Una Policía patagónica de proximidad

Redacción

Por Redacción

La nota aparecida el 11 de este mes en el “Río Negro” titulada “Río Negro, rumbo a la desmilitarización policial”, en la cual el gobernador expresa que Chao Monzón no estará en la Secretaría de Seguridad por ser policía retirado… “lo cual no condice con la postura que plantea la política nacional a la que este gobierno adhiere”, es un síntoma a tener muy en cuenta y amerita reflexiones. La evolución social, tecnológica y económica es muy dinámica y las “instituciones” deben estar preparadas para adaptarse a las consecuencias positivas y negativas que estos cambios originan y mantener un nivel de eficiencia, sin perder su identidad, el rumbo y objetivos para las que fueron creadas. Y es aquí donde se debe tener muy en cuenta qué modificaciones deben realizarse. Principios básicos de planificación nos indican, al momento de elaborar un proyecto, la imperiosa necesidad de contar con sentido común, de ser objetivos, responsables y de conocer la realidad tanto del espacio físico como la de los destinatarios. Las instituciones son herramientas al servicio de los ciudadanos y deben ser modeladas de acuerdo a las necesidades y realidades de los mismos y no a conveniencia de los gobernantes de turno. No debemos cometer el error de generalizar, ya que algunas capacitaciones e instrucción de características militares tienen la misión de formar y afianzar en sus integrantes el espíritu de pertenencia a una causa noble, la formación del carácter, del temperamento y una personalidad templada y acorde a los momentos difíciles que debe afrontar, para contener la alteración del orden o situaciones difíciles y no agravarlos. Esta formación es necesaria dado que, si no se cuenta con la misma, una intervención inadecuada puede transformar el control de una reunión pública en una turba. Si un efectivo policial no cuenta con una preparación adecuada en solvencia jurídica, estado físico acorde, práctica de tiro y conocimiento de su arma y adiestramiento, defensa personal, no para agredir sino para defensa propia y de terceros, esto repercute en la garantía que se les debe imprimir a los procedimientos. Lo que resulta inconcebible es que a una institución se la “manipule y militarice” porque el gobierno es militar, o se imprima un perfil carente de orden y respeto por el orden jurídico porque el gobierno sea de extracción montonera. O se le impongan proyectos y acciones sobre el tema seguridad copiados de otros países por funcionarios improvisados que tienen que justificar los cargos que ocupan. La Policía de Río Negro, al igual que la de nuestras hermanas de Neuquén, La Pampa y Chubut con las cuales nos hemos capacitado en forma conjunta, no necesita un modelo militar, ni montonero, ni copias de planes extranjeros, sino un modelo patagónico que conozca la realidad de nuestro territorio, la forma de vida y necesidades de nuestros vecinos; simplemente una Policía de proximidad que luche codo a codo con su comunidad en contra de la delincuencia. Se comete un gran error cuando se etiqueta o cree que una institución puede ser mejor porque esté a cargo de la misma tal o cual persona o de tal o cual signo político. Una institución es eficiente cuando los hombres y mujeres que la integran son buenos ciudadanos, cuando están convencidos de que están prestando un servicio a sus semejantes que los enorgullece, cuando tienen las necesidades básicas satisfechas, cuando tienen incentivos, cuando existe una planificación elaborada con diagnósticos reales por profesionales o idóneos en la materia, cuando se cuenta con los medios tecnológicos adecuados y cuando se cuenta con una inversión y presupuesto acorde al servicio que se presta, cuando los protocolos son claros y existe garantía en los procedimientos y seguridad jurídica. Hay un desconocimiento conceptual cuando se habla de civiles y policías, porque los policías también son civiles, nada más que los policías son civiles capacitados para brindar un servicio de seguridad y los demás son civiles que han elegido otras profesiones o trabajos diferentes. Antes de efectuar las modificaciones anunciadas, deberían dejarse en claro aspectos fundamentales como por ejemplo que todas las nuevas designaciones se realicen por el sistema de concurso abierto, así pueden participar todos los interesados en el cargo. Otro punto fundamental es que el sueldo y gastos de funcionamiento no surjan de presupuesto policial. Y tercero, que estás designaciones no originen el ingreso a planta permanente de la institución. Tengo la experiencia de haberme interesado por la política de seguridad implementada en Cipolletti por el actual gobernador al grado que se hicieron gestiones para que el mismo la expusiera en nuestra localidad. Pero no comparto la política de seguridad implementada a nivel nacional, ya que el error más grande en materia de seguridad es ignorar la realidad. Conozco a los actuales jefe y subjefe de Policía y estoy convencido de que tienen las mejores intenciones para jerarquizar el funcionamiento de la institución policial, pero necesitan la participación y compromiso de todos los integrantes de la fuerza para poder concretarlo sin equivocarse. (*) Comisario general retirado. Río Negro

AGUSTÍN ORLANDO BONILLO (*)


La nota aparecida el 11 de este mes en el “Río Negro” titulada “Río Negro, rumbo a la desmilitarización policial”, en la cual el gobernador expresa que Chao Monzón no estará en la Secretaría de Seguridad por ser policía retirado… “lo cual no condice con la postura que plantea la política nacional a la que este gobierno adhiere”, es un síntoma a tener muy en cuenta y amerita reflexiones. La evolución social, tecnológica y económica es muy dinámica y las “instituciones” deben estar preparadas para adaptarse a las consecuencias positivas y negativas que estos cambios originan y mantener un nivel de eficiencia, sin perder su identidad, el rumbo y objetivos para las que fueron creadas. Y es aquí donde se debe tener muy en cuenta qué modificaciones deben realizarse. Principios básicos de planificación nos indican, al momento de elaborar un proyecto, la imperiosa necesidad de contar con sentido común, de ser objetivos, responsables y de conocer la realidad tanto del espacio físico como la de los destinatarios. Las instituciones son herramientas al servicio de los ciudadanos y deben ser modeladas de acuerdo a las necesidades y realidades de los mismos y no a conveniencia de los gobernantes de turno. No debemos cometer el error de generalizar, ya que algunas capacitaciones e instrucción de características militares tienen la misión de formar y afianzar en sus integrantes el espíritu de pertenencia a una causa noble, la formación del carácter, del temperamento y una personalidad templada y acorde a los momentos difíciles que debe afrontar, para contener la alteración del orden o situaciones difíciles y no agravarlos. Esta formación es necesaria dado que, si no se cuenta con la misma, una intervención inadecuada puede transformar el control de una reunión pública en una turba. Si un efectivo policial no cuenta con una preparación adecuada en solvencia jurídica, estado físico acorde, práctica de tiro y conocimiento de su arma y adiestramiento, defensa personal, no para agredir sino para defensa propia y de terceros, esto repercute en la garantía que se les debe imprimir a los procedimientos. Lo que resulta inconcebible es que a una institución se la “manipule y militarice” porque el gobierno es militar, o se imprima un perfil carente de orden y respeto por el orden jurídico porque el gobierno sea de extracción montonera. O se le impongan proyectos y acciones sobre el tema seguridad copiados de otros países por funcionarios improvisados que tienen que justificar los cargos que ocupan. La Policía de Río Negro, al igual que la de nuestras hermanas de Neuquén, La Pampa y Chubut con las cuales nos hemos capacitado en forma conjunta, no necesita un modelo militar, ni montonero, ni copias de planes extranjeros, sino un modelo patagónico que conozca la realidad de nuestro territorio, la forma de vida y necesidades de nuestros vecinos; simplemente una Policía de proximidad que luche codo a codo con su comunidad en contra de la delincuencia. Se comete un gran error cuando se etiqueta o cree que una institución puede ser mejor porque esté a cargo de la misma tal o cual persona o de tal o cual signo político. Una institución es eficiente cuando los hombres y mujeres que la integran son buenos ciudadanos, cuando están convencidos de que están prestando un servicio a sus semejantes que los enorgullece, cuando tienen las necesidades básicas satisfechas, cuando tienen incentivos, cuando existe una planificación elaborada con diagnósticos reales por profesionales o idóneos en la materia, cuando se cuenta con los medios tecnológicos adecuados y cuando se cuenta con una inversión y presupuesto acorde al servicio que se presta, cuando los protocolos son claros y existe garantía en los procedimientos y seguridad jurídica. Hay un desconocimiento conceptual cuando se habla de civiles y policías, porque los policías también son civiles, nada más que los policías son civiles capacitados para brindar un servicio de seguridad y los demás son civiles que han elegido otras profesiones o trabajos diferentes. Antes de efectuar las modificaciones anunciadas, deberían dejarse en claro aspectos fundamentales como por ejemplo que todas las nuevas designaciones se realicen por el sistema de concurso abierto, así pueden participar todos los interesados en el cargo. Otro punto fundamental es que el sueldo y gastos de funcionamiento no surjan de presupuesto policial. Y tercero, que estás designaciones no originen el ingreso a planta permanente de la institución. Tengo la experiencia de haberme interesado por la política de seguridad implementada en Cipolletti por el actual gobernador al grado que se hicieron gestiones para que el mismo la expusiera en nuestra localidad. Pero no comparto la política de seguridad implementada a nivel nacional, ya que el error más grande en materia de seguridad es ignorar la realidad. Conozco a los actuales jefe y subjefe de Policía y estoy convencido de que tienen las mejores intenciones para jerarquizar el funcionamiento de la institución policial, pero necesitan la participación y compromiso de todos los integrantes de la fuerza para poder concretarlo sin equivocarse. (*) Comisario general retirado. Río Negro

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