El Mundial que juega Milei
En plena fiebre futbolera, volvió a lanzarse a la reelección. Se puso al frente del regreso de la Selección Nacional. El oficialismo volvió a quedar off side con el pase a un cuarto intermedio de la sesión del Senado donde se trataría la llamada Ley de Inviolabilidad de laPropiedad Privada.
Desde inicios de año, la que pasó fue la mejor semana para los argentinos en términos de humor social y futbolístico. Por lo mismo fue la mejor semana para el presidente, que acertó aceptando finalmente sacar de la cancha a Manuel Adorni. Oxigenado de ese escándalo, ahora Milei juega contra Javier Milei en medio de un fugaz cambio de estado de ánimo gracias a la Selección nacional.
Eso respondió cuando le preguntaron sobre una posible candidatura presidencial de Mauricio Macri. Por ahora está en lo cierto. Con una oposición dividida, se exponen las diferencias internas. Primero fue la cuestión Malvinas en el marco del Mundial con el error de comunicación de la ministra Alejandra Monteoliva. Altas esferas oficiales atribuyen la prohibición de manifestaciones a favor de Malvinas a la FIFA y no al gobierno.
En segundo lugar, el oficialismo volvió a quedar off side con el pase a un cuarto intermedio de la sesión del Senado donde se trataría la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que quita límites a compradores extranjeros de tierras. El poder que tendrán los gobernadores en la decisión final enfrentó detrás de escena al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y a la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich.
A pesar de la intervención del jefe de Gabinete, Diego Santilli, no estaban los votos para el proyecto original ni alcanzaron para la decimoquinta versión, el último borrador que modificó los sucesivos borradores. Bullrich tuvo que postergar el debate para el 6 de agosto después de una pelea por whatsapp con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien se negaba a sesionar por ese tema y post semifinal Argentina-Inglaterra. Hubo sobreactuación de ambas partes para llevarse el rédito político.
Justamente Villarruel fue una de las que se sumó a las críticas contra el Gobierno por la cuestión Malvinas. Más que cualquier comentario sus tuits generaron –según la Casa Rosada- conflictos diplomáticos. Primero por cuestionar la decisión de FIFA de prohibir banderas con expresiones políticas. En segundo lugar por decir que “jugamos contra los piratas usurpadores”.
Ese mensaje llevó a Milei a comunicarse directamente con Gianni Infantino a quien preguntó por posibles sanciones contra la Selección y la AFA. Al día siguiente el vocero Adrián Ravier volvió a reivindicar a la Selección –incluso en sus declaraciones más incómodas- y a responsabilizar a quienes ocupan un cargo político por sus declaraciones. El mensaje era para Villarruel.
En la misma línea, Milei retuiteó un tuit de la Oficina de Respuesta Oficial que negó un supuesto enojo del Presidente con Messi y sin nombrarla cuestionó a la Vice. “Los jugadores de la Selección Argentina son ciudadanos que reivindican una causa legítima y tienen todo el derecho del mundo a hacerlo. Ninguno de ellos ocupa un cargo público ni compromete la posición del Estado cuando habla”.
En plena fiebre mundialista Milei volvió a lanzarse camino a la reelección. Si bien moralmente corresponde al Gobierno ponerse al frente del regreso de la Selección Nacional y brindar los medios para una recepción acorde a las hazañas de la Scaloneta, no puede exceptuarse el tinte y aprovechamiento político. Pero ¿quién no lo haría?
En este caso Milei se puso al frente personalmente y él mismo se ocupó de ofrecer la Casa Rosada a los jugadores. Propuso dos escenarios. En ambos se incluiría la llegada del Seleccionado y sus familias a Ezeiza y el traslado del plantel al helipuerto de la casa de Gobierno. La opción que prefieren los responsables de seguridad es el balcón histórico frente a Plaza de Mayo. La segunda opción es su traslado hasta el Obelisco con un vallado por Avenida Rivadavia. Sea cual sea el resultado será una incalculable vidriera de la que tampoco quieren estar afuera ni Axel Kicillof -que prepara el operativo en Ezeiza- ni Jorge Macri que propuso el mismo escenario que tuvo Franco Colapinto en avenida del Libertador. Define la Selección post-partido.
Desde inicios de año, la que pasó fue la mejor semana para los argentinos en términos de humor social y futbolístico. Por lo mismo fue la mejor semana para el presidente, que acertó aceptando finalmente sacar de la cancha a Manuel Adorni. Oxigenado de ese escándalo, ahora Milei juega contra Javier Milei en medio de un fugaz cambio de estado de ánimo gracias a la Selección nacional.
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