La carne argentina mira el futuro con optimismo, aunque el desafío ahora es crecer con eficiencia

En la tradicional Jornada de Carnes y Granos de la Expo Rural de Palermo, referentes de las cadenas bovina, porcina y aviar coincidieron en que el país atraviesa una oportunidad inédita para consolidarse como proveedor mundial de proteínas animales. La recuperación del rodeo, las inversiones y la necesidad de ganar competitividad marcaron el eje del debate.

Redacción

Por Redacción

Exportación de carne vacuna dejó ingresos récord para Argentina en 2025.

Exportación de carne vacuna dejó ingresos récord para Argentina en 2025.

La Jornada de Carnes y Granos volvió a reunir en la Expo Rural de Palermo a los principales referentes de las cadenas bovina, porcina y aviar para analizar el presente y las perspectivas de uno de los sectores más dinámicos del agro argentino. Con matices propios de cada actividad, el diagnóstico fue coincidente: el escenario internacional abre oportunidades que hace pocos años parecían difíciles de imaginar, aunque para aprovecharlas será indispensable avanzar en eficiencia, inversiones y una mayor diferenciación de los productos.

El encuentro comenzó con una exposición del consultor australiano Simon Quilty, quien repasó las tendencias del comercio mundial de carnes y planteó un escenario favorable para los países exportadores. A partir de ese contexto internacional, los representantes de las distintas cadenas analizaron cuáles son las posibilidades concretas para la Argentina.

La ganadería entra en una nueva etapa



El analista y miembro de la Comisión de Carnes de la Sociedad Rural Argentina, Víctor Tonelli, sostuvo que la ganadería vacuna comienza a transitar un nuevo ciclo luego de años marcados por intervenciones y restricciones comerciales. Según explicó, el proceso ya muestra señales de retención de vientres, una etapa característica de la recomposición del stock ganadero y que podría extenderse entre tres y cinco años.

La ganadería bovina argentina tiene nuevas posibilidades en el escenario internacional.


Durante ese período, anticipó, la oferta de hacienda tenderá a disminuir mientras el rodeo recupera volumen, situación que naturalmente derivará en precios más firmes y en un consumo interno estabilizado alrededor de los 45 kilos por habitante al año.

Pero para Tonelli el verdadero desafío excede la cantidad de carne producida. Consideró que Argentina debe avanzar hacia un sistema de comercialización que permita agregar valor mediante una clasificación más precisa de las reses y ofrecer productos diferenciados según calidad y destino.

La demanda mundial de proteínas animales continúa ofreciendo oportunidades para la Argentina, pero el desafío ya no pasa solamente por producir más, sino por hacerlo con mayor calidad, eficiencia y capacidad para agregar valor.

«Hoy tenemos la posibilidad de ofrecer un speciality. El desafío es pasar de vender carne sin categoría a vender una con clasificación por tipificación. La mesa está servida», sostuvo Tonelli.

El especialista remarcó que el contexto es muy diferente al de años anteriores, cuando las restricciones a las exportaciones y los controles de precios limitaban las posibilidades de crecimiento del negocio.

El cerdo busca consolidar dos décadas de crecimiento



Si hubo una cadena que transmitió un mensaje claramente optimista fue la porcina. Daniel Fenoglio, presidente de la Federación Porcina Argentina, recordó que el sector mantiene un crecimiento sostenido de entre el 5% y el 10% anual desde hace más de veinte años y aseguró que el escenario internacional abre nuevas posibilidades de inversión.

El consumo de carne de cerdo se mantiene en alza desde hace ya varios años en Argentina.


Según explicó, algunos de los grandes exportadores del hemisferio sur enfrentan mayores dificultades para seguir expandiéndose, circunstancia que comenzó a despertar el interés de empresas que evalúan instalar nuevos proyectos tanto en Brasil como en Argentina.

Fenoglio destacó que el cerdo argentino logró consolidarse como una alternativa competitiva para el consumidor gracias a un precio considerablemente inferior al de la carne vacuna, aunque aclaró que ambas producciones no deben entenderse como competidoras.

«No queremos ir contra la carne vacuna sino complementarla. Tenemos que ser la carne que combata la inflación».

Daniel Fenoglio, presidente de la Federación Porcina Argentina.

«No queremos ir contra la carne vacuna sino complementarla. Tenemos que ser la carne que combata la inflación», dijo el especialista.

A su juicio, la competitividad alcanzada por la producción porcina nacional permite pensar en un crecimiento sostenido siempre que continúen las inversiones y se mantengan condiciones estables para producir.

La avicultura apuesta a producir más



El cierre del panel estuvo a cargo de Franco Santángelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), quien coincidió en que el sector atraviesa un momento favorable, aunque advirtió que el crecimiento futuro dependerá de aumentar la capacidad productiva desde el origen.

El consumo de pollo depende del comportamiento de la carne vacuna y del poder adquisitivo de la población.


El dirigente explicó que el consumo de pollo continúa estrechamente vinculado al comportamiento de la carne vacuna y al poder adquisitivo de la población, por lo que las variaciones en esos indicadores terminan impactando directamente sobre la demanda.

En ese contexto, consideró que la exportación seguirá siendo un eje estratégico para el desarrollo de la actividad, aunque señaló que el principal cuello de botella ya no se encuentra en la industria frigorífica.

«Los frigoríficos están aggiornados y las plantas también, pero las granjas están saturadas. Tenemos que crecer ahí para poder producir más y ser más eficientes.»

Un horizonte común



Más allá de las particularidades de cada cadena, el encuentro dejó una conclusión compartida. La demanda mundial de proteínas animales continúa ofreciendo oportunidades para la Argentina, pero el desafío ya no pasa solamente por producir más, sino por hacerlo con mayor calidad, eficiencia y capacidad para agregar valor.

La recuperación del rodeo bovino, el crecimiento sostenido del sector porcino y las inversiones que requiere la avicultura muestran tres realidades diferentes, aunque atravesadas por un mismo objetivo: consolidar una producción capaz de responder a un mercado internacional cada vez más exigente y competitivo.

En ese escenario, los referentes coincidieron en que el potencial existe. El desafío será convertir esa oportunidad en una estrategia de largo plazo que permita posicionar a las carnes argentinas con mayor valor agregado y presencia en los principales mercados del mundo.


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La Jornada de Carnes y Granos volvió a reunir en la Expo Rural de Palermo a los principales referentes de las cadenas bovina, porcina y aviar para analizar el presente y las perspectivas de uno de los sectores más dinámicos del agro argentino. Con matices propios de cada actividad, el diagnóstico fue coincidente: el escenario internacional abre oportunidades que hace pocos años parecían difíciles de imaginar, aunque para aprovecharlas será indispensable avanzar en eficiencia, inversiones y una mayor diferenciación de los productos.

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