Un musical roquense sin fisuras
"El Jorobado de Notre Dame", a la altura de las propuestas porteñas
ROCA.- El cerrado aplauso del final, con el público encendido tras la clausura del telón, fue un digno broche de oro a tantos meses de trabajo, dedicación y ansiedad.
Cuando los responsables de la versión local de «El jorobado de Notre Dame» regresaron para el saludo final, tras el esperado estreno, la gente seguía aplaudiendo, agradecida por el notable espectáculo presenciado.
Más allá de pequeños deslices propios de cualquier estreno, resulta difícil ponderar algunos elementos sobre otros, ya que el nivel general de la puesta resultó superlativo. Prácticamente no hubo puntos bajos y se notó la dedicación en los ensayos, además del considerable esfuerzo y trabajo que demandó cristalizar el proyecto.
La satisfacción reflejada en los rostros de los protagonistas, hacia el fin de la obra, evidenció que la tarea había sido cumplida y con creces. La performance de los actores-cantantes casi no presentó fisuras y se los vio muy cómodos en sus respectivos roles, teniendo en cuenta los nervios que anteceden a cada debut. El sutil trabajo de iluminación resultó muy efectivo y cumplió en acompañar con variados matices los diferentes climas que requería cada escena.
Los detalles en el vestuario y los elementos de utilería reforzaron la puesta en escena, aportando color y dinamismo al desempeño de los actores. Un comentario aparte merecen la escenografía y la performance de los músicos. El diseño de la catedral, con sus columnas y logrados vitraux, prestaron el marco ideal para la representación, conformando un despliegue visual efectivo y convincente. El trío de músicos que acompañó desde un costado del escenario tuvo una noche inspirada, ejecutando la música incidental y las canciones con soltura y precisión de relojería. Y la música incidental compuesta por Gustavo Morelli logró crear climas apropiados para apoyar los parlamentos de los actores.
En definitiva, se trata de una obra muy lograda, realizada íntegramente en Roca por artistas roquenses. Este Jorobado de Notre Dame no tiene nada que envidiarle a los musicales provenientes de Buenos Aires, y merece ser disfrutado por públicos de otras localidades y provincias. (AR – Horacio Pauletich).
ROCA.- El cerrado aplauso del final, con el público encendido tras la clausura del telón, fue un digno broche de oro a tantos meses de trabajo, dedicación y ansiedad.
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