¿Tampoco puede decirse “escasez cambiaria”?

Redacción

Por Redacción

HUGO GRIMALDI (*)

La presidenta brindó explicaciones sobre el llamado “cepo cambiario” que se basaron, como siempre, en las medias verdades que resultan de disparar cifras sin términos de comparación. Dijo que nunca hubo “cepo” porque eso significa que “todo está quieto” y sentenció: “Van a tener que encontrarle otro título mediático, porque cepo no da”. Según indicó Cristina, no hay “cepo” porque entre enero y septiembre de este año no hubo ninguna “inmovilidad”, ya que se pagaron importaciones y deuda por casi u$s 60.000 millones, mientras que por “turismo, viaje y pasajes” salieron “5.457 millones de dólares”. Lo más sencillo era hacer una compulsa contra lo ocurrido en el 2011, pero ese ejercicio tan simple fue omitido. Es que desagregar la sangría que significan las importaciones energéticas y no hablar de “fracaso” es todo un problema para la administración. Luego está la cuestión semántica. Como “cepo” no se puede decir más, bien podría buscarse entonces otra palabra a partir del término “jauja” que aportó Cristina para referir lo que pasaba en el mercado hasta fines de octubre del año pasado, justo cuando ella estaba terminando su primer mandato. No sirve analizar la palabra “timba”, porque habría que preguntarse quién la consentía. Por oposición, “jauja”, una palabra tan cargada de “movilidad”, puede ser una buena referencia para generar un sinónimo de “cepo” que conforme a todos, ya que la acepción más local de “jauja” alude no sólo a la “abundancia” sino al descontrol y a la impunidad para obtener el beneficio. Antónimos de “abundancia” pueden ser entonces “escasez, carencia, exigüidad, insuficiencia, pobreza, penuria, privación, miseria, dificultad o limitación… cambiaria”. ¿Y por qué “escasez” en primer lugar? Porque es lo que vino a admitir la presidenta en Harvard después de tantos meses y porque es lo que les pasa a casi todos los que quieren viajar. No se los mete en un “cepo”, es verdad, pero cuando alguno va a comprar dólares la única verdad es la realidad. ¿Cómo van a autorizar su venta si $ 4,60 es un precio tan barato que no refleja la “escasez”? No “inmovilizan” a nadie, es cierto. Todos “pueden viajar. Hay libertad absoluta” y no hay quien lo ponga en duda, aunque ése no es el problema. “Está todo fenómeno, no hay cepo, pero a mí no me vendieron” es lo que más se escucha. (*) Director periodístico de DyN


HUGO GRIMALDI (*)

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