¿Cuánto hay que esperar para garantizar lo básico?
Cristian Edward Rodicio
DNI. 34958877
Pte. de la mesa de Viedma – Partido del Trabajo y la Equidad de Rio Negro
En Río Negro, mientras miles de familias hacen malabares para llegar a fin de mes, hay una decisión política que sigue en pausa, y tiene que ver con la promulgación de la ley que prohíbe los cortes de servicios esenciales. No se trata de un trámite administrativo más, sino de definir de qué lado está el Estado cuando la crisis aprieta.
El proyecto aprobado por la Legislatura es claro en su espíritu y en su letra, busca garantizar que ningún hogar vulnerable se quede sin luz, gas o agua por no poder pagar en tiempo y forma. No es una idea improvisada ni aislada, tiene antecedentes concretos en la legislación provincial y recoge años de lucha social, especialmente de jubilados y jubiladas que han puesto el cuerpo para visibilizar esta problemática.
La norma reconoce algo básico pero fundamental, el acceso a los servicios públicos no es un lujo, es un derecho humano. En un contexto donde los ingresos quedan por debajo de la canasta básica y la precariedad laboral crece, cortar la luz o el gas no es solo una medida económica, es una forma de exclusión.
Por eso esta ley no busca premiar la morosidad ni desfinanciar a las empresas, como a veces se intenta instalar. Al contrario, establece mecanismos razonables como planes de pago accesibles, reconocimiento de deuda y reglas claras para sostener el servicio sin agravar la situación de quienes menos tienen. Es, en definitiva, una herramienta de equilibrio entre derechos sociales y sostenibilidad del sistema.
Pero detrás de esta herramienta hay también una construcción política que merece ser reconocida. El impulso inicial de Ana Marks en su paso por la legislatura fue clave para poner el tema en agenda, canalizando demandas sociales concretas. Y el trabajo legislativo que permitió su aprobación, con el rol destacado de Magdalena Odarda, demuestra que cuando hay voluntad política, se pueden construir respuestas reales a problemas urgentes.
Frente a esto, la falta de promulgación por parte del gobernador Alberto Weretilneck no puede leerse como un simple retraso. Es una señal clara, y las señales, en política, importan. Porque mientras la decisión no se toma, el riesgo de cortes sigue siendo una amenaza concreta para miles de rionegrinos.
Promulgar esta ley no es un gesto simbólico. Es asumir que en Río Negro nadie debería elegir entre pagar una factura o comer, es entender que los derechos básicos no pueden quedar sujetos a la lógica del mercado cuando lo que está en juego es la dignidad.
La pregunta entonces es sencilla ¿cuánto más hay que esperar?
Cristian Edward Rodicio
DNI. 34958877
Pte. de la mesa de Viedma – Partido del Trabajo y la Equidad de Rio Negro
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