«No habla un poderoso, habla un abuelo»: Gustavo Yankelevich fulminó el descargo de Darío Giordano y reveló la trama judicial
El histórico productor le respondió a su exyerno tras la carta abierta. El llamado íntimo con su nieto Valentín, el detalle de los tres años de batalla en Tribunales y un mensaje tajante: "Acá habla un abuelo, no un poderoso".
La guerra mediática y familiar suma un capítulo definitorio. Tras la extensa carta abierta que publicó Darío Giordano para negar las acusaciones de violencia doméstica, Gustavo Yankelevich decidió salir al cruce. Lejos de esquivar la polémica, el histórico productor respaldó de forma absoluta el crudo relato de sus nietos Franco y Valentín, y desarticuló la defensa de su exyerno.
En un diálogo íntimo con Radio Mitre, Yankelevich reveló cómo vivió las horas posteriores a la publicación del comunicado y detalló el tortuoso camino legal que debió transitar para rescatar a los hijos de Romina Yan del «infierno» que vivían bajo el techo paterno.
El llamado de Valentín y la falta de arrepentimiento
La publicación de la misiva de Giordano generó un impacto inmediato en el seno de la familia. Gustavo contó que fue el propio Valentín quien se comunicó con él apenas el texto se hizo masivo en los medios. “Ayer, cuando salió el comunicado, me llamó Valentín y me preguntó si lo había leído”, relató el empresario.
Para el abuelo de los jóvenes, el exproductor desperdició una oportunidad histórica de sanar el vínculo en lugar de victimizarse. “Valentín me dijo que tenía la posibilidad de pedir perdón, de decir ‘me equivoqué’. Eso lo hubiera dejado mejor parado que insistir en que es inocente y que no tenía nada que ver. Pero bueno, cada uno es como es”, sentenció, marcando la profunda decepción frente a la postura negacionista.
Recordando una vieja enseñanza del publicista David Ratto («hay tres verdades: la tuya, la mía y la verdad»), Yankelevich blindó el testimonio de los jóvenes: «Los chicos están contando la verdad, no están contando su verdad. Están contando la verdad».
Tres años de calvario judicial: la respuesta al «poder»
Uno de los puntos más polémicos del comunicado de Giordano fue su insinuación de que perdió la tenencia porque se enfrentó a «personas poderosas» que instalaron una versión. Yankelevich recogió el guante y fue categórico al desmentir que su influencia haya inclinado la balanza de la Justicia.
Para dejar en claro la rigurosidad del proceso que terminó por quitarle los chicos a su padre, el productor enumeró el calvario institucional que atravesaron:
- Tiempo y desgaste: Fueron tres años y medio lidiando en los pasillos de Tribunales.
- Múltiples instancias: Intervinieron jueces de primera instancia, una jueza continuadora y tres magistrados de Casación tras las constantes apelaciones de Giordano.
- Respaldo profesional: El fallo que le otorgó la tenencia se basó estrictamente en los informes de defensores de menores y peritos psicológicos, no en su estatus de empresario.
El quiebre definitivo se dio en las oficinas judiciales. Frente a la exigencia legal de los defensores de que el joven se revinculara, el adolescente fue tajante: “No lo quiero ver nunca más en mi vida”. Tras un durísimo encuentro cara a cara en sede judicial, donde el chico pudo decirle todo a su padre, la Justicia finalmente dictó la tenencia definitiva para el abuelo.
«No habla un poderoso, habla un abuelo»: los fuertes dichos de Gustavo Yankelevich
Descartando cualquier lectura de ego o disputa de poder, Yankelevich recordó que su único motor durante aquellos años oscuros fue la supervivencia de los chicos: “Era mucha la impotencia, pero yo tenía un objetivo, que era salvar a esos chicos, sacarlos de ese infierno”.
“Acá el que está hablando es un abuelo, no un empresario, un poderoso. Un abuelo que le puso garra para que los chicos salieran adelante”, remarcó emocionado.
Para cerrar, aprovechó el altavoz mediático para dejar un mensaje de servicio vital para quienes atraviesan episodios de violencia intrafamiliar: “Todos tienen la posibilidad de hacer la denuncia en la oficina de violencia familiar. Si hay alguien que no escucha, insistan”.
La guerra mediática y familiar suma un capítulo definitorio. Tras la extensa carta abierta que publicó Darío Giordano para negar las acusaciones de violencia doméstica, Gustavo Yankelevich decidió salir al cruce. Lejos de esquivar la polémica, el histórico productor respaldó de forma absoluta el crudo relato de sus nietos Franco y Valentín, y desarticuló la defensa de su exyerno.
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