Hallan soldado ruso después de 33 años
MOSCÚ.- Por las calles de Herat caminaba fatigosamente un hombre que un día fue enemigo del pueblo afgano y acabó perdido como uno más entre la multitud. Los vecinos dirán que se llama Sheij Abdulá. Pero en realidad es un exsoldado soviético que en su día respondió al nombre de Bahretdin Jakimov. Fue dado por desaparecido en 1980 y ha sido encontrado en la provincia occidental afgana de Herat, convertido en un barbudo de 50 años. El presidente del Comité para los Combatientes de la antigua URSS, Ruslan Aushev, dio una rueda de prensa para comunicar el hallazgo como si se tratara de un naufragio. “Bahretdin Jakimov, llamado hoy Sheij Abdulá, procede de Samarcanda, Uzbekistán. Sirvió en un regimiento cerca de la ciudad de Herat. En septiembre de 1980 fue gravemente herido”, explica Alexander Lavrentiev, vicepresidente del Comité. Parece que, a pesar de ser enemigo, unos lugareños lo recogieron y lo trataron con unas hierbas. Y después, él mismo aprendió a emplear esa práctica de medicina curativa. Su vida volvió entonces a empezar, tenía 20 años. El soldado pudo ser localizado por su hermano a través de una fotografía. Era la única manera, pues no tiene documento alguno que acredite su identidad. Actualmente lleva una existencia itinerante y, aunque entiende el ruso, lo habla muy mal. (DPA)
MOSCÚ.- Por las calles de Herat caminaba fatigosamente un hombre que un día fue enemigo del pueblo afgano y acabó perdido como uno más entre la multitud. Los vecinos dirán que se llama Sheij Abdulá. Pero en realidad es un exsoldado soviético que en su día respondió al nombre de Bahretdin Jakimov. Fue dado por desaparecido en 1980 y ha sido encontrado en la provincia occidental afgana de Herat, convertido en un barbudo de 50 años. El presidente del Comité para los Combatientes de la antigua URSS, Ruslan Aushev, dio una rueda de prensa para comunicar el hallazgo como si se tratara de un naufragio. “Bahretdin Jakimov, llamado hoy Sheij Abdulá, procede de Samarcanda, Uzbekistán. Sirvió en un regimiento cerca de la ciudad de Herat. En septiembre de 1980 fue gravemente herido”, explica Alexander Lavrentiev, vicepresidente del Comité. Parece que, a pesar de ser enemigo, unos lugareños lo recogieron y lo trataron con unas hierbas. Y después, él mismo aprendió a emplear esa práctica de medicina curativa. Su vida volvió entonces a empezar, tenía 20 años. El soldado pudo ser localizado por su hermano a través de una fotografía. Era la única manera, pues no tiene documento alguno que acredite su identidad. Actualmente lleva una existencia itinerante y, aunque entiende el ruso, lo habla muy mal. (DPA)
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