Se estrecha el cerco sobre el búnker gobernante

Redacción

Por Redacción

Análisis

DAMASCO / ESTAMBUL (DPA).- Los fotógrafos retratan sin miramientos el cuerpo sin vida del taxista muerto. Otro día de horror en Siria. En esta ocasión no se ha producido en uno de los bastiones de la insurgencia que las tropas del gobierno no dejan de bombardear. Fueron delante de edificios de los servicios de seguridad y del partido Baath, en el gobierno. A diferencia de en el sur del país, la vida diaria en el centro de Damasco y los barrios donde residen principalmente los leales al régimen sigue siendo relativamente normal. Los niños van a la escuela, los estudiantes a la universidad. Las garrafas de butano para cocinar se consiguen, aun cuando se paga por ellas mucho más. Pero aquí nadie pasa hambre. Además, la imagen de la ciudad no se ha visto alterada por fachadas bombardeadas. A los adversarios del régimen les resulta difícil condenar atentados como el perpetrado ante el edificio del partido Baath, aun cuando sean civiles las víctimas mortales. “Siempre es terrible cuando mueren civiles, pero esta explosión no se puede comparar lo que sucede en Siria”, dijo Michel Kilo, un veterano de la oposición . Muchos sirios, y no sólo ellos, creen que el fin de la guerra civil en el campo de batalla se acerca y se definirá a favor de los insurgentes.


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