La pregunta que casi nadie se hace: ¿cada cuánto habría que lavar realmente las almohadas?

Aunque la funda se lave todas las semanas, la almohada también necesita limpieza. Qué recomiendan los especialistas y cada cuánto conviene hacerlo según el tipo de relleno.

Redacción

Por Redacción

La próxima vez que cambies las sábanas, quizás haya una pregunta que también valga la pena hacerse: ¿hace cuánto tiempo no lavás la almohada?

La próxima vez que cambies las sábanas, quizás haya una pregunta que también valga la pena hacerse: ¿hace cuánto tiempo no lavás la almohada?

Hay una parte de la cama que usamos todas las noches durante horas y que, sin embargo, suele quedar olvidada cuando llega el momento de limpiar: la almohada.

Las sábanas pueden cambiarse una o dos veces por semana y las fundas con frecuencia, pero la almohada permanece en contacto con la cabeza y el rostro durante meses sin que muchas personas se pregunten cuándo deberían lavarla.

Y la respuesta depende de un detalle importante: no todas las almohadas se lavan igual.


¿Cada cuánto hay que lavar la almohada?


Como referencia general, las almohadas que pueden lavarse deberían recibir una limpieza cada tres a seis meses. En hogares donde hay mucha transpiración, humedad o un uso particularmente intenso, puede ser conveniente hacerlo con mayor frecuencia.

Esto es diferente de la funda, que debería lavarse mucho más seguido porque está en contacto directo con la piel y el cabello.

De todos modos, la etiqueta del fabricante es la primera indicación que hay que consultar. El procedimiento cambia según si la almohada es de fibra sintética, plumas, plumón, látex o espuma viscoelástica.


¿Por qué no alcanza con lavar la funda?


La funda funciona como una barrera, pero no es completamente impermeable.

Durante la noche, la almohada puede entrar en contacto con sudor, grasa de la piel, saliva, restos de productos para el cabello y polvo. Parte de esos residuos puede atravesar la funda y acumularse con el tiempo.

Por eso, lavar únicamente la funda ayuda, pero no reemplaza el mantenimiento de la almohada.


No todas pueden ir al lavarropas


Este es uno de los puntos más importantes.

Las almohadas de fibra sintética suelen ser las más sencillas de lavar, siempre que la etiqueta lo permita. En cambio, las de espuma viscoelástica o látex generalmente requieren cuidados diferentes y no deberían meterse directamente al lavarropas, porque el agua y el centrifugado pueden deteriorar el material.

Las almohadas de plumas o plumón también requieren un procedimiento específico para evitar que el relleno se apelmace y para garantizar que quede completamente seco.

Por eso, antes de lavarla, hay que revisar las instrucciones de cuidado.


El error que puede arruinar una almohada


Hay un paso que parece menor, pero es fundamental: el secado.

Una almohada puede parecer seca por fuera y conservar humedad en el interior. Si se guarda o se utiliza de esa manera, el ambiente húmedo puede favorecer la aparición de malos olores y microorganismos.

Por eso, después del lavado debe quedar completamente seca antes de volver a la cama.


¿Cuándo hay que cambiarla?


Lavar una almohada no significa que pueda utilizarse indefinidamente.

Con el tiempo, el relleno pierde capacidad de recuperación y la almohada puede dejar de brindar el soporte necesario para la cabeza y el cuello.

Hay algunas señales que indican que llegó el momento de reemplazarla:

  • Ya no recupera su forma.
  • Queda aplastada incluso después de acomodarla.
  • Presenta manchas u olores que no desaparecen con la limpieza.
  • El relleno está apelmazado o deteriorado.
  • Ya no resulta cómoda para dormir.
  • Es necesario doblarla o colocarla de determinada manera para conseguir apoyo.

Un truco sencillo para saber si perdió su capacidad de recuperación


En algunas almohadas de fibra o plumas puede hacerse una prueba sencilla: doblarla por la mitad y soltarla.

Si recupera rápidamente su forma, todavía conserva buena capacidad de recuperación. Si permanece doblada o tarda demasiado en volver a su posición, puede ser una señal de que el relleno está deteriorado.

Este método no sirve para todos los materiales, por lo que nuevamente conviene tener en cuenta las indicaciones específicas del fabricante.


La limpieza que sí conviene hacer todas las semanas


Aunque la almohada no se lave semanalmente, hay una parte que sí debería entrar con frecuencia en el lavarropas: la funda.

También es recomendable utilizar un protector de almohada lavable. De esta manera, se suma una barrera entre la funda y el relleno y resulta más sencillo mantener limpia la ropa de cama.

Además, ventilar la almohada y evitar cubrirla inmediatamente si acumuló humedad durante la noche puede ayudar a mantenerla en mejores condiciones.


Entonces, ¿cada cuánto hay que hacerlo?


La regla sencilla es esta: lavar la funda con frecuencia, limpiar la almohada aproximadamente cada tres a seis meses si el fabricante permite hacerlo y reemplazarla cuando pierda su forma o deje de brindar un buen soporte.

La próxima vez que cambies las sábanas, quizás haya una pregunta que también valga la pena hacerse: ¿hace cuánto tiempo no lavás la almohada?


Hay una parte de la cama que usamos todas las noches durante horas y que, sin embargo, suele quedar olvidada cuando llega el momento de limpiar: la almohada.

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