“Cuando las clínicas cierran, los casinos florecen”
Si algo caracteriza al gobierno neuquino es su abandono de los servicios esenciales como educación, salud, seguridad, justicia y, sustancialmente, dejar el interior librado a la mano de Dios, contaminándose con el fracking y el agua, alentando la migración de sus habitantes por falta de trabajo genuino, degradando la vida de su población al justificar las miserias del juego que logró afincarse con edificios lleno de luces, imponentes torres en medio del desierto, de la nada más absoluta, llevando los organismos del Estado a radicarse en la ciudad capital, vaciando el corazón del interior, desertificando la provincia una vez atravesado el cruce de Arroyito, mirando para otro lado cuando cierra una clínica en Zapala por incumplimientos del ISSN, dejando sin trabajo a 42 familias y a todos aquellos que dependían de uno de los dos refugios con alguna relevancia –junto con la clínica de Zapala– aptos para suplir la falta de elemento humano suficiente y material técnico del hospital local, que también está ausente en la agenda de las autoridades de Salud de la provincia del Neuquén. Podrán excusarse los funcionarios del gobierno provincial alegando que la clínica Huinca Lahuen era un emprendimiento privado y como tal a la quiebra la llevaron sus dueños mientras el Estado es ajeno a tal circunstancia. La explicación precedente es un argumento sin consistencia en tanto se trataba de uno de los dos únicos centros de salud con equipamiento y profesionales necesarios para atender una población de 40.000 habitantes, más los pobladores de los asentamientos rurales cercanos. Ni la intendenta ni el gobernador ni las autoridades del ISSN pueden marginarse de este inmenso problema. Que el gobierno considere el inmenso daño en la atención de la salud que se genera en la población zapalina por la clausura de la clínica Huinca Lahuen. Gobernar es sustancialmente atender el bienestar general y en este caso, más allá de las quiebras privadas, aparece imprescindible que el gobierno supla la acción de los privados. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
Si algo caracteriza al gobierno neuquino es su abandono de los servicios esenciales como educación, salud, seguridad, justicia y, sustancialmente, dejar el interior librado a la mano de Dios, contaminándose con el fracking y el agua, alentando la migración de sus habitantes por falta de trabajo genuino, degradando la vida de su población al justificar las miserias del juego que logró afincarse con edificios lleno de luces, imponentes torres en medio del desierto, de la nada más absoluta, llevando los organismos del Estado a radicarse en la ciudad capital, vaciando el corazón del interior, desertificando la provincia una vez atravesado el cruce de Arroyito, mirando para otro lado cuando cierra una clínica en Zapala por incumplimientos del ISSN, dejando sin trabajo a 42 familias y a todos aquellos que dependían de uno de los dos refugios con alguna relevancia –junto con la clínica de Zapala– aptos para suplir la falta de elemento humano suficiente y material técnico del hospital local, que también está ausente en la agenda de las autoridades de Salud de la provincia del Neuquén. Podrán excusarse los funcionarios del gobierno provincial alegando que la clínica Huinca Lahuen era un emprendimiento privado y como tal a la quiebra la llevaron sus dueños mientras el Estado es ajeno a tal circunstancia. La explicación precedente es un argumento sin consistencia en tanto se trataba de uno de los dos únicos centros de salud con equipamiento y profesionales necesarios para atender una población de 40.000 habitantes, más los pobladores de los asentamientos rurales cercanos. Ni la intendenta ni el gobernador ni las autoridades del ISSN pueden marginarse de este inmenso problema. Que el gobierno considere el inmenso daño en la atención de la salud que se genera en la población zapalina por la clausura de la clínica Huinca Lahuen. Gobernar es sustancialmente atender el bienestar general y en este caso, más allá de las quiebras privadas, aparece imprescindible que el gobierno supla la acción de los privados. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
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