La solución para el conflicto sirio, cada vez más lejos
Ningún gobierno se compromete y las muertes se multiplican
DAMASCO.- Burhan Ghaliun parece amargado y frustrado. El presidente del Consejo Nacional Sirio (SNC) acaba de abandonar con un puñado de otros opositores un encuentro con el ministro del Exterior turco, Ahmed Davutoglu, en el que éste expresó su indignación por la masacre de Al Hula. Sin embargo, Turquía es reacia a una intervención directa en Siria, al igual que los otros miembros del llamado Grupo de Amigos de Siria. Y es que según los expertos, la situación se ha vuelto tan compleja que ya sólo quedan malas soluciones, por las que ningún político quiere arriesgar su carrera. También Ghaliun parece atribulado cuando habla de una “batalla por la liberación” en caso de que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU no concreten en el medio plazo una operación militar. El presidente estadounidense Barack Obama sigue apostando, al parecer, a la “solución yemení”, mediante la cual el presidente sirio, Bashar Al Assad, pasaría por un tiempo de transición el poder a un funcionario de su régimen. Sin embargo, esta idea es para el movimiento de protesta sirio una mera fantasía. “Al principio podría haber sido posible, pero ahora ya corrió demasiada sangre”, dijo un opositor que huyó el año pasado a Turquía. Los gobiernos occidentales no tienen hasta ahora oficialmente otra estrategia que el plan de paz de Kofi Annan, que según la oposición “se convirtió en una pantalla para las atrocidades del régimen”. Ayer, Annan manifestó al llegar al país; “Estoy personalmente conmocionado y horrorizado por los trágicos acontecimientos de hace dos días”, dijo Annan refiriéndose a la masacre que dejó 108 muertos, entre ellos unos cincuenta niños, según la ONU. “Es un acto repugnante, de graves consecuencias”, añadió Annan. Según su portavoz, tiene previsto reunirse con el presidente sirio Bashar al Assad, representantes de la oposición y el general Robert Mood, jefe de la misión de observadores en Siria. Los observadores militares de la ONU permanecerán en Siria hasta el 22 de julio. Por ahora no hay ningún mecanismo para hacer un balance antes de esa fecha y decidir si eventualmente serían necesarias otras medidas. Es así como, para los opositores de Al Assad, sólo quedan los países del Golfo gobernados por monarcas sunnitas con un mayor o menor perfil islámico. Estos regímenes poco democráticos ofrecen dinero, armas y apoyo político. Si bien la mayoría de la población siria y con ella también la oposición forma parte de la rama sunnita del Islam, muchos opositores temen a las consecuencias de una ayuda del golfo. Afganistán e Irak, dos países que se convirtieron en punto de acopio de yihadistas de todo el mundo árabe dispuestos a luchar son para ellos dos ejemplos que dan miedo. (DPA/AFP)
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