Empezaron vendiendo en la feria y hoy producen hortalizas en 100 hectáreas y 20 invernaderos en la Patagonia
La historia de la familia Cardozo, comenzó hace más de 30 años con producción a campo abierto y venta por kilo en la feria, y hoy continúa en el Valle de Viedma con un esquema intensivo bajo cubierta que abastece distintos mercados de la Patagonia.
La transformación hortícola del Valle de Viedma no se explica solo con estadísticas, crecimiento de hectáreas o incorporación de tecnología. Detrás del avance de los invernaderos y la expansión de la producción bajo cubierta hay familias que hace décadas trabajan la tierra y que, con el tiempo, apostaron a cambiar la forma de producir. La historia de la familia Cardozo es una de ellas.
Actualmente la familia cuenta con 20 invernaderos de 100 metros por 30 y unas seis hectáreas bajo cubierta, donde producen tomate, berenjena, pepino, lechuga, espinaca, morrón y otros cultivos intensivos. En total manejan unas 100 hectáreas destinadas a distintos cultivos y más de 40 variedades de hortalizas.

Del inicio a campo abierto a la horticultura bajo cubierta en la Patagonia
Todo comenzó hace más de 30 años, cuando Ariel Cardozo inició la actividad hortícola en Viedma con producción a campo abierto. En esos años, el trabajo era completamente a la intemperie y la comercialización se realizaba de manera directa en la Feria Municipal.

«Mi mamá era puestera, vendía por kilo», recordó Luciano Cardozo, hijo de Ariel, quien hoy, con 26 años, forma parte de la empresa familiar después de haberse incorporado hace siete años, tras estudiar en Bahía Blanca.
Con el paso del tiempo, la producción fue creciendo y la familia pasó de vender pequeñas cantidades en la feria a convertirse en proveedor mayorista de su propia producción.
Entre los cultivos producen cebolla, zanahoria y zapallo a campo, además de verduras de hoja, repollo, brócoli, coliflor, remolacha y puerro.
La comercialización también se expandió junto con la producción. Hoy abastecen a distintos puntos mayoristas de Viedma y comercializan mercadería hacia Bahía Blanca, Puerto Madryn y Santa Cruz. Además, una parte menor de la producción llega al Mercado Central.
Con invernaderos, la familia amplió tiempos de cosecha y estabilidad comercial en la Patagonia
Pero uno de los cambios más importantes llegó con la incorporación de la producción bajo cubierta.
A partir de allí, la familia Cardozo comenzó a sumar invernaderos en su chacra y a modificar el esquema productivo familiar. La respuesta fue positiva y el sistema terminó consolidándose dentro de la producción familiar.

Además de la calidad, el sistema les permitió ampliar las ventanas de producción y tener mayor previsibilidad comercial. «Tenés más tiempo de cosecha, una ventana más amplia para producir. Es más seguro desde el comercio«, resumió Luciano.
Cardozo explicó que la diferencia entre producir a campo abierto y bajo cubierta es determinante, especialmente frente a factores climáticos. «Si vos tenés un tomate a campo abierto y te agarra una lluvia, se daña. En invernadero no pasan esas cosas», explicó.
Aunque aclaró que los temporales fuertes siguen siendo un riesgo para las estructuras, aseguró que hoy la clave está en seguir invirtiendo. «Hay que pensar mucho en la infraestructura y ver un valor agregado al producto. Creo que la innovación es importante y hay que seguir apostando a infraestructura para poder manejar la producción», sostuvo.
El INTA midió un fuerte crecimiento de los invernaderos en el Valle de Viedma
La historia de los Cardozo acompaña un proceso más amplio que atraviesa el Valle de Viedma y toda la provincia. Según datos del INTA, la superficie bajo cubierta pasó de 11,95 hectáreas en 2017 a 35,85 hectáreas en 2025, lo que representa un crecimiento cercano al 200%. El estudio se elaboró a partir del análisis de imágenes satelitales Sentinel-2 y la evolución de la estructura productiva en el período 2017–2025.

El estudio también indica que el crecimiento no estuvo impulsado principalmente por nuevos productores, sino por establecimientos ya existentes que ampliaron su escala e incorporaron tecnología, en un proceso de expansión y consolidación del sistema productivo bajo cubierta.
En el Valle de Viedma, la producción bajo cubierta continúa expandiéndose y consolida un cambio en la forma de producir hortalizas, con más escala, tecnología y previsibilidad en la actividad.
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La transformación hortícola del Valle de Viedma no se explica solo con estadísticas, crecimiento de hectáreas o incorporación de tecnología. Detrás del avance de los invernaderos y la expansión de la producción bajo cubierta hay familias que hace décadas trabajan la tierra y que, con el tiempo, apostaron a cambiar la forma de producir. La historia de la familia Cardozo es una de ellas.
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