La debilidad de la actividad económica y el bache fiscal acorralan a Luis Caputo
El estancamiento de la actividad, las dudas sobre el financiamiento de 2027 y las demoras en la revisión del FMI complican el frente económico. Las tensiones ponen bajo presión a Luis Caputo, mientras crecen las inquietudes dentro del Gobierno por el impacto del programa en las chances de reelección de Javier Milei.
Luis Caputo. Foto: archivo Clarín Fotografía
Aunque la situación ya era conocida, la difusión de los datos de industria y construcción, que confirmaron un estancamiento de la actividad, volvió a poner bajo la lupa la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo, quien es el responsable de darle herramientas a la conducción política para sostener la reelección de Javier Milei.
Caputo acorralado por la debilidad económica y el bache fiscal
Hasta el momento, las críticas son veladas; incluso las de la senadora Patricia Bullrich, quien nunca nombró directamente a Caputo cuando reclamó que la promocionada mejora de la economía debe llegar a los bolsillos de la población.
Las preguntas, las sugerencias y las inquietudes se manejan con cautela entre los principales funcionarios nacionales. Saben que criticar a Caputo es un tiro por elevación hacia Milei, quien es, al final del día, quien aprueba o desaprueba cada decisión económica.
Esta semana, Caputo eludió en dos oportunidades un cara a cara con los referentes del Gobierno nacional. El lunes se ausentó de la reunión de Gabinete. Alegó un problema de salud. Sin embargo, a media tarde se lo vio muy desenvuelto en un programa de streaming oficialista durante el cual defendió el programa económico. Su ausencia en la reunión de gabinete coincidió con la asistencia por invitación del economista Alberto Ades, un reconocido profesional que trabaja en Wall Street y que es escuchado por Milei. Ades no se privó de plantear que la desconfianza de los mercados está vinculada al riesgo político que deviene de la debilidad de la actividad económica.
El martes, Karina Milei suspendió la reunión de la Mesa Política, otro ámbito en el que Caputo suele dar explicaciones. La hermana del presidente no hizo nada para ajustar su agenda, que estuvo copada por un viaje a Salta para la inauguración de un proyecto minero. La acompañaron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el secretario de Difusión, Fabián Fernández. Resaltó la ausencia de funcionarios del Palacio de Hacienda.
La semana próxima, Caputo tampoco tendrá trato directo con sus pares de gabinete. Por estas horas define su viaje a Bangkok, Tailandia, para participar de la Asamblea Anual del FMI y del Banco Mundial.
Pese a la proximidad y complejidad del itinerario, por estas horas el Ministerio de Economía aún no confirmó la fecha de partida, ni los integrantes de la delegación. El jefe de Hacienda tampoco irá al Congreso Nacional a explicar el presupuesto nacional, cuyo debate se inicia la semana próxima, y su lugar será ocupado por el secretario de Hacienda, Carlos Guberman.
La participación de Caputo en la reunión de Bangkok no será exclusivamente protocolar. Habrá un nuevo encuentro con la titular del organismo, Kristalina Georgieva, en medio de la tercera revisión del acuerdo vigente.
Al igual que a principios de año, se demora la publicación del staff report –la misión en Buenos Aires terminó hace dos semanas– y con ello la aprobación de la auditoría y el giro de U$S 900 millones. El ritmo de acumulación de reservas para el pago de la deuda sigue en el centro de la discusión con el organismo.
Economistas locales publicaron en las últimas horas distintos informes que revelan baches en el programa financiero para 2027, lo cual justifica que el riesgo país siga en la zona de los 600 puntos básicos. La directora de Eco Go, Marina Dal Poggetto, calculó que el faltante puede trepar hasta los U$S 23.000 millones.
Por su parte, Jorge Vasconcelos, de Fundación Mediterránea, planteó que “en el Presupuesto 2027 se consignó que habría emisiones de Bonares (títulos en dólares con legislación local) por hasta unos U$S 11 mil millones, cifra que, bajo las condiciones actuales, luce extremadamente ambiciosa, por el rendimiento creciente que exige el mercado para demandar estos bonos”.
Añadió que “otro supuesto que puede pecar de optimista es el saldo estimado de U$S 3.700 millones que dejaría la ejecución del programa financiero de 2026, factible de ser utilizado el próximo año”.
Estas dos apreciaciones de economistas locales van en la misma dirección de las preguntas que tuvo que contestar Caputo con banqueros en Nueva York hace dos semanas. Y también son las que debe terminar de acordar con el FMI, en una discusión que se mantiene compleja.
Milei –y por ende, Caputo– se niega a incrementar la compra de dólares para evitar presiones sobre el tipo de cambio y la inflación.
Por si fuera poco, la “juntada” de dólares programada en el programa financiero tuvo un pequeño tropiezo este jueves. El Ministerio de Economía esperaba conseguir alrededor de U$S 500 millones por la privatización de AySA –la empresa que suministra agua potable y cloacas en el AMBA–, pero finalmente la oferta ganadora fue por U$S 340 millones. La cifra no resulta significativa en volumen, pero agrega otro pequeño asterisco en un contexto para nada holgado.
Diversos trascendidos sugieren que Caputo sigue explorando nuevos créditos de bancos privados, pero ya no quedan tantas puertas donde tocar.
Aunque la situación ya era conocida, la difusión de los datos de industria y construcción, que confirmaron un estancamiento de la actividad, volvió a poner bajo la lupa la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo, quien es el responsable de darle herramientas a la conducción política para sostener la reelección de Javier Milei.
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