A 24 años de la tragedia del cerro Ventana: “Esto nos llena el alma y nos acerca a nuestros chicos”
Tras un nuevo aniversario, familiares de las víctimas, amigos, docentes y autoridades del CRUB se reunieron para recordar a los nueve jóvenes que murieron en una avalancha. Entre abrazos, música y emoción, la comunidad renovó el compromiso de mantener viva la memoria y trabajar para que una tragedia así no vuelva a ocurrir.
A 24 años de la tragedia del cerro Ventana. Foto: Chino Leiva
«Fecha difícil si las hay«, le susurra un hombre a otro, dándole un abrazo. A pocos metros, más personas se saludan. Algunos se dan la mano; otros se abrazan, sin mediar palabra. De pronto, empiezan a llegar decenas de chicos con delantales blancos que empiezan a poblar el aula magna del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUBb) cargando cajas con instrumentos.
Este primero de septiembre se cumplieron 24 años de la tragedia del cerro Ventana, cuando nueve estudiantes de la carrera de Educación Física perdieron la vida al ser arrastrados por una avalancha.
Como cada año, el acto comienza con el nombre de cada uno de los chicos que murieron ese día: Roberto Montero, de Neuquén, Gimena Padín, Gimena López y Fabricio Vaccari, de General Roca, Adrián Mercado, de Villa La Angostura, Paolo Machello, de provincia de Buenos Aires, Martín Lemos, de Senillosa y Mario Tapia y Antonio Díaz, de Bariloche.

«Los recordamos con total cariño», dice la mujer que conduce el acto del que participa el flamante rector de la Universidad Nacional del Comahue, Cristian López, egresado de la carrera de Biología en Bariloche años atrás y, el decano del Crub, Marcelo Alonso, quien admite que «todos los años, es un desafío organizar esta jornada porque queremos seguir siendo reflexivos. Pero no queremos que sea acto necesariamente triste sino que se trata de construir algo más».

Luego, se difunde un video realizado por estudiantes de cuarto a séptimo grado de la Escuela 329 del barrio El Pilar II que, ese trágico año, sirvió como refugio para quienes subían la montaña a fin de ofrecer colaboración en las tareas de rescate. «Capaz somos como el viento: distintos, pero capaces de encontrarnos«, concluye el video que transmite un emotivo relato acompañado de imágenes de los niños de la escuela primaria.

De inmediato, un grupo de mujeres del coro de Upami sube al escenario para ofrecer «Canción en la madrugada» y «¿Por qué no me amás?». A continuación, los estudiantes de la escuela 329 ofrecen una nueva versión de la canción «El abrazo». «Hablamos mucho con los chicos de lo que pasó ese primero de septiembre. En ese momento, la escuela fue refugio, un hogar. Hoy, sigue siéndolo», manifiesta la profesora de música antes de empezar a tocar la guitarra. «Siempre se trata de la misma canción, solo que los chicos van cambiando cada año», valora un trabajador del CRUB.

Antes de descubrir la restauración del mural en conmemoración a las víctimas en el Patio del Recuerdo de la sede universitaria, uno de los familiares atina a decir, sin poder contener el llanto: «Esto nos llena el alma y nos acerca a nuestros chicos».

Nunca más
En diálogo con diario RÍO NEGRO, Alonso recalcó que «cada primero de septiembre, es una fecha muy sensible, que trae un mal recuerdo del fallecimiento de nueve estudiantes en una práctica de una de las asignaturas de una de nuestras carreras».
Lo calificó como «un momento trágico para la comunidad del CRUB, para los familiares, amigos y compañeros«. «A la vez -acotó-, fue un momento en el que hubo que empezar a reconstruir nuestro tejido como comunidad, revisar nuestras prácticas pedagógicas, de seguridad en las salidas, de cómo hacer las cosas. A lo largo de estos 24 años, se ha seguido trabajando».

Recordó que la fecha del primero de septiembre quedó instituida en el calendario académico de la Universidad Nacional del Comahue. «Y todos los años encabezamos este acto recordatorio en el que amigos y familiares visitan el Crub, junto a los chicos de la escuela 329 que sirvió como base para la búsqueda y rescate en aquel momento«, valoró.
Advirtió que «es un momento movilizador y que como institución educativa, la consigna es que no pase nunca más. Casi todas nuestras carreras involucran salidas a campo, ir al hospital, estar en laboratorios, es decir que conllevan riesgos que hay que minimizar«.

"Fecha difícil si las hay", le susurra un hombre a otro, dándole un abrazo. A pocos metros, más personas se saludan. Algunos se dan la mano; otros se abrazan, sin mediar palabra. De pronto, empiezan a llegar decenas de chicos con delantales blancos que empiezan a poblar el aula magna del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUBb) cargando cajas con instrumentos.
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