La etapa de las finanzas
Esta etapa impondrá un gobierno de reformas y funcionarios efectivos.
adrián pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar
Política y economía marchan necesariamente juntas. El excepcional e inesperado acceso de Alberto Weretilneck al mando gubernamental sojuzgó todo al trato de la política. Cada ejercicio se habló y se evaluó con la integridad de la dirigencia del oficialismo. Quizás ese tiempo esté llegando a su fin. Las urgencias financieras impondrán otras artes y respuestas. El recelo político habitaba el mayor despacho cuando Weretilneck se apegó al seguimiento de los números públicos. Sabe que ese mundo puede tornarse en la dificultad más complicada para su futuro inmediato. La perspectiva de privación acentuó la manía del gobernador hacia los gastos. Cada mañana el contador general, Juan Kohon, le envía el listado de los expedientes en trámite de pago. Weretilneck aprueba y desaprueba. Esa mirada lo sumerge en las prioridades que establecen sus funcionarios. Recientemente cada cartera recibió una misiva por los viáticos gastados. Se detallan montos y se reclama una baja del 30%. Tildó algún área con desembolsos poco lógicos, más allá de que el monto total del Ejecutivo llega a los 2,4 millones, lo que implica una disminución de un 43% en relación con el año pasado. Sirve esa actitud aunque el volumen perseguido es poco significativo. Lo peligroso es la sospecha y la concentración plena que lo alejen de enfoques más generales y esenciales. En junio, a medio año del nuevo gobierno, la política comenzará a subordinarse a los vaivenes financieros. En un plazo de dos meses Río Negro necesitará ingeniería pero, esencialmente, dinero para pagar sus salarios, incluyendo los aguinaldos. Precisará –como mínimo– de 80 a 100 millones de Nación. Este pedido se enrolará en una larga nómina de los gobiernos carentes. Todos, por las dudas, maquinan salidas excepcionales. El STJ reclamará recursos esta semana a Weretilneck. La petición no será inferior a los 25 millones para el año, que es la brecha entre lo que viene gastando y el último presupuesto. Será mayor si los jueces quieren avanzar en las reformas judiciales. También UPCN volverá con el tema salarial, puntualmente con la reposición de la zona desfavorable. Hay una promesa de su recuperación escalonada, iniciándose con las categorías inferiores. La inquietud llegó a Weretilneck. El déficit es algo menor pero sigue inalcanzable para los fondos y auxilios posibles. El gobierno nacional ya no revela certidumbre frente al requerimiento. Tiene sus propios apremios. Igual, el aval siempre radica en el principal despacho de la Casa Rosada. “Sí, pero tenés que hablarlo con la presidenta”, es la repetida contestación que el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, ofrece al senador Miguel Pichetto, el mejor procurador de Río Negro. Su labor será ardua en las próximas semanas. Llegan las urgencias financieras cuando todavía Weretilneck y su gabinete extraño exploran en la búsqueda de los cambios estructurales. Ya no están en pie aquellos conceptos preliminares delineados por el fallecido Carlos Soria. ¿Qué se sabe de la comisión de disponibilidad o de Transparencia del Empleo Público? Poco. La última reunión se concretó hace más de un mes y sólo figuran bosquejos incompletos de los organigramas requeridos. ¿Y la revisión de expedientes de los proveedores en la Comisión de Transacción? Su trámite se circunscribe a la firma de excepciones, dejando el resto para cancelar con los futuros bonos. Hay debates hoy más focalizados. La revisión y la restricción de los adicionales y de las horas extras, que significan bajas de un millón de pesos y casi dos millones por mes respectivamente. Ambas medidas están en permanente flexibilización. En todo caso, hay objetivos aislados pero falta conciencia conjunta de gestión. La justificación de uno es rebatida e invalidada por otro miembro del gabinete. Así no hay cambio importante posible. No lo habrá, por lo menos, con esas conductas o con estos funcionarios. El gobernador parece saberlo. En el Estado persisten 700 agentes en condiciones de jubilarse. Totalizan 1.000 en un año y superan los 2.000 en dos años. El impacto salarial se iniciaría con cinco millones y superaría los 15 millones. Nadie sabe qué sucede que ese viejo anuncio no se concreta. Recién la Secretaría de la Función Pública envió notas a los ministerios para precisar el número de potenciales retirados. Alarma que, en algunos casos, falte aún el diagnóstico. No es novedad que los edificios escolares tienen problemas estructurales. No hay solución mágica. Para este ciclo –se sabía– sólo habría reparaciones coyunturales. Pero distinto es repetirse con los tradicionales mecanismos irregulares en la ejecución de las obras, a pesar de que se disponía hasta de una ley de excepción. La primera denuncia en la Justicia contra este gobierno se fundó en esos desvaríos, que sobreviven. El ministro de Obras Públicas, César Del Valle, justificó las demoras y las rarezas en los trámites por los innumerables pasos burocráticos. Se trata hoy de una inexcusable razón de parte de un funcionario que conoció su misión provincial hace más de ocho meses. Otra vez, las culpas afuera. También Educación insistió en el débil pretexto de aferrarse al “sabotaje” –como lo denunció el ministro Marcelo Mango– para explicar la reciente suspensión de las clases en una escuela roquense. Los destrozos escolares, siempre inexplicables, forman parte del alicaído contexto educativo. Un racimo de planes y funcionarios sueltos. Cada uno en lo suyo, aun las sucesivas áreas interministeriales anunciadas. La desconfianza se expande y se imponen ciertas modificaciones. Weretilneck las evalúa para fines de junio o en julio, mientras sigue sigilosamente atando hilos. Continúa ubicando hombres en áreas ligadas al manejo de los fondos. José Ramón Viñuela –un miembro del Frente Grande que estuvo en Salud en el gobierno de Pablo Verani– asumió la administración de Seguridad. Hay sospechas en los gastos policiales y penitenciarios. Hasta ahora Weretilneck ponderó la acción política, pero emergen otros tiempos económicos en la provincia y en la Nación. El archivo del juicio político al juez del STJ Víctor Sodero Nievas abrió una etapa distinta. Del bloque de 30 legisladores sólo cuatro quedaron enfrente, más allá de la oposición del intendente de Roca, Martín Soria. La erosión es implacable en el sector entrenado por el gobernador muerto. Pese a sus planteos iniciales, el vicegobernador Carlos Peralta se movió en línea con la opción elegida por el mandatario en favor de Sodero Nievas. Aquel gesto sirvió para curar heridas entre ellos. Otro que transmitió compartir aquella solución fue el secretario general, Julián Goinhex. Dos ultrasoristas que ensayan nuevas posturas. El gobernador resolvió encrucijadas políticas e institucionales. Además, llegan aportes externos. La presidenta Cristina Fernández volvió a Bariloche. Estuvo el 4 de abril y repitió el viernes. Visitas cortas, pero fuertes en expresiones de respaldo al gobierno del Frente para la Victoria. Poco a poco Weretilneck revalida su mando y revela un perceptible surgimiento de su liderazgo. Navega en las aguas turbulentas del justicialismo y calcula cada imposición para aparentar que lo suyo es el equilibrio entre fuerzas ajenas. Nada original en su estilo político, aunque irrumpirá la economía con otras reglas, dilemas y premuras.
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