Italia: ¿es posible enderezar el tambaleante país?

Redacción

Por Redacción

Una economía hundida, corrupción por doquier, la mafia en expansión, un sistema judicial que no funciona y un nivel educativo flojo son algunos de los grandes problemas enquistados en Italia. Gane quien ganare las elecciones generales, tiene por delante un gran desafío. La crisis es tan aguda que Bill Emmott, antiguo editor de “The Economist”, ha titulado su documental sobre la Italia contemporánea como “Girlfriend in a coma” (novia en coma). Y uno de los nuevos partidos que concurren a estos comicios se llama a sí mismo Actuar para acabar con el declive. Italia sigue siendo la octava potencia mundial, tercera mayor economía de la Eurozona y un imán para turistas. Pero su crecimiento durante el período 2001-2011 se sitúa en los abismos, con una media de un 0,2% anual. A nivel mundial, sólo Zimbabwe y Haití están peor. En los últimos seis trimestres el producto interior bruto (PIB) siguió menguando, lo que ha sumido al país en una de las recesiones más profundas desde la posguerra. Y hasta finales del 2013 no se vislumbra una salida. La caída está pasando una dura factura: la producción industrial retrocedió un 25% frente a su máximo del 2008, la tasa de desempleo supera el 11% y entre los jóvenes alcanza ya un récord del 37%. Según el lobby Rete Imprese, 100.000 negocios tuvieron que cerrar el año pasado. En medio de la crisis, el gobierno de Mario Monti se vio obligado a elevar los impuestos para mantener a raya la crisis financiera, lo que ha reducido notablemente el poder adquisitivo de los italianos. Según Ret Imprese, los ingresos medios per cápita caerán hasta los 17.000 euros (22.750 dólares) este año, hasta situarse en su nivel más bajo en un cuarto de siglo. Mientras, la carga fiscal alcanzará un pico histórico del 45,1% del PIB, señala una investigación del instituto CGIA. Todos los partidos políticos han prometido –con distintos grados de credibilidad– reactivar el empleo y el crecimiento arremetiendo contra la evasión fiscal, que en Italia es excepcionalmente alta, y reduciendo la carga para los contribuyentes honestos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha instado al país a emprender más reformas que desregularicen la economía y calcula que las ya introducidas por Monti derivarán en un crecimiento extra del PIB en cuatro puntos porcentuales a lo largo de los próximos diez años. Sin embargo, es probable que los sindicatos de izquierda se resistan a nuevas iniciativas en el mercado laboral, aunque la mayoría de los economistas achaquen los problemas del país a la baja productividad. Entre el 2000 y el 2010, la productividad creció un 1,4%, frente al 13,6% del motor europeo, Alemania. Italia también cojea con un sistema judicial claramente lento, que deja crímenes impunes y penaliza a las empresas envueltas en disputas comerciales. De media, son necesarios 1.200 días para ejecutar un contrato. Otro tema candente es la educación. Los quinceañeros italianos están por debajo de la media, según el informe PISA, en las pruebas numéricas y de comprensión lectora, y la tasa de abandono escolar ronda el 18%. Ninguna universidad italiana está en la lista de las 250 mejores del mundo, según la lista elaborada por Times Higher Education. Las mafias italianas, pese a que no faltan las detenciones, siguen beneficiándose de la situación. Investigaciones recientes ponen de manifiesto que la ‘Ndrangheta ha expandido sus tentáculos desde su base, en la sureña región de Calabria, a Lombardía, en el rico norte del país. Y es que 20 años después de las investigaciones de Tangentopoli, que desembocaron en la caída de la antigua elite gobernante italiana, la corrupción sigue siendo endémica. En los últimos años, los gobiernos regionales de centroderecha y el banco Monte dei Paschi di Siena –relacionado con la centroizquierda– se han visto golpeados por escándalos relacionados con chanchullos. Directivos de grandes firmas como ENI y Finmeccanica están acusados de pagar sobornos para hacerse con contratos extranjeros. El diario conservador “Il Foglio” señala que once de las 40 compañías del FTSE MIB, el principal índice de la bolsa milanesa, están bajo investigación judicial. Según Enrico Giovannini, director de la agencia nacional de estadísticas Istat, Italia “ha echado a perder los últimos diez años”. Muchos trazan una conexión con el ex primer ministro Silvio Berlusconi, que gobernó del 2001 al 2006 y del 2008 al 2011. “Il Cavaliere” vuelve ahora a la carga, aunque dice que se postulará como ministro de Economía en lugar de como jefe de gobierno por cuarta vez. Sus años al frente del Ejecutivo estuvieron marcados por escándalos. Tiene una condena por fraude fiscal y un proceso abierto por presuntas relaciones sexuales pagadas con una menor y abuso de poder, pero alega ser víctima de jueces politizados.

Alvise Armellini DPA Features


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