Nahuelito, un esquiador y un hachero: los troncos de la costanera de Bariloche pasarán a ser esculturas gigantes
Luego de retirar 70 pinos de la costanera de Bariloche, el municipio decidió darle forma a unos 12 troncos de 3 metros de altura, a través de escultores en madera. Un esquiador, un hachero y el Nahuelito serán solo algunas de las figuras gigantes emblemáticas.
El Nahuelito, de Diego Funes. Foto: Alfredo Leiva
Leonardo pasó unas dos horas contemplando un tronco en un boulevar al este de Bariloche, a escasos metros de la costanera del Nahuel Huapi. Daba vueltas alrededor, lo tocaba y lo volvía a mirar pensativo. Tomaba distancia y se acercaba nuevamente. El viento y la bajísima temperatura parecía no inmutarlo. Un compañero armaba el andamio que acercará al artista a la parte superior del rollizo.
«Estoy deduciendo lo que tengo que extraer de este tronco para que aparezca la figura. La pieza está ahí adentro, solo tengo que ver cómo la saco«, resumió Leonardo Molinari, un reconocido escultor en madera de Bariloche.
Un esquiador, un hachero y un Nahuelito serán solo algunas de las figuras gigantes que los turistas y barilochenses verán a lo largo de la costanera de la ciudad, luego de la decisión del intendente Walter Cortés de retirar 84 pinos de la avenida 12 de Octubre y de algunas plazas, como la de la Catedral de Bariloche.
Unos 12 ejemplares fueron dejados con una altura aproximada de tres metros de altura para ser tallados como esculturas con temas alusivos a Bariloche. Diego Funes fue uno de los primeros escultores en ser convocado desde el Municipio para tallar el Nahuelito, a metros del Poder Judicial de Bariloche, con el lago Nahuel Huapi de fondo. La figura ya tiene forma y llama la atención de los turistas que caminan por el lugar y no pierden oportunidad de tomar fotografías.

A unos 600 metros, Leonardo Molinari intentará transformar un tronco en la figura de un esquiador. En la vereda de enfrente, tallará un hachero. El trabajo de ambas piezas, aseguró, demandará unos 40 días aunque todo está sujeto a las condiciones del clima.
«El municipio me propuso este desafío con estos pinos que son invasores, acepté y ahí mismo presenté unos diseños con bocetos«, señaló Molinari, al tiempo que aclaró que «la pieza terminada del esquiador tendrá casi 2,40 metros de alto por todo el ancho que tengo. Como se hace talla directa, no tenés incorporación de madera, solo los esquíes que se le van a poner aparte por el riesgo de rotura».
Molinari aclaró que la complicación mayor al trabajar con la madera del pino es la posibilidad de rotura. Por eso, al finalizar la pieza, le hará un sellado para que «se raje lo menos posible».

Desde hace dos años, el artista trabaja en la entrada de Monte Hermoso, junto a otros escultores como Francisco Acosta y Maximiliano Magliano. Este trío logró completar la primera etapa del Paseo de Aves en el Camino Sinuoso Este de unos 7 kilómetros. En este caso, las obras -una lechuza, un halcón, una golondrina y un loro barranquero- fueron talladas sobre troncos de eucaliptos dañados por tormentas. Las figuras miden entre 1,50 y 1,80 metros. “La idea es darle una nueva oportunidad a lo que está muerto, a esos troncos quemados. Cuando las autoridades de acá se interiorizaron de ese trabajo quisieron ver si se podía replicar acá. Está buena la propuesta porque es nada menos que la entrada a Bariloche«, dijo Molinari que lleva 17 años como escultor en madera.
Cursó dibujo técnico en la facultad, tiene conocimientos en matricería, en moldes e incluso en la cuestión mecánica. Cuando se radicó en Bariloche 20 años atrás, un amigo lo invitó al Encuentro de Escultores que impulsaba el artista José Mezquida para Semana Santa en Bariloche y ahí encontró una nueva pasión. «La gente simplemente ve un tronco, o leña o un mueble. Nunca piensa en una pieza de talla directa«, describió.
Esta nueva labor en la costanera de la ciudad fue considerada como un gran desafío. El artista está acostumbrado a preparar piezas en 3 o 4 días en los eventos, a toda velocidad, sin tomar en cuenta los detalles ni las proporciones. «De todos modos, disfruto desde el minuto cero hasta que la pieza está terminada. Es un desafío muy grande trabajar la madera y encima al aire libre«, planteó.

Nahuelito asoma por la costanera
Cuando Diego Funes vio el tronco que le asignaron para tallar alguna figura, de inmediato imaginó el Nahuelito. Lo más complejo, reconoció, fue trabajar en un tronco de grandes proporciones y tan cercano a la avenida con tanto tránsito.
«Llevo dos semanas. Todo el trabajo depende de las inclemencias del tiempo y de las motosierras que son grandes y pesadas. Mientras tanto disfruto de la reacción de la gente, las fotos», señaló este hombre que incursionó en el uso de la motosierra desde pequeño cuando buscaba leña. Después, comenzó a construir cabañas y de repente, contó, «empezó a jugar con la máquina hasta que la práctica dio sus frutos y convirtió la actividad en un oficio».

Se van los pinos, llegan los rosales
El subsecretario de Planeamiento, Alfredo Allen, detalló que en el lugar de los pinos, se reforestará con unos 2000 rosales, 200 especies nativas -como arrayanes, notros y ñires- y arbustivas urbanas -como el espino blanco-.
«Estamos evaluando dos opciones con los tocones que quedaron. Desraizar no es una opción porque romperíamos la calle. Una idea es emprolijarlos y dejarlos tipo maceteros. Así, se los perfora, se les pone tierra y la planta en el medio. Otra posibilidad es emplear una destoconadora portátil para dejarlos al ras del suelo», indicó.
Leonardo pasó unas dos horas contemplando un tronco en un boulevar al este de Bariloche, a escasos metros de la costanera del Nahuel Huapi. Daba vueltas alrededor, lo tocaba y lo volvía a mirar pensativo. Tomaba distancia y se acercaba nuevamente. El viento y la bajísima temperatura parecía no inmutarlo. Un compañero armaba el andamio que acercará al artista a la parte superior del rollizo.
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