Conversaciones en el cielo de Bariloche
“Y entonces... ¿cómo es?” es el programa de tevé conducido por la escritora y periodista barilochense Carlota Erika von Gebhardt, que se ha transformado en todo un fenómeno de audiencia en la cordillera.
Claudio Andrade candrade@rionegro.com.ar
Carlota Erika von Gebhardt es hija de muchas vidas. Ahora que Bob Dylan ha traído a la actualidad el tema de la transfiguración, la persona de Carlota adquiere un nuevo sentido. Se explica mejor. Es periodista, escritora, poeta y, desde hace un poco más de un año, la creadora y conductora de “Y entonces… ¿cómo es?”, un programa de entrevistas y de autoayuda por cable (por ABC, domingos a la 21, Canal 10, martes a las 14:30; Consecor, viernes a las 22) que ha llamado la atención de un extenso público en Río Negro y Neuquén y en otras zonas del país desde donde ya fue especialmente requerido para ponerlo en el aire. Su ciclo obtuvo 5 nominaciones para los premios Lanín de Oro que se entregan el 27 de este mes en Villa La Angostura, entre ellos: Mejor conducción femenina, Mejor documental testimonial, Mejor investigación periodística, Mejor camarógrafo (Bruno Osorio) y Mejor programa especial. Pero además de estar detrás del lápiz o la cámara, Carlota ha sido, por ejemplo, gerente de una empresa y, durante años, la compañera, la mánager y la inspiradora de Carlos “Chingolo” Casalla, el entrañable historietista, autor del “Cabo Savino”. Carlota no teme. Busca, siempre busca. Su diálogo con los entrevistados transcurre por caminos poco habituales. Aunque comienza en un lugar común sus temas se disparan y, de pronto, parece que conductora e invitado están charlando en el cielo. Un verdadero juego de diseño que la propia Carlota interpone computadora mediante. En la calma verde de su estudio, ubicado en el centro de Bariloche, esta mujer se reinventa cada semana. “El programa surge de la convicción de que todos nosotros tenemos un lado increíblemente maravilloso y que mostrarlo cambiará la energía del este pequeño planeta azul”, le dice Carlota a “Río Negro”. Su conversación alegre es interrumpida por las llamadas de su camarógrafo, de algún amigo que quiere felicitarla o consultarle un dato. Así es ella, expansiva, diversa. –En un programa poblado de microtextos y párrafos acerca de tantas cosas, ¿qué frases te han quedado en la memoria? –Tantas… “Uno nace siendo un artista, el arte es ser auténtico no diferente”; “qué es la normalidad sino lo que estamos viviendo ahora mismo con un poco más de permanencia”; “meditar es como caminar en una nube de algodón”; “el cáncer me hizo menos mandona”; “un adicto es alguien que calla y que sigue callando”; “hay cosas tan injustas en este planeta y a veces creo que el amor no puede solucionarlas”; “cuidar al otro me hace más bueno”; “contener la vida de otro ser en mi cuerpo no me hace dueño de esa vida”; “hoy se trata el tema social desde el lugar que económicamente más sirve y terminamos hablando de lo que no es importante”; “no hay diferencia frente a la desgracia, como un terremoto o la erupción de un volcán, entre la solidaridad del que tiene plata y del que no la tiene. Nos pone a todos en un régimen horizontal”. ¿Sigo? ¿No somos grandes? Y el rostro de Carlota se ilumina. Su sonrisa amenaza con abarcarlo todo como un manto invisible pero cierto. De pronto, alguien llama a la puerta. Es “Chingolo” que ingresa sigiloso como un gato y se sienta a tomar café sin decir ni “mu”. El también abre los ojos y agita una mano en señal de aprobación. Una forma de subrayar el temperamento de la mujer que es su pareja. –¿Puedes explicar tu programa a los niños? –No hace falta explicárselo, si lo ven, lo entienden. Dice y lo deja ahí. Carlota sabe vincularse con la juventud. Algunos de sus libros están dedicados a los adolescentes y a aquellos jóvenes que han sufrido de adicción. Uno de ellos, más que un poema o una narración es una plegaria, el deseo puesto en palabras por una recuperación aunque sea difícil. La palabra de una madre que entiende. Que en serio entiende. –¿Se ha perdido el diálogo en la pantalla, en los medios en general? –Se estuvo perdiendo pero yo veo que se está recuperando; la “caja boba” está dejando de serlo. –¿Qué te mueve, qué energías, para hacer tu programa? –Creer en un mundo mejor, más feliz con menos culpas que echar y con más ganas de hacer. Entonces el teléfono suena de nuevo. “¡Uy!, ¡me olvidé, ya ya ya estoy!, esperame”, responde, de inmediato reparte besos y sale como un cohete por la puerta. Se había olvidado de que este mediodía la entrevistaban también por la radio. Nos quedamos tomando café con “Chingolo” Casalla que no se priva de una masita. Al menos esbozamos una última pregunta: –¿Qué se dirá de vos, Carlota? –¡Ojalá se digan muchas cosas, no habré vivido en vano! –grita y se pierde en las calles de Bariloche. (Los programas de Carlota Erika von Gebhardt pueden verse en: www.youtube.com/vongebhardt)
“¡Ojalá se digan muchas cosas de mí, no habré vivido en vano!”, dice y se define Carlota.
Claudio Andrade candrade@rionegro.com.ar
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora