Los daños del modelo

Redacción

Por Redacción

Miguel Ángel Rouco DyN

Mientras el gobierno se encuentra enfrascado en disputas políticas bizantinas, la inflación, la pobreza y la recesión están rodeando la economía, conformando un escenario muy fangoso para el 2013, condimentado por las elecciones de medio término. La administración Kirchner se ufana de no padecer una alta tasa de desempleo como las que hoy afectan a muchos países de la Unión Europea. Los países del Viejo Continente prefieren altos niveles de desempleo antes que padecer una explosión inflacionaria como la argentina. Como quiera que fuere, ambas no son otra cosa que la expresión de un despilfarro fiscal y financiero a uno y otro lado del Atlántico. Sin embargo, bien medido el desempleo en la Argentina –esto es contando como desempleados a aquellos que reciben los planes de subsidios–, estaría muy cercano al de los países europeos, con lo cual además de desocupación la Argentina suma alta inflación. ¿Hasta que punto una economía puede soportar tasas de inflación del 25% anual sin que ello se cobre algún daño colateral? La desaceleración de la economía se expresa a través de una mayor contracción en la oferta de bienes, que cayó 6% en el último año, mientras que los servicios conservan una tendencia positiva simplemente porque no están sujetos a los controles del gobierno. El consumo privado se está moviendo a la mitad del ritmo del año precedente y los consumidores parecen más cautelosos a la hora de afrontar gastos cada vez más crecientes. Los créditos al consumo y los saldos de tarjetas de créditos han evidenciado una fuerte contracción. El brusco freno en el consumo lleva a las empresas a contar con importante capacidad ociosa que en algunos sectores llega al 50%. El otro signo que muestra la parálisis de la actividad está dado por los niveles crecientes de desempleo que aún no muestra la encuesta permanente de hogares pero que sí se evidencian en el Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (Seclo), donde no hay turnos hasta el 2013. La generación de empleo en el área metropolitana registró en septiembre una baja superior al 30% respecto de idéntico mes del año pasado, según un relevamiento privado. De acuerdo con esta encuesta, sólo los profesionales quedaron al margen de las reducciones, los empleados administrativos y los de servicios lideran las bajas y no hay señales de poder frenar la tendencia. La Casa Rosada tiene todas sus fichas puestas en la recuperación económica de Brasil para que traccione a algunos sectores industriales y a una eventual suba de la soja que aporte los dólares que están faltando. Sin embargo, ni Brasil se recuperará tan pronto ni la soja volverá a escalar por encima de los 600 dólares. De allí que la fantasía presupuestaria de un aumento del PBI del 4,4% para el 2013 se esfume antes de empezar el ejercicio. Sin claros factores que dinamicen la actividad económica y con el mantenimiento de trabas a las importaciones y del cepo cambiario, la recesión está a la vuelta de la esquina. Este ambiente se torna irrespirable con el aporte de la pesificación de las deudas provinciales, un factor que sube la temperatura en la City porteña. “Esto es un default y va a acentuar la tensión cambiaria”, explicó a DyN un broker. Para abonar su postura, el dólar en el mercado negro se negociaba a 6,40 pesos, ampliando la brecha con el tipo de cambio oficial al 35%. A pesar de la aceleración de la devaluación del peso por parte del BCRA, esta diferencia con el mercado paralelo no hace más que ratificar las inconsistencias del modelo económico. Pero la recesión no será gratuita y vendrá de la mano de un fuerte ajuste de tarifas en el 2013. Por caso, el Palacio de Hacienda, bajo la batuta del viceministro Axel Kicillof, le prometió al CEO de YPF Miguel Galuccio una recomposición tarifaria tanto en los combustibles líquidos como en el gas, con el objetivo de recomponer la caja de la compañía y poder afrontar inversiones urgentes, habida cuenta del alto costo que implica obtener fondos del mercado financiero, tal como quedó evidenciado en la colocación de ON. De acuerdo con algunos trascendidos, esos ajustes tarifarios que se harían de manera escalonada llevarían el valor de la nafta súper de 6 pesos a 7,50 hacia fines del 2013. En tanto en el caso del gas se ajustaría el valor del millón de BTU en boca de pozo de 2,50 dólares a 5 dólares. Algo similar ocurrirá en el mercado eléctrico, donde las compañías afrontan fuertes pasivos derivados del congelamiento tarifario. Todos estos ajustes, naturalmente, serán trasladados a los precios con la consiguiente aceleración inflacionaria.


Miguel Ángel Rouco DyN

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