Piedra suspendida: dos casas asombran en Córdoba de cara a las Altas Cumbres

Construido con rocas del propio lote, este impactante proyecto del arquitecto Paul Dragicevic reinterpreta la pirca en el valle de Traslasierra y desafía la gravedad: la piedra parezca flotar sobre el vacío para abrir un mirador infinito hacia el Champaquí. Las claves del diseño y cómo los recuerdos de la infancia pueden influir en una obra muchos años después.

Por Javier Avena

Escenario natural. Yacanto, en Traslasierra, Córdoba. Dos casas y pileta compartida.

Cuando el arquitecto Paul Dragicevic asumió el desafío de proyectar dos casas en un lote de 6.600 m2 en Traslasierra, Córdoba, luego de conversar con las dos familias supo enseguida que no se trataba solo de resolver metros cuadrados sobre un terreno complejo, sino también de dar refugio a una memoria afectiva. Uno de los propietarios había recorrido esos senderos del Champaquí desde su infancia: su abuelo tenía una casa en la zona y gran parte de sus recuerdos estaban asociados a visitar el valle, recorrer el cerro, sus caminos, sus accesos y distintos puntos de referencia de las Altas Cumbres.

El lote, con su pendiente y una barranca natural, marcó las reglas del juego. Y en lugar de modificar la topografía, el programa se apoyó en la parte alta y se proyectó hacia el vacío. Planteó así una paradoja visual: la piedra, el material más pesado y terrestre de las sierras, parece flotar.

Al reinterpretar la lógica ancestral de las pircas cordobesas y utilizar rocas extraídas del propio terreno, la obra combina la solidez mineral con lo que permite el hormigón armado: jugar de otra manera con la gravedad, retirar apoyos, generar voladizos y hacer que lo pesado parezca suspendido. El resultado es un diálogo asombroso entre permanencia y suspensión, con el detalle que hacer levitar a sus habitantes: una galería soñada libre de columnas de cara a las Altas Cumbres.

Es un proyecto que resulta inspirador para la geografía patagónica y que fue resuelto en Córdoba pese a las complejidades de un contexto económico desafiante durante su construcción.

La pileta: está realizada en hormigón armado, pensada como una estructura monolítica, y tiene un borde infinito revestido con la misma piedra de las casas. También incorpora un área de solárium húmedo y dos decks de cemento, uno hacia cada lado, vinculados a cada una de las viviendas.

El costo del metro cuadrado era de entre 700 y 800 dólares cuando la obra comenzó a mediados del 2023 y sufrió fuertes incrementos a partir de enero del 2024.

Antes de comenzar la construcción, el arquitecto recorrió el terreno una y otra vez. Algunas de las visitas fueron más técnicas, vinculadas a medir, mirar niveles, evaluar pendientes, asoleamiento, accesos posibles y visuales. Otras fueron más de observación, de permanecer en el lugar y tratar de entender cómo se comportaba el sitio.

Esas visitas le dieron una certeza: la línea de barranca era determinante. Dividía el lote en dos y podía verse como un obstáculo, pero la vio como el elemento natural que ordenaría la implantación.

Supo entonces que la mejor estrategia sería apoyar las viviendas sobre la parte alta y, al mismo tiempo, dejar que una parte de la estructura volara sobre esa línea.

Así se evitarían movimientos de suelo excesivos y se lograría una relación directa con las vistas. Luego de hallar esa gran clave se puso a diseñar. ¿El resultado? Está a la vista. Aquí, paso a paso, relata las claves de la obra.


El lote como punto de partida

El terreno fue determinante. Desde que trabajo en el valle fue uno de los lotes más especiales que me tocó conocer, por la combinación entre pendiente, barranca, visuales abiertas y una posición muy particular dentro de la sierra.

El sistema fue calculado bajo criterios de sismorresistencia, adecuados a las condiciones sísmicas de la región.

No era un terreno neutro: ya tenía una identidad muy fuerte antes de que apareciera la arquitectura. En ese sentido, el proyecto no intenta imponerse sobre el lote, sino leerlo y trabajar con sus propias condiciones.


Una obra que se lee distinto desde arriba y desde abajo

Desde el sector alto del terreno, las casas se vinculan de manera bastante natural con el parque y con la galería. Pero desde el sector bajo aparece otra lectura: los volúmenes de piedra parecen quedar suspendidos sobre la ladera.

La superficie total (cubierta + semicubierta) es de 380 m² en el valle de Traslasierra.

Esa doble condición me interesaba mucho. La casa no se percibe igual desde todos lados; va cambiando según el recorrido y según el punto desde donde uno la mira.


El recorrido desde la tierra hacia la suspensión

Hay algo del proyecto que tiene que ver con pasar de una relación muy directa con la tierra a una situación más aérea. Uno llega desde el terreno, desde la piedra, desde la pendiente, y de a poco la casa empieza a despegarse.

Me interesaba que ese recorrido no fuera solamente funcional, sino también perceptivo: que se sintiera cómo la obra toca el suelo en algunos puntos y en otros se separa de él.


La galería como mirador sin columnas

La galería fue una de las decisiones más importantes. No queríamos que la vista hacia las Altas Cumbres quedara interrumpida por columnas. Por eso se trabajó una estructura de vigas que permite liberar completamente ese frente.

Ventanales. Luz natural para un estilo rústico y cálido.

La galería funciona casi como un gran marco horizontal hacia la montaña. Desde ahí se ve la cadena de las Altas Cumbres con mucha claridad, y en días limpios el paisaje se vuelve muy legible.


El paisaje como territorio legible


Una escena que me quedó muy grabada ocurrió después de terminada la obra. Uno de los propietarios, que tiene un vínculo muy fuerte con la zona desde chico, empezó a señalar desde la galería distintos accesos, caminos y referencias del Champaquí y de las Altas Cumbres.

En ese momento entendí que liberar la vista no era solo una decisión formal o estética. Para él ese paisaje tenía memoria, recorridos e historias. La galería permitía que ese territorio se desplegara con claridad frente a la casa.


La piedra del propio terreno

Muchas de las piedras utilizadas en los revestimientos salieron del mismo lote, especialmente de excavaciones, cimientos y rocas dispersas que aparecieron durante la obra. Eso le da al proyecto una relación muy directa con el lugar.

No es una piedra colocada únicamente como recurso decorativo, sino una materia que ya pertenecía al sitio y vuelve a aparecer transformada en arquitectura.


La pirca reinterpretada


La obra dialoga con la lógica de las pircas serranas, pero sin copiarlas literalmente. La pirca tradicional está asociada al peso, al apoyo, al límite y a la construcción del territorio.

En Casas Piedra Suspendida aparece una inversión de esa idea: la misma materia pesada se eleva, se separa del suelo y empieza a leerse como un volumen suspendido.

El hormigón armado permite ese juego entre lo pesado y lo liviano, entre lo arraigado y lo flotante.


Hormigón y piedra: dos pesos distintos


El hormigón armado trabaja como una estructura continua, capaz de resolver apoyos, vuelos y compensaciones de carga. La piedra, en cambio, aporta textura, masa, color e integración con la ladera.

Hormigón armado. Aporta estructura continua. La piedra integra con la ladera.

Me interesaba que ambos materiales no compitieran, sino que construyeran una misma idea: una obra sólida, mineral, pero que al mismo tiempo pudiera tener cierta levedad visual.


Bajo mantenimiento como decisión de diseño

Como los propietarios no viven permanentemente en el lugar, el bajo mantenimiento fue una premisa importante. Por eso se eligieron materiales exteriores nobles y resistentes: hormigón visto, piedra, lajas y ripio suelto en terrazas.

Son materiales que pueden envejecer bien, que no requieren un mantenimiento constante y que tienen una relación natural con el paisaje serrano.


Estrategias pasivas de sustentabilidad

El proyecto también trabaja con estrategias pasivas: ventilación cruzada, estudio de asoleamiento, protección solar en galerías, masa térmica, sombra estacional y control de la incidencia directa del sol.

El interior se integra al exterior, con vista a las cumbres.

No se trata de una sustentabilidad agregada después, sino de decisiones incorporadas desde el diseño.


La pérgola de los dormitorios


En el sector de dormitorios se diseñó una pérgola formada por vigas flotantes en forma de U, pensadas también como canteros para enredaderas de hoja caduca.


La idea es que en verano aporten sombra y frescura, y que en invierno, al perder la hoja, permitan una mayor entrada de sol. Además, al estar resuelta como una estructura liviana y suspendida, acompaña el lenguaje general de la obra sin bloquear las vistas.


Detalles de materialidad: lajas, rollizos, ripio suelto

Como detalle general de materialidad, todos los pisos de las casas se resolvieron con lajas de piedra, algo que también respondía a un pedido de los propietarios por el bajo mantenimiento.

En las galerías, los techos se trabajaron con rollizos, siempre en ese cruce entre un lenguaje contemporáneo y materiales más rústicos del lugar, que ayudan a que la obra se asiente y se mimetice con el paisaje.


Las cubiertas también están terminadas con ripio suelto, siguiendo esa misma búsqueda: que todos los materiales expuestos al exterior sean nobles, resistentes y de bajo mantenimiento.


La inclinación de la losa

La losa no es completamente horizontal: tiene una leve inclinación hacia el Oeste. Esa decisión responde a varias cuestiones al mismo tiempo: mejorar el escurrimiento del agua, reducir parte de la exposición solar y aumentar la altura hacia el Este, donde se abre la vista principal hacia las Altas Cumbres.

Es una decisión técnica, pero también espacial, porque refuerza la sensación de marco sobre el paisaje.


Una obra difícil de construir en una época difícil

Además de la complejidad propia del terreno y de la estructura, la obra atravesó un momento económico muy cambiante en Argentina.

Eso obligó a revisar decisiones, ajustar tiempos y sostener el proceso con mucha conversación entre propietarios, dirección, constructores y proveedores. Creo que el resultado también habla de esa voluntad colectiva de llevar adelante la obra sin resignar su idea principal.


Una lectura general del proyecto


Si tuviera que resumirlo, diría que Casas Piedra Suspendida intenta trabajar con una paradoja: tomar una materia pesada, antigua y profundamente ligada a la tierra, como la piedra, y llevarla hacia una condición más aérea.

No para negar su origen, sino para preguntarse cómo puede dialogar hoy con una arquitectura contemporánea, con la estructura, con la pendiente y con una manera distinta de habitar el paisaje serrano.


FICHA TÉCNICA:

  • Ubicación: Yacanto, dpto. San Javier, Córdoba
  • Comitente: Casa Piedras – Flias. Bertone y Featherston
  • Autor: Arq. Paul Dragicevic – ARQDPAUL
  • Fotografías: Gonzalo Viramonte
  • Cálculo estructural: Ingcor – Teknik
  • Paisajismo: Amalia Funes
  • Construcción: Maldonado Hnos., Davo Fernández
  • Año finalizacion: 2025

Mini bío

Arq. Paul Dragicevic
  • Formado en la Universidad Nacional de Rosario, el arquitecto Paul Dragicevic desarrolla desde hace años su práctica profesional en Traslasierra, Córdoba.
  • El estudio enfoca su producción en viviendas unifamiliares, proyectos de alojamiento y obras integradas al paisaje serrano, especializándose en laderas, barrancas y terrenos de alta complejidad topográfica.
  • Su declaración de principios: “Me interesa una arquitectura contemporánea, pero muy conectada con el sitio: con la orientación, la geografía, los materiales disponibles, el clima y la manera concreta en que una obra va a ser construida y habitada”
  • Contacto: https://www.instagram.com/arqpauldragicevic/


Escenario natural. Yacanto, en Traslasierra, Córdoba. Dos casas y pileta compartida.

Cuando el arquitecto Paul Dragicevic asumió el desafío de proyectar dos casas en un lote de 6.600 m2 en Traslasierra, Córdoba, luego de conversar con las dos familias supo enseguida que no se trataba solo de resolver metros cuadrados sobre un terreno complejo, sino también de dar refugio a una memoria afectiva. Uno de los propietarios había recorrido esos senderos del Champaquí desde su infancia: su abuelo tenía una casa en la zona y gran parte de sus recuerdos estaban asociados a visitar el valle, recorrer el cerro, sus caminos, sus accesos y distintos puntos de referencia de las Altas Cumbres.

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