Vivencias de un contraste

El gobernador reacciona y adoctrina a su equipo para “optimizar” gestión.

Redacción

Por Redacción

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

Las palabras, el ruido, a veces, esconden problemas e impericias. Los ministros aparecen con relatos y contrastan con la realidad. Cumplen órdenes del mismo gobernador Alberto Weretilneck, que finalmente exige respuestas, concreciones o justificaciones. El primer y tardío examen se asienta en la interrelación y el compromiso de su equipo. Curiosamente, el gobierno –con razón– monitorea la energía y el esfuerzo en favor del proyecto político. Esa arenga conformó el espíritu medular de la reunión de ayer en El Cóndor que encabezó el mandatario y reunió a los principales funcionarios, legisladores y autoridades en las empresas. Fue una asomada crítica a la gestión después de un inacabable año de alegatos y promesas. Weretilneck tendrá su inicial contraste el viernes en la Legislatura, en ocasión de su segundo mensaje de apertura parlamentaria. Renovará líneas políticas, pero se develará la contraposición de lo prometido y lo concretado. Aquel improvisado y cautivante discurso, cargado de definiciones, quedará sojuzgado por las intenciones incumplidas. Algunas necesitan de más tiempo, otras ya exigen miradas censoras. Dos planes de marzo pasado sirven de ejemplos. Weretilneck prometió duplicar directamente el canon a los casinos, fijando un aporte anual de 150 millones. El decreto formalizó esa decisión y las concesionarias judicializaron la discusión, pues esa modificación –según el contrato– exigía un proceso de consenso. Un informe pericial, que avalaría la Cámara, anticipa trabas para su aplicación. En el 2011 Río Negro percibió 73 millones y el año pasado llegó a 106 millones, siempre con el antiguo sistema. ¿Nadie le anticipó esos riesgos al gobernador? ¿O sólo fue una promoción suya? Otro “diagnóstico” acertado y, pese a todo, inútil correspondió a las empresas públicas. Garantizó el fin de las sociedades deficitarias. Más allá de un lógico plazo, el desvío actual se localiza en el desmoronamiento de la propuesta moral. Entonces lo había concentrado en “corrupción sistémica” de Horizonte y su industria de los juicios. Un año después, poco se modificó. Se concluyó con las cuestionadas pólizas extraprovinciales, centradas en la empresa Covelia y en el municipio de Córdoba. Sólo que hoy Weretilneck tendría que repasar que esos mismos contratos también derivaron en abultadas demandas y honorarios. Además, Economía prepara un millonario pago por pólizas contratadas y adeudadas por los organismos públicos. El trámite establece una cancelación en bonos a 16 años, lo cual requerirá una complicada negociación de Horizonte ante la Superintendencia de Seguros, procurando que esos certificados sirvan para su capitalización. Por encima de las reformas estructurales, el andar del Estado trastabilla en los trámites cotidianos cuando la impericia y la improvisación se eternizan. Ciertos atajos administrativos se convertirán en reales problemas en el futuro si, por lo menos, los controles cumplen, con eficacia, sus funciones. La práctica no sirvió y los mecanismos de contratación siguen siendo irregulares. Se persiste en la utilización de herramientas especiales, desde la rareza de los sorteos de los contratos de Obras Públicas hasta el uso persistente de los legítimos abonos. Ahora, sorprende la cantidad de expedientes de “adelantos de fondos” por acciones estatales totalmente previsibles. Esa modalidad está generalizada. Así, Cultura desembolsó un millón para el Verano Cultural 2013. ¿Dónde está la excepcionalidad de un repetido programa de temporada? En defensa propia, Contaduría y Fiscalía de Estado suman observaciones. Reclaman “extremar el respeto del recaudo de excepcionalidad” y que “el control legal-contable de las contrataciones” se cumpla con anterioridad a su celebración. Concluyen que la supervisión definitiva dependerá del Tribunal de Cuentas. Los pasos administrativos aún conforman ocultos misterios para los funcionarios. Esa temática concentra gran parte de la preocupación del mandatario y, por eso, esa problemática se abordó en El Cóndor. Pero su real turbación corresponde a la inercia y la negligencia detectada en funcionarios. “Falta de compromiso”, es la traducción gubernamental. Ese estado también se confunde cuando conviven criterios dispares. Los excesos en horas extras y guardias médicas en los hospitales fueron otro “diagnóstico” del gobernador en su mensaje del 2012. Ese entramado continúa y su efectiva revisión recién se insinúa. El primer engorro se engendra en los desiguales juicios de Economía y Salud. Por pedido del gobernador, el ministro sanitario Norberto Delfino salió a confrontar con los hospitalarios y avaló las observaciones de Economía. Esa dificultad sigue suelta. Así, el paro nacional –ATE– de mañana tendrá buena acogida en algunos hospitales. En cambio, Río Negro (más allá del paro de Ctera) se diferenciará mañana de la mayoría de las provincias cuando ponga en marcha su ciclo escolar después de que el congreso de la Unter convalidara el acuerdo logrado con la conducción gremial. Existía temor oficial de que ese secretariado aliado no lo consiguiera. Weretilneck podrá repetirse sí en el logro del comienzo escolar en la sesión del viernes. Falta mostrar la inserción del servicio de transporte y el impacto de algunos atrasos en las refacciones programadas. El año pasado el gobernador se jactó de que sólo 11 escuelas no habían iniciado. El viernes se alertó de similares riesgos para 17 establecimientos. Existe un importante aporte municipal en la operatividad de los comedores, el mantenimiento y el transporte. Este derrame de funciones y obligaciones explica el crecimiento de los recursos enviados a esos Estados, que se incrementaron –sin considerar la coparticipación– de 107 millones a 267 millones entre el 2011 y el 2012. Esta colaboración no parece reconocida. El sanantoniense Javier Iud resaltó recientemente ese compromiso local. “Son los reales acompañamientos, porque los dichos hay que sostenerlos con las acciones”, repetía. Introducía un análisis político. Señalaba a los intendentes aliados al gobierno pero esquivos en asumir compromisos ajenos. Aludía a Martín Soria. Igual, hoy el trato de Weretilneck y el jefe roquense está estropeado después de sus reproches a la conducción provincial. El diálogo está suspendido. Aquél lo retomará, pero será a su tiempo mientras que Soria atesora disensos. Llamó recientemente al ministro Alejandro Palmieri para fustigarlo a Omar Alfonso por su designación en la Secretaría de la Función Pública. En contrapartida, se fortalece la correspondencia entre el gobernador y el senador Miguel Pichetto. Se reabren despachos nacionales, se desempolvan convenios y se restituyen compromisos, como una remesa de 30 millones para los productores frutícolas. Consciente de la clausura nacional vivida, Weretilneck congeló sus sospechas y retomó la alianza con Pichetto. El senador logra –por ahora– silenciar todo cuestionamiento público. “No voy a cometer el mismo error”, repite cuando se acerca a esa evaluación. Enmudece, tal vez, porque conoce que el gobernador alberga la convicción de una necesaria exploración y corrección. Ocurre que la frontera de “diagnóstico” ha quedado bien atrás y sabe que su administración tiene claros inconvenientes de gestión. Nadie puede ocultar, ni él mismo, la permanente división entre su palabra y los actos de su gobierno. Próximamente su voz de poco servirá si los que mandan se perpetúan en un mundo que se bambolea entre la opinión y la inoperancia.

DE DOMINGO A domingo


Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora