¿Chau a las gotas? Científicos argentinos crean un minidispositivo 3D contra el glaucoma
Investigadores del CONICET y la UNC diseñaron un dispositivo milimétrico que libera medicamentos en el ojo de forma prolongada, reduciendo la presión ocular.
El dispositivo para prevenir el glaucoma aún debe pasar otras etapas para llegar hasta los pacientes. (Gentileza Conicet).
Investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba desarrollaron un pequeño inserto ocular, fabricado a través de impresión 3D, que podría mejorar el tratamiento del glaucoma. «Esta potencial solución tecnológica para un problema de salud concreto es el resultado de años de trabajo y dedicación en líneas de investigación sostenidas en el tiempo», destacó María Lina Formica, investigadora del Conicet e integrante del proyecto.
El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible y su avance suele estar relacionado con el aumento de la presión intraocular. Los tratamientos disponibles buscan disminuirla, pero en muchos casos dependen de gotas que deben aplicarse varias veces al día. Los olvidos, las dificultades para colocarlas y la rápida eliminación del medicamento pueden reducir su eficacia.
Frente a ese problema, el equipo científico diseñó un dispositivo de apenas unos milímetros que permite administrar de manera localizada y controlada un medicamento destinado a reducir la presión dentro del ojo. Según difundieron desde el Conicet, se coloca en el saco conjuntival, el espacio ubicado entre el párpado inferior y el ojo.
La propuesta todavía se encuentra en etapa experimental, aunque los primeros estudios mostraron que podría sostener el efecto durante varias horas, utilizar dosis menores y no causar irritación ocular.

Un pequeño dispositivo que libera el medicamento en el ojo
El inserto funciona como un diminuto reservorio. En lugar de aplicar una gota que permanece poco tiempo sobre la superficie del ojo, el dispositivo queda alojado debajo del párpado y libera gradualmente la sustancia. Según explicaron desde el Conicet, de esa forma el medicamento puede mantenerse durante más tiempo en contacto con el tejido ocular y actuar de una manera más constante.
Para fabricarlo, los investigadores emplearon colágeno, un material compatible con el organismo, y técnicas de bioimpresión 3D. En su interior incorporaron nanocristales de acetazolamida, un fármaco utilizado para disminuir la presión intraocular. Aunque esta sustancia se administra por otras vías, actualmente no existe una formulación oftálmica que permita colocarla directamente en el ojo.
Los nanocristales son partículas extremadamente pequeñas del medicamento. Su tamaño ayuda a incorporarlos al dispositivo y favorece una liberación controlada.
Señalaron que el inserto busca que el ojo reciba la cantidad necesaria durante un período más prolongado, sin depender de aplicaciones tan frecuentes y evitando que buena parte de la dosis se pierda con el parpadeo o las lágrimas.
El sistema fue evaluado en medios que simulan las condiciones del ojo, en cultivos celulares y en conejos. De acuerdo con los resultados preliminares, logró un efecto comparable al de otras formas de administración, pero con dosis menores. Además, las pruebas realizadas con fluoresceína, una sustancia que permite detectar lesiones en la superficie ocular, no revelaron daño en la córnea ni signos de irritación.

Los próximos pasos antes de llegar a los pacientes
El desarrollo todavía debe atravesar nuevas etapas antes de que pueda utilizarse en personas. El equipo trabaja ahora para extender el tiempo de liberación del fármaco, mejorar la adherencia del inserto y conseguir que permanezca estable y cómodo en el lugar de colocación. También será necesario estandarizar su fabricación para que todos los dispositivos tengan iguales características y entreguen dosis precisas.
Una de las claves del proyecto es el trabajo interdisciplinario. Participan especialistas en química, farmacia, bioquímica, medicina e ingeniería biomédica, pertenecientes al Instituto de Investigaciones Biológicas y Tecnológicas y a la Unidad de Investigación y Desarrollo en Tecnología Farmacéutica.
«No alcanza con conocer el comportamiento del fármaco o diseñar el biomaterial: es necesario pensar también en cómo ese sistema va a interactuar con el tejido«, explicó Mariana Cid, investigadora del Conicet.
Julieta Ribotta, becaria doctoral e integrante del grupo, señaló que el objetivo es comprender qué condiciones permiten obtener una administración más prolongada y controlada. Cada prueba aporta información para ajustar la composición, la forma y el funcionamiento del inserto. Esa optimización será decisiva para evaluar su seguridad y eficacia en estudios más avanzados.
La iniciativa obtuvo el segundo puesto en la categoría «Investigación o desarrollo aplicable» del certamen UNC Innova. Si las próximas etapas confirman los resultados, la tecnología podría convertirse en una alternativa para facilitar el tratamiento del glaucoma y mejorar la adherencia de los pacientes, un aspecto esencial para evitar el avance silencioso de una enfermedad que puede provocar pérdida permanente de la visión.
Investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba desarrollaron un pequeño inserto ocular, fabricado a través de impresión 3D, que podría mejorar el tratamiento del glaucoma. "Esta potencial solución tecnológica para un problema de salud concreto es el resultado de años de trabajo y dedicación en líneas de investigación sostenidas en el tiempo", destacó María Lina Formica, investigadora del Conicet e integrante del proyecto.
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