Starlink ya tiene 10.000 satélites en órbita: el ambicioso plan de Elon Musk que pone en alerta a la ciencia

Tras una maratón de lanzamientos en marzo de 2026, la red de SpaceX alcanzó un hito histórico. Mientras la conectividad global crece, los expertos advierten por la "lluvia" diaria de chatarra espacial y el daño a la capa de ozono.

Redacción

Por Redacción

Lo que comenzó en 2019 como un proyecto para llevar internet a rincones remotos se transformó en un despliegue tecnológico sin precedentes. La red Starlink, propiedad de SpaceX, cruzó oficialmente el umbral de los 10.000 satélites activos, consolidando una hegemonía en la órbita baja terrestre que genera tanto asombro como preocupación.

El hito se alcanzó tras una intensa agenda de lanzamientos durante este mes. En menos de 48 horas, las misiones desde California y Florida sumaron casi un centenar de nuevas unidades, acelerando un ritmo que hace que el conteo preciso sea una tarea compleja incluso para los especialistas.


Las cifras del «enjambre» espacial


Según registros del astrofísico Jonathan McDowell, aunque SpaceX lanzó más de 11.500 unidades desde el inicio del programa, la cifra neta es menor debido a fallos y obsolescencia:

  • Satélites activos: 10.000 unidades operativas actualmente.
  • Bajas en órbita: unas 1.500 unidades ya salieron de servicio, reingresando a la atmósfera por fallas o fin de vida útil.
  • Frecuencia de caída: se estima que, en promedio, entre uno y dos satélites Starlink caen hacia la Tierra cada día.

El dilema: Internet global vs. Astronomía


El objetivo de Starlink es democratizar el acceso a la red, pero su plan a largo plazo de alcanzar las 30.000 unidades choca con la ciencia. Los astrónomos denuncian que esta «malla» de metal interfiere con las observaciones nocturnas, contaminando las imágenes ópticas y las frecuencias de radio esenciales para estudiar el universo.

Más allá de la basura espacial, emerge una preocupación ambiental crítica: el impacto de las reentradas. Al desintegrarse por la fricción, estos satélites liberan óxido de aluminio en la atmósfera media.

Los especialistas advierten que este material tiene el potencial de alterar la química de la capa de ozono y modificar la circulación de los vientos estratosféricos. A esto se suma el hollín de los constantes lanzamientos, que contribuye al calentamiento de las capas superiores de la atmósfera, dejando una huella ecológica que recién ahora se empieza a dimensionar.

Con información de Meteored.


Lo que comenzó en 2019 como un proyecto para llevar internet a rincones remotos se transformó en un despliegue tecnológico sin precedentes. La red Starlink, propiedad de SpaceX, cruzó oficialmente el umbral de los 10.000 satélites activos, consolidando una hegemonía en la órbita baja terrestre que genera tanto asombro como preocupación.

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