Monólogo real
En los sistemas presidencialistas, a diferencia de los regímenes parlamentarios, la apertura del período de sesiones ordinarias da lugar a un discurso mayestático que no contempla réplica ni da lugar a debate parlamentario alguno. En los sistemas parlamentarios, por el contrario, el discurso del primer ministro sobre el estado de la Nación da inicio a un animado debate parlamentario que puede desenvolverse a lo largo de dos jornadas y en el que intervienen, formulando críticas, todos los portavoces de los diferentes bloques parlamentarios. Esto explica que –como ha acontecido en el discurso de ayer de Cristina Fernández– se pueda alardear de que el salario mínimo vital y móvil haya experimentado un incremento del 1.338 % –al no restar el impacto inflacionario– sin que semejante incorrección reciba réplica alguna. Resulta muy fácil imponer un relato cuando no pasa por el filtro purificador de la crítica.
En los sistemas presidencialistas, a diferencia de los regímenes parlamentarios, la apertura del período de sesiones ordinarias da lugar a un discurso mayestático que no contempla réplica ni da lugar a debate parlamentario alguno. En los sistemas parlamentarios, por el contrario, el discurso del primer ministro sobre el estado de la Nación da inicio a un animado debate parlamentario que puede desenvolverse a lo largo de dos jornadas y en el que intervienen, formulando críticas, todos los portavoces de los diferentes bloques parlamentarios. Esto explica que –como ha acontecido en el discurso de ayer de Cristina Fernández– se pueda alardear de que el salario mínimo vital y móvil haya experimentado un incremento del 1.338 % –al no restar el impacto inflacionario– sin que semejante incorrección reciba réplica alguna. Resulta muy fácil imponer un relato cuando no pasa por el filtro purificador de la crítica.
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