Cheesecake: la receta con crumble bajo en azúcar para una merienda inolvidable
Una receta cremosa y aromática que combina manzanas, canela y un crumble crocante con poca azúcar. Un cheesecake ideal para acompañar el café y convertir cualquier merienda en un momento especial.
Un cheesecake ideal para acompañar el café y convertir cualquier merienda en un momento especial. Foto ilustrativa.
Hay combinaciones que nunca fallan y la de manzana, canela y crumble es una de ellas. En esta versión se suma la suavidad de un cheesecake para lograr un postre cremoso, aromático y con una cubierta crocante irresistible.
La receta es ideal para acompañar el café o el té y tiene un detalle especial: el crumble lleva poca cantidad de azúcar, por lo que permite disfrutar de todo el sabor de las manzanas y las especias sin que el resultado sea excesivamente dulce.
Ingredientes
Para la base
- 180 g de galletitas de vainilla o tipo María
- 70 g de manteca derretida
- 1 cucharadita de canela
Para el relleno
- 500 g de queso crema
- 2 huevos
- 100 g de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 2 manzanas
- 1 cucharadita de canela
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 cucharada de maicena
Para el crumble
- 80 g de harina
- 50 g de avena
- 35 g de manteca fría
- 25 g de azúcar
- 1 cucharadita de canela
- 1 pizca de sal
Paso a paso
1. Preparar la base
Triturar las galletitas hasta obtener una textura similar a la arena. Mezclarlas con la manteca derretida y la canela.
Volcar la preparación en un molde desmontable de aproximadamente 20 cm de diámetro y presionar bien para formar una base pareja.
Llevar a horno precalentado a 180 °C durante unos 8 minutos. Retirar y dejar enfriar.
2. Preparar las manzanas
Pelar las manzanas y cortarlas en cubitos pequeños. Mezclarlas con la canela, el jugo de limón y la maicena.
Reservar mientras se prepara el relleno.
3. Hacer el cheesecake
Batir suavemente el queso crema con el azúcar y la esencia de vainilla. Incorporar los huevos de a uno, sin batir en exceso.
Agregar aproximadamente la mitad de las manzanas y mezclar con una espátula.
Volcar el relleno sobre la base de galletitas y distribuir por encima el resto de las manzanas.
4. Preparar el crumble
En un recipiente colocar la harina, la avena, el azúcar, la canela y la pizca de sal.
Agregar la manteca fría en cubitos y trabajar con las puntas de los dedos hasta formar un arenado con algunos grumos.
Distribuir el crumble sobre toda la superficie del cheesecake.
5. Hornear
Llevar a horno precalentado a 170 °C durante aproximadamente 45 a 55 minutos.
El centro debe quedar ligeramente firme en los bordes pero todavía con un pequeño movimiento en el centro.
Apagar el horno y dejar el cheesecake dentro durante unos 20 minutos con la puerta entreabierta. Después, llevar a la heladera durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarlo enfriar toda la noche.
El secreto para que quede perfecto
Para conseguir un cheesecake cremoso es importante no batir demasiado la mezcla una vez incorporados los huevos. El exceso de aire puede hacer que la preparación se infle durante la cocción y luego se agriete al enfriarse.
El crumble, en cambio, debe quedar irregular: algunos trozos pequeños y otros más grandes son los que le aportan esa textura crocante que contrasta con el relleno suave.
Antes de servir, se puede espolvorear apenas con canela o acompañar cada porción con unas láminas finas de manzana.
Hay combinaciones que nunca fallan y la de manzana, canela y crumble es una de ellas. En esta versión se suma la suavidad de un cheesecake para lograr un postre cremoso, aromático y con una cubierta crocante irresistible.
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