Nació en Bahía Blanca, de niña soñaba conocer el mundo y hoy es una líder global reconocida por Forbes y Harvard

Historias que inspiran: Julieta Casanova es ejecutiva global de recursos humanos en una corporación estadounidense ligada al agro. Nacida y criada en el sur argentino, alcanzó su maestría en Buenos Aires, vivió en Brasil y desde Estados Unidos, hoy lidera un equipo de 70 personas en todo el mundo.

Por Diego Penizzotto

Los sueños están hechos para ser cumplidos, y las oportunidades en el camino, suelen ser un vehículo para concretarlos.


Vaya si lo sabe Julieta Casanova, una joven profesional nacida y criada en Bahía Blanca, que soñó con viajar al mundo para ayudar a las personas a desatar todo su potencial personal y laboral, y llegó a ser una reconocida líder corporativa de alcance global, destacada por la revista Forbes.


Su recorrido inició de muy pequeña en el sur argentino, cuando cursaba sus estudios en el Colegio del Solar, la primera escuela bilingüe de Bahía Blanca, y se resistía a pasar tantas horas estudiando inglés. “Le reclamaba a mis padres por qué mis amigas tenían la tarde libre y a mi me obligaban a estudiar otro idioma. Hoy reconozco que terminó siendo un enorme diferencial en mi vida”, relata y recuerda Julieta.


Al elegir su rumbo profesional, decidió estudiar relaciones laborales en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde se recibió. Mientras cursaba sus estudios su primer peldaño profesional fue una pasantía en Accenture, una de las más reconocidas multinacionales de consultoría estratégica, y externalización.

Ser mujer, profesional y latina. Tres de los enormes desafíos que tuvo que desbloquear Julieta Casanova en su camino al desarrollo profesional, que la llevó a concretar su sueño de niña: liderar a nivel global.


Más tarde y aún mientras estudiaba, logró ingresar a General Electric, donde ocupó diversas posiciones y conoció sectores como el tratamiento de agua industrial, oil and gas y energía.
A lo largo de todo ese proceso, enfrentó el desafío de ser mujer y madre, mientras se trazaba metas a sí misma para alcanzar su máximo potencial. Una de esas metas era hacer su maestría.


La posibilidad pareció llegarle en el momento menos oportuno: al mismo tiempo que General Electric autorizaó su ingreso al MBA, se enteró que estaba esperando a su segunda hija. “Llamé a mi marido casi llorandopara contarle y le dije ‘tenemos un nene de un año y ahora estoy embarazada, no voy a poder’” recuerda.


Finalmente y con el apoyo de su familia, logró su Executive MBA en el IAE Business School. De esa época recuerda lo imprescindible que es contar con personas que apoyan y sostienen el desarrollo personal y profesional.


El desarraigo fue la siguiente barrera a sortear. La compañía la había trasladado a Bahía Blanca junto a su familia, algo que no había buscado pero sucedió. Pero cuando la familia ya había echado raíces nuevamente en el terruño, surgió la posibilidad de radicarse en San Pablo.


“Nos costó muchísimo dejar Bahía Blanca por segunda vez. Pero con las ganas intactas de seguir diversificando experiencias y de entender más del mundo, partimos a Brasil. Mi sueño y mi objetivo era tener la posibilidad de liderar a nivel global” rememora Julieta.


Ese sueño terminó cristalizándose un par de años después con el traslado definitivo a los Estados Unidos. Reside en Philadelphia desde hace doce años junto su marido y sus tres hijos, y se desempeña como ejecutiva global de Recursos Humanos en una empresa de ciencia y tecnología, donde lidera un equipo de setenta personas a nivel mundial en estrategias de talento, desarrollo de liderazgo y cultura organizacional.

«La clave no es saber todo, sino confiar en lo que vos podés hacer. Luego la vida pone por delante oportunidades que jamás imaginaste”

Julieta Casanova, Executive MBA y líder global de recursos humanos


Ser mujer, latina y en una posición de liderazgo, fue el siguiente nivel a desbloquear. “Me costó al principio, pero tuve que hacer un cambio en mi forma de pensar. Me di cuenta que no me trajeron desde Argentina para ‘encajar’, sino para aportar desde el diferencial que yo tengo como mujer, madre y argentina”, relata.


Una de sus metas en la actualidad es inspirar con su experiencia el recorrido de otras mujeres. “Muchas veces las limitaciones están en uno mismo. La clave no es saber todo, sino confiar en lo que vos podés hacer. Luego la vida pone por delante oportunidades que jamás imaginaste” explica Julieta.


Esa búsqueda la llevó a ser convocada en 2025 como speeker para el Congreso Mundial de Mujeres Líderes en Harvard, a realizar un mentoríng global de mujeres para L’oreal y a ser destacada por la revista Forbes a fines del año pasado, como una de las mujeres líderes latinas más destacadas de los Estados Unidos.


Los sueños están hechos para ser cumplidos, y las oportunidades en el camino, suelen ser un vehículo para concretarlos.

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