamente, alcanzan la madurez sexual de forma tardía y tienen pocas crías, lo que vuelve más frágiles a sus poblaciones cuando aumenta la presión de captura.

Tiburones en Tierra del Fuego: el rol de los pescadores


Para planificar la campaña científica, los investigadores no se valieron únicamente de la literatura académica sino que recurrieron a la experiencia de los pescadores de la zona, quienes conocen estas aguas desde hace décadas. 

“Nos ayudó enormemente la información brindada por pescadores artesanales y deportivos. Ellos conocen estos ambientes como la palma de su mano”, contó Braga. A través de ese intercambio, el equipo pudo definir puntos de muestreo y organizar las campañas con datos concretos sobre el comportamiento del mar y las especies encontradas.

Cazón espinoso.

“La pesca artesanal es mucho más que un oficio: es una actividad profundamente ligada a la historia de estas comunidades”, destacó el biólogo de Por el Mar. 

En ese sentido, los pescadores pueden desempeñar un papel clave en la generación de conocimiento sobre tiburones, rayas y quimeras, aportando información sobre capturas, presencia de especies y cambios en el ecosistema.

Tiburones en Tierra del Fuego: una campaña a mar abierto


El trabajo de campo implicó adaptarse a condiciones ambientales exigentes. Se trata de un ambiente de mar abierto, más energético y menos frecuentado por embarcaciones científicas. 

A diferencia del Canal Beagle, la costa atlántica fueguina presenta gran amplitud de mareas y vientos intensos, factores que condicionan las tareas. “Debíamos calar las artes de pesca durante la marea baja para que luego trabajaran con la marea alta”, explicó Braga. 

Aún así, lograron avanzar con la expedición que es solo el inicio de un proceso de investigación en un área donde todavía hay más incógnitas que certezas. Cada registro, suma una pieza para comprender cómo funcionan los ecosistemas marinos de la isla.

“Empezar a conocer qué especies habitan estos ambientes y cómo los utilizan es la base para cualquier estrategia de conservación”, concluyen los investigadores.


En los bosques submarinos de Tierra del Fuego, la ciencia se sumerge para descubrir qué secretos guardan las frías aguas del extremo sur del planeta. 

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